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ARTÍCULOS DE OPINIÓN
CARLOS CARNICERO
24/03/2010el plural


El Zumbido

Mayor Oreja y la obscenidad en la política

Desde hace varias semanas, los más siniestros periodistas de los más ultraconservadores medios españoles están mareando la posibilidad de que se encuentre un proceso de negociación con ETA en fase de inicio. No aportan más pruebas que una serie de rumores inconexos y la evidencia de que Batasuna, efectivamente, pretende retomar el diálogo político sin que ETA deponga definitivamente las armas. Una cosa son los deseos inalcanzables de los líderes abertzales y otra la firmeza del Gobierno en su lucha decidida contra ETA. No hay nada de nada sino los deseos de desgastar al gobierno también con la lucha antiterrorista, justo en el momento en que mejores réditos está proporcionando.

Arnaldo Otegui, desde la cárcel, aguanta sin aceptar las invitaciones que le ha hecho el Gobierno para que condene el atentado que ha costado la vida al primer policía francés asesinado por ETA. Ni condena a la banda terrorista ni le exige el abandono de la violencia. Esas circunstancias han motivado sucesivas declaraciones del ministro de Interior de que “con bombas no puede haber votos”, en inequívoca manifestación de que las candidaturas abertzales no se presentarán a las elecciones municipales porque las autoridades judiciales y policiales utilizaran todos los medios que les proporcionan la ley para impedirlo. Mientras el mundo abertzale no se disocie radicalmente de ETA no puede tener vida institucional.

La muerte accidental del etarra Jon Anza también ha servido de soporte a bulos de quienes están locos por encontrar un fallo en el Ministerio de Interior para impedir que la brillante trayectoria de Alfredo Pérez Rubalcaba pueda culminar con la victoria definitiva sobre ETA. Es curioso que en la pretensión de que el Gobierno estaría negociando con ETA coincide la extrema derecha de la caverna mediática y los más furibundos proetarras. Quienes proclaman los patrañas pretenden debilitar la imagen de firmeza con la que el Gobierno y la sociedad le están plantando cara al terrorismo.

En este contexto nauseabundo, hasta ahora no había entrado directamente ningún líder importante del PP. Es cierto que en el congreso de los diputados, en una de las muchas tardes en las que se pretende atacar a Alfredo Pérez Rubalcaba con el episodio del bar Faisán, se llegó a decir por un diputado del PP que el nombramiento de Pérez Rubalcaba como ministro de Interior había sido producto de un pacto de ETA con Zapatero. El tipo se quedó tan ancho y debe ser tan anodino que ni con eses disparate consiguió que nos quedáramos con su nombre.

Pero hoy se ha desbordado el vaso de la infamia. Ha ocurrido el mismo día en que el presidente del Gobierno presidía con Nicolás Sarkozy el funeral de honor por el policía francés asesinado por ETA.

En esas circunstancias, el eurodiputado español Jaime Mayor Oreja ha hecho unas declaraciones afirmando que se estaría iniciando un proceso de negociación con ETA en la dinámica de “aliados potenciales de Zapatero y la banda terrorista”.

La gravedad de las declaraciones de Mayor Oreja no permiten muchos más comentarios que la invitación radical a que abandone la política para siempre por la absoluta obscenidad e indignidad de sus manifestaciones. Son sencillamente repugnantes y le sitúan al político del PP en un punto de imposible retorno a la honorabilidad aunque estuviera dispuesto a disculparse.

Los antecedentes no son mejores. El Ministro de Inferior que organizó las conversaciones de Suiza con ETA, que lo era cuando Aznar hablaba de la banda refiriéndose a ella como “Movimiento Vasco de Liberación Nacional” , que acercó presos vascos a las cárceles más cercanas a Euskadi y que siempre arremetió contra el proceso de negociación legítimamente iniciado por Zapatero, se permite la mayor de las deslealtades posibles en una doble dimensión: afirmar sin ninguna prueba que el Gobierno estaría iniciando un proceso de negociación en las actuales circunstancias. Y el mayor insulto y la mayor ofensa que se le puede proferir al presidente constitucional de todos los españoles, vinculándole en relación de alianza con la criminal banda terrorista de ETA.

Sencillamente, lo que ha dicho este individuo es de las cosas más graves que han ocurrido en democracia y obliga a una radical desautorización por parte del presidente del PP que además debiera pedir la dimisión del eurodiputado de cualquier cargo político que pueda llegar a ostentar.

De momento no ha habido un solo político popular que respalde los exabruptos de Oreja. Pero no es suficiente. En cualquier otro país europeo, Mayor Oreja tendría que abandonar la política para siempre por el inmenso desprecio que a partir de su infamia despertaría el resto de su vida.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

Carlos Carnicero - Bitácora para náufragos de la izquierda