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Enviado por: marcilla
14-02-20, 18:04
Foro: Historia
- Respuestas (1)

El Puerto de Lastres (II).
El empeño de un hombre en que Lastres tuviera un gran puerto.
 

Se publica esto en memoria  de D. Juan Antonio Suárez Victorero y Robledo ( en adelante Suárez Robledo) y para todos los vecinos de nuestro concejo, en particular los de Lastres, que pudieran desconocer algunos acontecimientos, relacionados con el pueblo de Lastres que tuvieron lugar en el pasado, como los que aquí se van a comentar.
 
En la mitad del siglo XIX diversas controversias habidas, hacen aparecer como valedor de Lastres a D. Juan Antonio Suárez Robledo. Debemos reconocer los nacidos en la parroquia de Lastres ( Lastres y Luces) que, sin desmerecer lo que otras personas hayan hecho o hacen en favor de nuestra parroquia, debiera ocupar un lugar destacado Juan Antonio Suárez Robledo y, sin embargo, que yo sepa  no existe en Lastres calle, ni plaza alguna, dedicada en su honor y memoria.
 
En 1846 se publican los proyectos industriales de Asturias dando toda la importancia y exclusividad, en lo tocante a puertos marítimos, al puerto de Gijón y con el consiguiente menoscabo de los demás puertos de la costa asturiana.
“A Lastres vienen y van, dice Juan Antonio, ingenieros que ni dos horas pasan en el pueblo para ver las obras que deben realizarse, ni se toman la molestia de escuchar a los vecinos verdaderos conocedores de la bahía, de la dársena y de todo el litoral. Al despedirse todo son elogios y promesas de grandes informes que nunca se hacen realidad. … El muelle de Lastres reúne todas las circunstancias que le hacen preferible a todos los demás puertos de la costa asturiana, PORQUE :
-         carece de barra.
-         su entrada se toma fácilmente con todos los vientos, tiempos y mareas.
-         es el salvavidas, y lo fue siempre, de los pescadores de la costa.
-         posee  muy cerca una concha de espera que estos marineros llaman el Poso, donde en bajamar con días tormentosos, se sostienen las lanchas moviéndose tan mansamente como se mecen las gaviotas y los ánades sobre las ondas de un mar agitadísimo.
-         esta concha, de bastante fondo, a poco costo podría constituir la parte principal del actual muelle, convirtiéndole en muelle mojado de mucha capacidad, y en emporio de navegación y comercio, donde podrían concurrir todas las naciones del mundo.
-         tiene la gran bahía capaz de abrigar doscientos buques de alto bordo. “
 
De esta manera, no exenta de alguna licencia poética, pedía publicación de su comunicado a los redactores del ASTURIANO (periódico)  el 30 de marzo de 1851 cansado de la exclusividad  para Gijón (Juan Antonio entendía  las exclusividades como fuente de muchos males) y del abandono de los demás puertos, y consciente de intereses contrarios  a Lastres, pues  el ASTURIANO  había abanderado la denuncia contra el abandono en que estaban nuestros puertos en un artículo publicado el 3 de diciembre de 1850, pero después cerraron la boca herméticamente plegándose a otros intereses.
Ya en el ESPECTADOR de 25 de agosto de 1847 había publicado Juan Antonio un artículo apologético del puerto de Lastres.
 
Llegan las inexactitudes a poner en cuestión la capacidad del muelle de Lastres indicando que sólo puede recibir, a lo más, hasta una docena de pataches de sesenta a setenta toneladas, siendo así que en la última guerra, que tuvimos con la Inglaterra, por los años de 1799 a 1800, hemos visto muchas veces ocupado el muelle, con treinta, cuarenta y aún más quechemarines y otros buques, ya franceses, ya españoles, refugiados en él y al abrigo de esta batería, por la persecución de los corsarios ingleses.
Y eso de decir que no tiene este puerto, más embarcaciones , que cinco o seis lanchas muy chicas para la pesca de sardina y congrio, por haber poca marinería. Ya dije antes y vuelvo a repetir ahora que así son las cosas, cuando se escribe sin conocimiento de ellas. Sepa, pues, el articulista, que las cinco o seis lanchas , ya sea por arte de virli-virloque o por cualquier otro juguete mágico, se convirtieron en veintisiete de todos tamaños, que se emplean en la pesca de bonito, mero, merluza, congrio, sardina, abadejo y otras muchas, ya de altura, ya de costa. Para tripularlas competentemente a razón de siete hombres cada una , deduzca el articulista el número de hombres de mar que tiene la matrícula de Lastres actualmente, todos jóvenes, quizá los más gallardos y mejor apuestos que tiene la costa. Pongo por testigo de esta verdad a toda la matrícula de la provincia, incluso Gijón. La consecuencia lógica de este aserto es que Lastres en el día, es el segundo puerto más productivo de pescado. No se atrevió seguramente el incógnito articulista a despreciar la preciosa concha o bahía que poseemos…”

Termina la apología mencionando la posibilidad futura que tendría el pueblo de Lastres:
“dice el articulista que el pueblo está en un arrimado; que sus casas se van desmoronando, y que las que quedan lo deben a su solidez; mejor diría que manifiesta la opulencia del pueblo debida a su antiguo muelle, tan desatendido por el gobierno, y tan emulado de los demás puertos por su importancia marítima y mercantil, si algún día mereciese una mirada de protección. También Génova está en un arrimado, y no por eso deja de ser una de las mejores ciudades del mundo. Désenos puerto, y lo volveremos ciudad. A tales desvaríos y despropósitos conducen el espíritu de partido, y el asenso que se da, a memorias como la del año de 1783, más que con tinta escritas con ponzoña.”
Juan Antonio trató muchos temas: precios de la venta de la pesca, recargo en el precio de la sal, fanales en cabos y promontorios, fortificación de nuestras costas, etc. dejando bien claro que fue una persona preocupada por los problemas de los pescadores.
Ciertamente, aun cuando sus amigos le decían que su batallar era una pérdida de tiempo, él era inasequible al desaliento.
D. Juan Antonio Suárez Victorero y Robledo nació en Lastres en 1774 y murió en Oviedo en 1857. Coronel de Infantería. Socio de la muy noble y muy ilustrada Sociedad Económica de Oviedo.

Gracias por todo.

La fuente de esta información procede de los escritos que poseía el Padre Patac en su Biblioteca Asturiana la cual legó al Ayuntamiento de Gijón. También están publicados en el libro “ El puerto de Gijón y otros puertos asturianos” Tomo I, Luis Adaro. Gijón 1976

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Enviado por: marcilla
14-02-20, 18:00
Foro: Historia
- Sin respuestas

EL PUERTO DE LASTRES EN TIEMPOS PASADOS  (Curiosidades sobre su construcción y financiación)
 

      En Valladolid a cinco días del mes de Mayo de mil e quinientos e cincuenta e un años (1551) y siendo Regente de  España, por ausencia del rey Felipe II, Maximiliano II de Habsburgo, rey de Bohemia, se expidió una Provisión Real autorizando licencia para construir y financiar el puerto de Lastres.
      Pero la historia ya venía de atrás, pues como dice la Provisión Real …en el qual aviades gastado seiscientos mil maravedís poco más o menos y para acabarse de hazer como convenía era menester más de otros tres mil ducados… ya se había gastado un pastón.
      Parece ser  que en aquella época 1 maravedí valía alrededor de 16€ de ahora y 1 ducado unos 375 maravedís. Así pues ya se habían gastado en el puerto  600.000 maravedís= 9 millones seiscientos mil euros= mil quinientos noventa y siete millones, trescientas mil pesetas, y todavía había que poner  3.000 ducados=18 millones de euros= dos mil novecientos  noventa y cuatro millones, novecientas cuarenta y ocho mil pesetas.
      Como se puede ver “ el meter la mano en el cajón” no es sólo de ahora; a lo largo de la Historia se ha ido creando un auténtico magisterio.
      Sigamos con la Provisión  Real en la que se hace alusión a otra Provisión Real expedida  el 6 de junio de 1548 …vos damos licencia e facultad para que entre los vecinos e moradores dese dicho puerto de Lastres e concejo e villa de Colunga podais repartir e echar a sisa en los mantenimientos que en ello se vendieren hasta en quantía de trescientos mil maravedís para fazer las obras y hedificio del dicho muelle en el qual dicho repartimiento e sisa mandamos que paguen y contribuyan las personas que suelen pagar e contribuir en qualesquiera sisas o repartimientos…
 
      Mas  los justicias y regidores del concejo y villa de Colunga no están de acuerdo.Son llamados al orden  el 12 de abril de 1549.Estos regidores y justicias de Colunga siguen sin estar conformes y llevan a pleito a Lastres, y estando dicho pleito pendiente, Lastres recibe autorización (Provisión Real del 5 de mayo de 1551) para sisar los trescientos mil maravedís entre el vecindario del pueblo y  poder continuar la obra.
 
      El puerto
      Reconstruido  entre 1736 y 1739 por haber sido parcialmente destruido por un temporal.
      Posteriormente sufrió otra destrucción y  se elaboraron proyectos de nueva construcción.
      Año 1773, el rey Carlos III no tuvo éxito para reedificarlo. En 1807 cesan las obras.
      La mar destruye otra vez el puerto y hay gestiones, sin resultado, en 1815 y 1821 para su reconstrucción.

Juan Antonio Suárez Robledo: Un hombre inasequible al desaliento en defensa de Lastres.
El 2 de agosto de 1847 envía Juan Antonio Suárez Robledo a los redactores del periódico EL ESPECTADOR, pidiendo publicación, su “Artículo Apologético del Puerto de Lastres” dirigido a refutar las inexactitudes cometidas por el autor incógnito de los artículos publicados en EL ESPECTADOR sobre los “Proyectos Industriales de Asturias”.
A estas alturas de la vida, Juan Antonio ya tenía 73 años, se le encendía la pasión al considerar que, el autor incógnito de tales artículos, vertía noticias inexactas de Lastres respecto de:
- el estado de su muelle.
- la reducción de su matrícula.
- calificarlo como puerto sin ninguna importancia.
El aludido incógnito autor vuelve su mirada hacia el siglo anterior para apoyar sus argumentos y dice que en 1783 se estaba construyendo una cabeza de muelle. Nuestro protagonista le replica que se estaba construyendo el muelle entero en dicha fecha, y añade: “ la historia de la nueva dársena, la oposición que le hizo la Diputación del Principado, y con ella los puertos de Gijón, Ribadesella, Villaviciosa y otros que la juzgaban a propósito para destruir los planes y proyectos concebidos, excedería a los límites de un comunicado [ Se ve que a Lastres le salían “enemigos” por doquier ]; bástanos saber que se emprendió la obra, bajo ciertos auspicios muy desfavorables , que notablemente la perjudicaron:
- errores en el plan, que los tuvo muy grandes en su ejecución.
- despilfarro de los caudales. ( Y sigue “ el meter la mano en el cajón” )
- tantos y tan grandes los contratiempos sufridos que sería prolijo referirlos.
La nueva obra se arruinó en 1806 a consecuencia de haberse adjudicado sus arbitrios al muelle de Ribadesella, cuando justamente más los necesitaba el muelle de Lastres, que se hallaba precisamente en estado de inmediata conclusión, al cual estaban consignados.

La fuente de esta información procede de los escritos que poseía el Padre Patac en su Biblioteca Asturiana la cual legó al Ayuntamiento de Gijón. También están publicados en el libro “ El puerto de Gijón y otros puertos asturianos” Tomo I, Luis Adaro. Gijón 1976

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Enviado por: marcilla
14-02-20, 12:04
Foro: General
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Enviado por: marcilla
12-02-20, 20:41
Foro: General
- Sin respuestas

Facilito un enlace, por si puede interesar a los lectores, para acceder a la web del Defensor del paciente en cuya pestaña Consejos varios  
se puede obtener información sobre cómo actuar en Urgencias, Lista de espera, etc
Defensor del paciente

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Enviado por: marcilla
09-02-20, 19:22
Foro: Asturies
- Sin respuestas

Las listas de espera en la sanidad ya existían  en tiempos remotos; véase, por ejemplo, la piscina de Betesda (casa de la misericordia) evangelio de Juan (5, 1-15). A 100 m al norte del templo judío de Jerusalén había una piscina a la que acudían multitud de enfermos, ciegos, cojos y tullidos a la espera de que se removiera el agua pues el primero que entrara  en ella, inmediatamente después del agite del agua, quedaba curado. Tal asunto era gestionado por un ángel que bajaba periódicamente a remover el agua. 

En esta especie de mini-HUCA  obviamente no eran necesarias las especialidades médicas, pero no dejaba, al fin y al cabo,  de haber lista de espera aunque fuese lista de espera divina. Recientemente  la sanidad pública asturiana, puede que atendiendo  a la teoría de colas o líneas de espera,  ha dotado a los ciudadanos con un Decreto para la lista de espera y su gestión  que nosotros, sin pretender que sea  tan eficaz  como la divina que aun yendo de uno en uno era rápida y resolutiva, esperamos sea capaz  de resolver los problemas de la atención sanitaria. 

La dificultad está, sin embargo, en que los que sacan los Decretos son los primeros en incumplirlos. Sí, ya sabemos que los recursos humanos y materiales son los que son y bla, bla, bla; en fin, todo eso que se dice para encontrar  justificaciones y no buscar soluciones (o no saber o querer buscarlas). ¿En Asturias, el llamado estado del bienestar en su versión sanitaria (excluidos de esta apreciación  los profesionales sanitarios  que se dedican plenamente a los pacientes y no a “politiquear”) va camino de ser un estado fallido, un estado del malestar o acaso también  se deba  la ineficacia  a que “forma parte de la cultura administrativa de este país al igual que el problema de la burocracia urbanística” (Sr. Cofiño )? 

Hemos visto y oído cómo la enfurruñada adolescente y activista medioambiental Greta Thunberg clamaba que le habían robado su infancia y eso que le queda trecho de vida todavía. A muchos asturianos sí que  nos están robando el sosegado disfrute de la vejez con las lentísimas colas de espera ya que para ser atendidos (primera consulta de especialista y en su caso operación) no es raro que  haya que aguantar con mala calidad de vida 16 o más  meses. No se extrañen pues nuestros gobernantes si algún día, tomando como ejemplo las movilizaciones de los pensionistas, una multitud de enfermos y tullidos se manifieste reiteradamente con pancartas reivindicativas y les coja a ustedes “sin piscina” porque, al igual que en la lista de espera, no se conoce ni el día ni la hora en que eso acontezca.

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