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¿quo vadis esperanza dama ,dama ?
#1

Cabos sueltos
¿Quo vadis, Esperanza, dama, dama?
“A un panal de rica miel, dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron presas de patas en él (…) Pero si bien se examina, los humanos corazones perecieron en las prisiones del vicio que les domina” Esto lo escribió en el siglo XVIII Félix María Samaniego, ilustrado fabulista vasco.

Esto exactamente le ha sucedido a Esperanza Aguirre, cuyo vicio que le domina no es otro que el de intentar ser, como sea, “perejil de todas las salsas”. Acostumbrada al irrefrenable placer de dictar titulares -hablando en términos periodísticos- se lanzó hace unos días al panal de rica miel de una información aparecida en La Gaceta, el derechista periódico del no menos derechista Grupo Intereconomía. Se debió de encontrar cómoda la lideresa. Entre los diversos feudos mediáticos, que más o menos controla, y que ella tiende a beneficiar, se halla el holding que preside Julio Ariza.

La noticia gacetillera
¿Cómo iba la presidenta madrileña a dudar del contenido de la noticia gacetillera, tan sabrosa, tan apetecible? “Aído ahora quiere aseos unisex”, titulaba el 28 de diciembre, festividad de los santos inocentes, el diario que dirige Carlos Dávila, otro amigo de doña Espe. Con su vocecita linda -de princesita de cuento romántico y de chulapa a la vez- Aguirre bramó públicamente: “Ahora la ministra de la Igualdad se va a dedicar a juntar los cuartos de baño de señoras y caballeros que antes separó con un enorme coste para todos los hoteleros”. Puro surrealismo. Nada es cierto. Era una inocentada, como tantas se hacían antes en la prensa española. Metió la patita. Se quedó impávida. No se ha disculpado y no parece que lo haga nunca jamás. Es su estilo.

Periodista de cámara
Ya había demostrado, hace un mes -en el primer puente de este diciembre- su extraordinaria facilidad para ejercer el cargo con irresponsabilidad manifiesta. Supo que su amigo, periodista de cámara en Telemadrid, Hermann Tertsch, había sido golpeado de madrugada. De modo que, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, arremetió contra el Gran Wyoming y contra la izquierda mediática. No faltó en su boquita alguna andanada perversa contra José Luis Rodríguez Zapatero. La presidenta del tamayazo –factura que aún no ha pagado- incluso se jactó de defender la libertad de expresión. ¿Libertad de expresión? Sí, claro, lo dijo y se quedó tan ancha. El “vicio” de la ambición y de la notoriedad pudo con ella una vez más. Que Aguirre se refiriera a la libertad de expresión fue como nombrar la soga en casa del ahorcado. [La casa del ahorcado, en este caso, es sobre todo, Telemadrid, su cadena domesticada].

Con acierto evidente
Últimamente, Aguirre no cosecha más que errores. Ha perdido peso político y tropieza con demasiada frecuencia. Camina a trompicones. Le acontece lo que, con acierto evidente, declaró Tomás Gómez tras la inocentada transformada por ella en una cuestión de Estado: “Esperanza Aguirre está tan acostumbrada a mentir, que le cuesta diferenciar entre la realidad y la ficción”. Exacto diagnóstico, extensible por lo demás a no pocos dirigentes del PP. Se trata del amarillismo –propio de la prensa sensacionalista-, aplicado al ejercicio de la política desde la óptica conservadora. Los populares oscilan, en efecto, “entre la realidad y la ficción”. Lo mezclan todo. Todo vale. Juegan al equívoco sistemático. Y no quieren pedir disculpas bajo concepto alguno.

El sello
Pobre lideresa, siempre soñando ser aquella “dama, dama” que cantara Cecilia: “La novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro, con tal de dejar sello”. Ya conocemos su sello. Se ve a primera vista. Le atrae un “panal de rica miel” y se olvida de las moscas. Quiso llegar a Moncloa, pero se ha metido en un laberinto y no sabe por dónde salir. Su sello es la vanidad sin límites, su ego y la irresponsabilidad incorregible. Confunde una inocentada con la verdad. ¿Quo vadis, Esperanza?
Enric Sopena es director de El Plural
FELIZ AÑO


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