Avisu Septiembre 2020: aquellos usuarios que estén rexistraos y no puedan entrar en la su cuenta, que se pongan en contactu con nosotros en [email protected] x

¡BIENVENÍU A LOS FOROS DE LLASTRES, Invitado! Somos la primera comunidad llastrina que se formó en internet, allá por 1998. Puedes registrate de forma gratuita y empezar a debatir, estamos encantados de que formes parte de esta comunidad Smile x

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Artículo de Alfonso Sastre
#1

2009 junio 21
<INPUT id=hitzak tabIndex=3 name=hitzak> <SELECT name=aa><OPTION selected>Hemeroteca</OPTION></SELECT><INPUT id=bilatu-botoia type=submit value=BILATU name=bilatu-botoia>
<!-- zutabe nagusia --> GARA > Idatzia > Iritzia > Gaurkoa
Alfonso Sastre | Dramaturgo
La prosa y la política

Una entradilla de urgencia. Apenas terminado este artículo, se ha producido el último atentado -esta vez mortal- de ETA y las respuestas rituales del PSOE y el PP. Todo ello parece cerrar una vez más un círculo vicioso y acreditar que la paz en este país es definitivamente imposible. En tal situación, angustiosa sin duda, yo no puedo por menos de mantener tozudamente mi esperanza y deseo remitir a las ideas que expuse en mis cinco artículos, en este mismo periódico (del 23 de septiembre al 18 de octubre de 2008), bajo el lema «Si quieres la paz, prepara la paz».
En esta situación, considero así mismo revalidado el pensar expuesto en el artículo escrito hoy como los grandes temores en él expresados. En tales circunstancias, todo parece más fuerte -y hasta arrollador- que el pensamiento, pero las ideas claras también tienen su propia fuerza. Es en esta convicción en la que yo deposito mi esperanza.
Alicia Stürtze ha estado muy bien planteando, como ella lo ha hecho, el tema de la relación, nunca analizada seriamente (que yo sepa, al menos) entre la política y la prosa como expresión literaria, tema sobre el que yo, modestamente, algo tengo dicho en alguno de mis artículos en la revista «Artez»
Sobre el tema de la prosa mis ideas pueden resumirse así, contra la postura burlesca de Molière: yo estimo que nosotros en la vida cotidiana no hablamos en prosa. ¿Y cómo es eso? Pues eso es, sencillamente, porque cuando hablamos en nuestra vida corriente no ponemos el cuidado necesario -generalmente porque no se dan las condiciones para ello- para hablar bien, o sea, para hablar en prosa, siendo como es la prosa una forma elaborada, artística, poética (que no quiere decir metafórica), del lenguaje corriente. (Nuestros amigos no torcerán el gesto exclamando con desdén: «¡Vaya! ¡Cuestiones semánticas!», como se dice efectivamente en la vida para rebajar la importancia de ciertas cuestiones. Nuestros amigos saben que las «cuestiones semánticas» son muy importantes cuando se trata de algo tan serio como es comunicarnos entre nosotros, o sea, romper las barreras de nuestras soledades. Si no empezamos por ponernos de acuerdo sobre el significado que damos a las palabras que usamos, vanos serán nuestros intentos de entendernos).
Las hablas corrientes -que no son todavía prosa propiamente dicha- son lenguajes incorrectos pero no necesariamente mentirosos, y algo análogo, pero al revés, ocurre con la prosa, que es por lo menos un habla o una escritura «correcta», y aún muchas veces algo más (pongamos, por ejemplo, «brillante») si es una «buena prosa», pero puede ser, ¡y lo es tantas veces!, un vehículo de la mentira, una manera de engañar a quienes se dirige. A este tipo de prosa se refiere Alicia Stürtze en la primera parte de su excelente artículo.
La prosa es ya un arte de hablar y de escribir, con sus reglas (y sus libertades, claro), y ese arte puede ponerse al servicio de las causas más ética y políticamente impresentables, pero también puede y sobre todo debería hacerlo siempre al servicio de la verdad y de la belleza, que no es (la belleza, digo), como ya lo sabe la Filosofía desde tiempos remotos, sino «el resplandor de la verdad».
¿Hay, pues, una prosa que, siendo buena como prosa, es mala en el nivel de la ética política? En nuestra opinión, la buena prosa es aquella que, además de elevar el habla vulgar a los dominios del arte (de la poesía), no sólo no se sirve de esa «elevación» para alejar o incluso ocultar la verdad -empezando por desfigurar lo real-, sino que se sirve de esa elevación para profundizar en la realidad y abrir en ella los caminos de la verdad y, en consecuencia, de la justicia.
Entre nosotros, deberíamos hablar en buena prosa, y nunca -¡claro!- reducir nuestras expresiones (Alicia Stürtze lo dice muy bien) a frases como esa de «¡ha sido la hostia!», que no nos deja saber, si no se investiga el contexto, si lo que ha ocurrido es estupendo o lo contrario: horrible. Hablemos bien, hablemos bien; eso para empezar.
Pero hablemos no sólo bien sino además «bueno» (digámoslo así): o sea, en una prosa capaz de fundar y difundir las ideas de la justicia pendiente y de reclamar nuestras libertades, individuales y sociales. Rechacemos en suma la prosa política al servicio de la mentira y de la opresión. Sepamos que la mentira es también un arte -una de las «bellas artes» como el crimen lo era para el irónico y genial Thomas De Quincey- y que, así, hay un arte de mentir, en el que son duchos los políticos pegados a los poderes del capitalismo, que se desarrolla por y para el sistema, con sus propias metáforas y toda clase de «bellezas» (adornos de su basura).
Nuestra prosa no falsea la realidad para ocultar la verdad, como hace la «prosa enemiga», sino que nosotros hallamos nuestras verdades en el corazón mismo de las realidades que se suceden en nuestro mundo, revelando lo que ocurre ciertamente (la «realidad de verdad») y que se nos oculta por todos los medios al servicio de la perpetuación de estos horrores que estamos viviendo día tras día. El nuestro es precisamente el lugar en el que la poesía, la ética y la política (revolucionaria) se dan y se estrechan fraternalmente las manos.
Por lo demás, la «batalla de las ideas» se expresa en una guerra de las prosas que, tal como hoy se practica en América Latina, bajo el prestigio de grandes dirigentes como Fidel Castro y Hugo Chávez, a quienes Alicia Stürtze cita muy justamente, tiene un origen martiano y es el correlato ideológico o, mejor, filosófico, de una batalla de las prosas o, más bien, éstas son la expresión literaria de esa batalla dialéctica que es el pensamiento. Pues bien, entre las prosas latinoamericanas, tan abundantes en grandes glorias literarias, yo estoy convencido de que se halla en uno de los más destacados lugares la «Segunda Declaración de La Habana» de Fidel Castro. También Chávez es un gran prosista de la justicia y de la verdad, que se expresa en un habla muy brillante que ya quisieran para sí quienes lo tachan despectivamente de «populista».
Volviendo a nuestro continente, hemos de decir que Europa es uno de los espacios culturales donde hoy se dan las mayores perversiones y usos mentirosos de la prosa -una prosa al servicio de la mentira- en los ámbitos político, ético e ideológico, y ello pone en evidencia una base cultural muy pobre que a veces roza el analfabetismo y otras directamente la infamia moral, como ha sido ahora el caso de un dirigente del PP, Iturgaiz (de quien me han dicho gentes que lo conocieron de mozo que entre sus vecinos era considerado como «el tonto del pueblo»), el cual ha expresado en una prosa maloliente, propia de una defecación, su deseo de que los miles de personas que hemos votado a Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos para las elecciones al Parlamento Europeo, seamos «fumigados». En sus sucias palabras se advierte una miserable nostalgia histórica de las cámaras de gas nazis. ¡Qué barbaridad! ¿Y no es perseguible de oficio esta amenaza de que una buena parte de la población que habita en los territorios del Estado español y que, precisamente, aboga por la paz y por una negociación como la única vía que podría conducir a ella, sea encerrada en una cámara gigante y que se abra la espita de un gas letal? ¿Qué se estaría diciendo ahora de nosotros si a alguien de nuestra parte, en un mal momento, se le hubiera ocurrido decir una barbaridad semejante referida al señor Iturgaiz y sus correligionarios? ¿Cómo nos habrían puesto de violentos y peligrosos asesinos y predicadores de la muerte?
Pero, yendo al fondo de la cuestión, y dirigiéndome ahora al PSOE, partido al que me gustaría ver recuperando al menos una parte de su honor perdido, ¿es verdad -es incluso posible- que ustedes no vean que el problema no es que haya una pequeña banda (pero además enorme) (!) de asesinos de largos colmillos y sedientos de sangre que, como ustedes y sus amigos dicen, sólo saben y desean matar? ¿Es verdad, pues, que ustedes no ven algo tan visible como esto: que aquí hay un serio conflicto político que sólo podrá resolverse en términos políticos? ¿Es verdad, en fin, que ustedes no se han dado cuenta todavía de que la solución de este conflicto, que tantos dolores acarrea, está en la posibilidad de una negociación? ¿A qué medios «más contundentes» se refiere usted, señor López? ¿Va a seguir detrás de las ideas gasógenas de ese pobre tipo del PP al que antes he citado?
De ser así, Dios nos coja confesados, porque nos esperarían y amenazarían tiempos de mucho dolor en lugar de la paz, que nunca se conseguirá, evidentemente, si lo que deciden ustedes es aniquilar a una parte mayor o menor de nosotros en esas nuevas cámaras de gas inspiradas por ese personajillo, Iturgaiz. Entonces, ¡pobres de nosotros, pero también de ustedes!
Anexo- Las referencias citadas:
«Iturgaiz cree que Iniciativa ha dejado con el culo al aire al Constitucional y pide fumigar a los acólitos de la banda». («El Correo Digital», 25 de mayo).
Patxi López: «Desde luego, tenemos que ser, desde la política, mucho más contundentes a la hora de intentar que no haya ni un solo espacio público para los que no asumen las herramientas de la democracia» (?). «Desgraciadamente, ese mundo del abertzalismo radical sigue teniendo su fuerza». (GARA, 11 de junio de 2009).
#2

Eduardo Romero, en "Rebelión", escribe sobre el artículo de Alfonso Sastre:

La prosa del PSOE

Eduardo Romero
Rebelión


Dice Alfonso Sastre en “La prosa y la política” que “hay un arte de mentir, en el que son duchos los políticos pegados a los poderes del capitalismo, que se desarrolla por y para el sistema, con sus propias metáforas y toda clase de «bellezas» (adornos de su basura)”. Ejemplo de prosa mentirosa es el intento de convertir dicho artículo, que reclama la solución pacífica del conflicto político en Euskal Herria, en una amenaza terrorista. Ciertamente, desde que Zapatero alcanzó el poder, su gobierno no ha dejado de mentir. Prueba de su permanente impostura es la política migratoria. De la Vega presentó el I Plan África como la solución en origen al problema de la inmigración: al escucharla, nos sentíamos tentados a suscribir su objetivo de garantizar unas condiciones de vida digna para evitar la huida de la población africana hacia Europa. Cuando leímos el Plan, supimos que, en realidad, se trataba de garantizar la seguridad energética de España y los intereses de las empresas de hidrocarburos y pesqueras en el continente africano. Alambradas, centros de detención e inversiones rentables sustituían, en la práctica, a las promesas de desarrollo, prosperidad, justicia y dignidad. Tres años después, los consejeros de las oficinas comerciales de España en Ghana, Senegal y Nigeria presentan el II Plan África como "una segunda ofensiva diplomática" para reforzar la presencia empresarial española en el continente.

Hace unos meses, Rubalcaba aseguraba que las redadas contra la población inmigrante no existían. Los controles policiales con criterios racistas son tan evidentes que el ministro, con sus palabras, se ridiculizaba y ofrecía una muestra más de la prosa mentirosa del gobierno. Con la nueva Reforma de la Ley de Extranjería, el gobierno promete una inmigración legal y ordenada. Lograr la armonía social mediante el equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo -supuesto objetivo de la política de ordenamiento de los flujos migratorios- es una mentira más, avalada por los grandes sindicatos cómplices de la política de extranjería. Hoy más que nunca, con millones y millones de personas explotadas y en el paro, sabemos que el capitalismo no puede ofrecer armonía. Que buena parte de la población, con y sin papeles, sea explotada gracias a su vulnerabilidad jurídica y social es una condición necesaria para el buen funcionamiento del mercado de trabajo: a sus necesidades responde una Ley que seguirá garantizando la explotación de millones de personas y la expulsión de las sobrantes.

Eduardo Romero es miembro de Cambalache
#3

Que la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA tambien dice que :

<CENTER>SECCIÓN I. DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y DE LAS LIBERTADES PÚBLICAS.

</CENTER>Artículo 15.
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las Leyes penales militares para tiempos de guerra.

buenas noches
#4

ETA: Durante años, Amnistía Internacional ha condenado los graves abusos contra los derechos humanos cometidos por ETA. La organización ha pedido en numerosas ocasiones a ETA el cese total de los atentados, las amenazas y el hostigamiento a amplios sectores de la población, especialmente en el País Vasco y Navarra. No puede haber impunidad para los graves abusos de derechos humanos cometidos por ETA, pero también deben ser investigadas las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad, tal como han recomendado el Relator de Naciones Unidas contra la Tortura y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura. En cualquier caso debe respetarse el derecho a obtener verdad, justicia y reparación para todas las víctimas.
  • [url=http://www.llastres.com/contacto/][/url]


Posibles temas similares…
Tema / Autor Respuestas Vistas Último mensaje



Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)