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Catalunya, el nacionalismo, el independentismo y la izquierda
#1

Catalunya, el nacionalismo, el independentismo y la izquierda
Posted by Guest on Jueves, octubre 31, 2013 · 22 Comentarios
franciscofrutos-opFrancisco Frutos
Empezaré con una afirmación clara, que no admita dudas: el papel de la izquierda catalana, y del PSC en el centro social liberal, es, sencillamente, subsidiario del nacionalismo, por no decir servil a éste, sin nada propio que defender en serio. Y la no catalana a veces lo parece. Al final del artículo volveré al asunto. Primero desarrollaré algunas reflexiones como aportación para aclarar el tema.
El nacionalismo, en su génesis, es una reacción del mundo más rural y primitivo frente al desarrollo urbano, técnico, laboral y social. Es un sentimiento que recoge lo más primario de la sociedad rural, sea en el plano económico, social o religioso. Una especie de nueva fe, que arranca de la vieja superstición y se convierte en un sentido colectivo, que no tiene ninguna necesidad de elaboración política, intelectual o teórica. Por ello se va al pasado glorioso de un pueblo y de un pasado inexistentes y se convierten las luchas históricas por el poder (1714, e incluso, a veces, los asaltos fascistas al Estado como en 1936-39) en luchas contra un pueblo ancestral, que goza de un pensamiento único, macizo y eterno, sin clases ni intereses antagónicos, y se denuncia, deformando y manipulando los datos históricos, que hay un ente superior, España, que arrebata a Catalunya su raíz, su historia, su independencia, y su cartera.
Parece extraño que estas sandeces puedan ser creídas y, sobre todo, ser seguidas por alguien mínimamente documentado, pero lo son porque evitan el engorro de pensar, señalan a un enemigo fácil de satanizar, y evitan comprometerse en denunciar y luchar contra todo lo que el capital -catalán, español e internacional- te quita en un momento de crisis aguda de su régimen, con tal de recuperar su tasa de ganancias a costa de los derechos laborales, sociales y políticos de la mayoría trabajadora. Y todo ello sin introducir un solo cambio estructural en el funcionamiento de un sistema fracasado, incapaz de crear un consenso social basado en el bienestar posible compartido por toda la sociedad, iniciando al mismo tiempo el proceso imprescindible para acabar con las principales lacras que producen tan graves problemas sociales, dramas, e incluso tragedias, en la existencia, a veces subsistencia, de amplios sectores de la población.
Así ésta, más alienada todavía que de costumbre, y absorta en una especie de liberación milagrosa del empobrecimiento causado por la España que nos roba, ve con alegría y fiesta colectiva de farolillos y banderitas en las calles, cómo desde la frontera francesa, y más allá, hasta Alcanar, y más allá, el pueblo catalán sale a la calle como una sola persona. Ni Jaume I el Conqueridor podía soñar que los catalanes, a pesar de estar oprimidos cual colonia, pudiéramos ser ejemplo para todos los pueblos mediterráneos y para el mundo.
Repito, así no se tiene que pensar en cuáles son las clases poseedoras y detentadoras de las grandes riquezas en Catalunya, en el conjunto de España, en Europa y en el mundo y cómo y a costa de quién han acumulado sus riquezas. Así se puede prescindir de analizar a fondo las políticas y las consecuencias de estas políticas en 23 años de nacionalismo pujolista, pactadas con el PP o el PSOE, daba igual, con tal de mantener intactas las estructuras del verdadero poder, el económico y financiero, y las leyes pertinentes que lo garanticen; así tampoco importaba quién y cómo se mandaba en Europa, ya que el europeísmo del capital, que no tiene nada que ver con los pueblos, no admite análisis ni pejiguerías de clase, sólo cabe subordinarse a él. Y así, los jefes independentistas catalanes, de viejo y nuevo cuño, haciendo una pirueta para engañar al respetable, pueden decir con desenfado que continuaremos en Europa pues saben que la Europa que hay y que ellos defienden, entregada a EEUU en todo, incluidas las guerras, no tiene nada que ver con la Europa de los pueblos, en el sentido popular, social y democrático que defendemos los que no hemos renunciado a nuestras ideas y convicciones de izquierdas, al cambio social y a la paz.
Pero además es necesario aclarar algo. Para mí lo más importante en este debate tramposo, no es discutir si una Catalunya independiente está o no en la UE, pierde subvenciones, o sus bancos tienen que hacer piruetas. Esto lo creo secundario y me importa poco ante el fundamental, principal y grave problema que acarrearía la secesión de Catalunya, que es, sencillamente, la ruptura de experiencias históricas compartidas, de lazos humanos, sociales y políticos que nos unen, de resistencias y luchas que nos hicieron compartir solidariamente los avances y retrocesos, los sufrimientos y las derrotas, para no rendirnos ante las adversidades y continuar. Que en vez de contribuir a fortalecer y universalizar nuestros patrimonio común para ir construyendo en Europa y el mundo sólidos referentes anticapitalistas, democráticos y solidarios, se contribuya a dividir, enfrentar y fragmentar aún más el mundo de los y las que con su esfuerzo lo hacen rodar, es para mi un delito moral y político. No me gustan las Padanias de la Liga del Norte en Italia, ni los mini estados que como Estonia, Letonia y Lituania, derrumban los monumentos al Ejército Rojo que les liberó de los nazis y elevan en su lugar monumentos a sus nazis, a los que fueron aliados de la Alemania de Hitler. Estados que corrieron inmediatamente a felicitar a los independentistas catalanes por su “éxito” de la cadena.
En resumen, se está creando un imaginario en Catalunya, formado por creencias místicas en una personalidad histórica y actual irreal, en una manipulación soez de quién roba a quién, en la promesa de una Catalunya libre, soberana, rica y feliz, que será en Europa el ejemplo a seguir. Los responsables de todo ello, capaces de multiplicar cifras de participación en marchas y cadenas, están activando una bomba de relojería, algunos de cuyos resultados ya se están viendo, para quien quiera contemplarlos con serenidad y sin alarmismos, pero tampoco obviándolos alegremente.
En lo que atañe a nuestra responsabilidad, las direcciones del PCE, y sobre todo de IU, deberían haber actuado hace tiempo de otra manera a como lo han hecho y no repitiendo viejas y vacías consignas sobre el derecho de autodeterminación, fuera del contexto histórico en que fueron pronunciadas y erráticas en la definición de los sujetos que sustentan este derecho. Nunca es tarde si se dejan retóricas justificatorias y se va a lo esencial: un estado federal republicano orientado al socialismo, radicalmente defensor de la diversidad cultural y lingüística de sus partes, que pasa ahora por una Tercera República, sucesora de una monarquía caducada y desprestigiada. Internacionalismo y no nacionalismo.
#2

En estas cuestiones, yo aspiro a un mundo UNIVERSAL. Derechos humanos para todas las PERSONAS que poblamos la TIERRA. Hay que cambiar la tendencia del discurso. No ha de existir un palacio para NADIE mientras exista un ser humano sin un hogar digno. Tampoco ha de haber un restaurante de lujo mientras un solo ser humano no tenga para comer dignamente, no de limosna y caridad.

Esto solo se arregla con una conciencia y ética profundamente HUMANAS. Sobran los nacionalismos TODOS: pueblerinos, provinciales, autonómicos, nacionales, continentales y EGOISTAS cargados de soberbia y discriminación...

Educación, Cultura, Solidaridad, Empatía y mucha JUSTICIA SOCIAL es lo que necesitamos. Lo demás es mantener y justificar el "Botinismo..."
#3

Aunque no tengo ni un ápice de nacionalista, creo que el Estado español está siendo muy intransigente con Cataluña. Y como en política, además de la ética para mí es fundamental la tolerancia, tengo que aplicarme aquello que se atribuye a Voltaire; “no comparto en absoluto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a poder decirlo”, y ponerme del lado de los Catalanes, aunque crea que es mucho mejor para todos seguir juntos. Me parece alarmante que en un país supuestamente democrático, se le prohíba a un determinado colectivo, comunidad, pueblo, llámesele como quiera, expresarse libremente y cuando le de la gana. Me refiero a la prohibición por parte del Estado de hacer una consulta ciudadana sobre lo que piensa un determinado conjunto de ciudadanos sobre un tema determinado. Estoy hablando de "referéndum consultivo" que como bien es sabido no implica ninguna acción posterior al propio referéndum. Solamente se utiliza para conocer lo que piensa una determinada población sobre un tema, y como es sabido, la Constitución Española no permite realizar a una Comunidad Autónoma un referéndum consultivo sobre determinados temas sin autorización del Estado. Uno de esos temas es el de la secesión.


Pero como muy bien decía Ortega, la convivencia depende de voluntades y de definir un proyecto en común. Aquí, ni hay voluntad ni hay proyecto. O diciéndolo a la manera de Ernest Renan “una nación es un plebiscito diario caracterizado por la voluntad de convivir”.


Creo que cualquier tipo de consulta es legítima siempre y cuando el asunto no vaya en contra de los derechos humanos más fundamentales. Otra cosa distinta sería realizar un “referendum vinculante”, ya que esto tiene una serie de implicaciones sobre las que hay que hablar y negociar mucho. Pero un “referendum consultivo”, conocer simplemente la opinión de un pueblo, debería permitirse siempre que el pueblo así lo quisiera. Y creo que lo mínimo que debe permitir un Estado democrático (antes debería cambiarse ese papel mojado en el que está redactada la Constitución) es dejar hablar al pueblo cuando le de la gana, y luego ya veremos, pero lo primero es conocer sus intereses.


No nos engañemos. El Estado español está “acojonado” con la posibilidad de que Cataluña se vaya, porque genera más de 1/5 del PIB español. Si Cataluña y el País Vasco hicieran su propio Estado, España se queda en nada. Quizá deberíamos mirárnoslo esta dependencia tan grande de una región del Estado.


Otra de las cosas que no comparto en absoluto es esa idea de que tenemos que ser todos los españoles los que votemos si Cataluña se puede independizar o no. Este artículo da la idea del porqué: Política: España mítica


Si queréis leer un análisis de lo que dice Ortega en su “España invertebrada” lo podéis leer aquí:
Política: Ortega, España y los nacionalismos


Saludos.
#4

Yo soy partidario, y lo propugno, de que cualquier ser humano se manifieste, reivindique, solicite, exija, vote, decida, acate y acepte. Que a un pueblo se le facilite manifestarse sobre su parecer en un asunto concreto y que les atañe muy directamente, ¡Muy bien! Pero lo que no se puede hacer es que se le haga perder el tiempo. Acaso no se le está machacando continuamente al pueblo catalán cuando se le dice: ¡Patalear todo lo que queráis, pero tener en cuenta que no os vamos a dejar que consigáis la ansiada independencia!

Imaginémonos que Europa tuviera capacidad legal para decirnos a los españoles,en el supuesto caso de que no quisiéramos ser europeos, que nos autorizaban a hacer cualquier manifestación, referéndum, etc., pero que, previamente, nos machacaran con la reiterada presión de :"Hacer lo que queráis, pero meteros en la cabeza de que por imperativo legal vais a tener que seguir en Europa" Yo no me movería en absoluto, a excepción de que optáramos por otra estrategia que resultara, a priori, más eficaz.

Uno que tiene hambre puede manifestarse, reivindicar, cabrearse, pedir y hasta insultar. o por desesperación andar a bofetadas. Pero si los que tienen el poder para quitarle el hambre, no les apetece hacerlo, ese hambriento se morirá. También puede juntarse con los que pasan hambre como él, así como se le pueden unir los solidarios y los que tienen empatía con los hambrientos; y luchando, puede que consigan que las cosas cambien. Pues más o menos eso es lo que pasa con otras cuestiones cuando vivimos en una sociedad. Luchar por lo que crees qué es lo mas justo para convivir libre de remordimientos, eso es lo que todos debiéramos hacer, si es que todavía nos queda algo de humanidad.
#5

Entiendo lo que usted dice Sr Hazas, pero, si yo fuera catalán y nacionalista, aunque me dijeran que por mucho que yo haga no conseguiré jamás la independencia, a corto plazo me daría igual. Me daría igual porque lo primero que quiero saber como catalán es cuantos de nosotros estamos a favor de la independencia. No es lo mismo estar a favor un 40% que un 80%. Como catalán y nacionalista encontraría absolutamente razonable que el Estado español no permita la secesión, pero me parece absolutamente irracional que me prohíban saber si los ciudadanos del pueblo que tengo a 20 km quieren seguir viviendo en las condiciones actuales o prefieren cambiarlas. Me gustaría saberlo, porque dependiendo de ello mi acción política iría en una dirección o en otra.

Por tanto, si yo fuera catalán, aunque desde Madrid me dijeran “Nunca vais a conseguir la independencia”, me daría igual, porque lo que yo querría saber ahora es “a cuantos de nosotros nos gustaría ser independientes”. De ahí la necesidad de una consulta popular respondiendo a una única pregunta “¿Sería partidario de que Cataluña se independizara de España?”. Si por ejemplo no se alcanzara una respuesta afirmativa en un porcentaje superior al 67% por ejemplo (2/3), abandonaría mi propósito de independencia porque no hay un apoyo aplastante por parte de la ciudadanía, y eso lo tengo que respetar. Sin embargo, si la respuesta afirmativa superase el 67% habría un respaldo muy importante por parte de la ciudadanía para conseguir ese objetivo, y eso daría legitimidad para abrir un proceso de dialogo NO para conseguir la independencia SINO para SABER si la independencia es posible. Es decir se tendría que abrir un proceso de dialogo y de negociación para decidir que circunstancias se tendrían que dar (en el caso de que esas circunstancias pudieran darse) para conseguir ese objetivo.


Por tanto mi postura difiere un poco a la suya en el sentido de que aunque me digan que es imposible la independencia, yo seguiría luchando para conseguir tres cosas y por este orden. 1) Saber cuantos catalanes son partidarios de la independencia. 2) Si hubiera un apoyo aplastante, abrir un proceso de dialogo y negociación serio para resolver el problema 3) Si pudieran darse unas circunstancias razonables que favorecieran la independencia, alcanzar esas circunstancias, y posteriormente, si el Estado español sigue negándose a ello, emplear el último recurso, que no es otro que la desobediencia civil, que como seguramente usted muy bien sabe, es un recurso que ha permitido en muchos lugares del mundo alcanzar cotas de democracia, que sin esa desobediencia civil hubiera sido imposible alcanzar.


Un saludo.
#6

Estimado otruLlastrín, me parece que estamos de acuerdo en cuanto al derecho de ciudadanía; pues yo lo dejo, creo, bastante claro. En lo que no coincidimos es en las estrategias para conseguir el objetivo deseado.

Cataluña puede sacar hasta el 70 % de afines a la independencia. Eso es un dato para reflexionar y poner en marcha una mesa de negociación. Pero es que España puede sacar un 70% también de afines a que no obtengan la independencia; otro dato para crear otra mesa para la negociación.

Las negociaciones tendrían que abarcar multitud de temas que en absoluto no son asuntos nimios. No solo vivimos de emociones manipuladas; vivimos de lo que comemos, gracias a los vestidos, viviendas, higiene, educación, sanidad, etc. Y esto es lo importante, de ahí que yo empezara mi intervención contra todo tipo de separatismo en una Tierra poblada por seres humanos, humanos que viven en continuas peleas y con unas desigualdades que hieren la sensibilidad a cualquiera que tenga un mínimo de dignidad.

Los ciudadanos, sobre todo en los tiempos de más facilidad para comunicarse- paradojas de la vida- estamos viviendo en un mundo hostil, insolidario y totalmente competitivo (¡viva yo, y los demás que se pudran!). Mientras la ciudadanía no tenga, casi en toda su totalidad, los datos suficientes para juzgar con claridad la realidad en la que estamos y poder saber con certeza lo que nos puede pasar si hacemos ciertos cambios, creo que es una aventura que no podemos correr, máxime si esa aventura obedece, cosa que puede ser posible, a una estrategia malévola que estuviera dirigida por intereses de grupos minoritarios pero con mucho poder.

Me parece perfecto que todo el mundo luche por lo que cree, pero a ser posible que lo haga desde su independencia intelectual, no desde el sentimentalismo patriotil, y que además esté manipulado.
#7

Sr Hazas, he leído con atención su interesante respuesta y me gustaría comentar algunas cosas que ha comentado. En el segundo párrafo dice: “Pero es que España puede sacar un 70% también de afines a que no obtengan la independencia; otro dato para crear otra mesa para la negociación.”


Entiendo entonces que usted es partidario de que todos los españoles y no solo los catalanes voten sobre la independencia de Cataluña. Yo esto no lo veo así, creo que quien debe decidir si Cataluña se independiza son los catalanes y le digo porqué: No he escuchado decir a nadie una razón que me convenza del porqué tienen que ser todos los españoles los que voten sobre la independencia de Cataluña. Las razones que he escuchado son dos: 1) Porque el hecho de que Cataluña se independice nos afecta para bien o para mal a todos los españoles. 2) Por que Cataluña, el territorio, no es de los catalanes sino de todos los españoles.


La razón 1) fácilmente se puede invalidar porque muchas de las decisiones que se toman en el mundo nos afectan. Por ejemplo, las elecciones en Alemania nos afectan y mucho. No es lo mismo que gobierne Merkel que gobierne la izquierda, nuestra situación actual sería diferente si gobernara la izquierda. Entonces ¿deberíamos también votar nosotros en las elecciones alemanas?. Parece evidente que no.


La razón 2) es mucho más complicada. ¿Qué es ser español? Supongo que simplemente tener la nacionalidad española, con eso ya eres español. Entonces, ¿no parece un poco injusto, que una persona que viva por ejemplo en Galicia y que haya adquirido la nacionalidad española hace unos meses porque es extranjero, y que además no ha pisado en su vida Cataluña, pueda decidir exactamente igual que un Catalán si el territorio en el que vive el Catalán debe pertenecer a un Estado o a otro?. ¿No le afecta infinitamente más al catalán el destino de Cataluña que a este gallego?. ¿Y qué significa eso de que el territorio es de todos los españoles? Porque si yo voy a Cataluña a pasar unos días allí, ¿qué cosas diferentes puedo hacer respecto a un francés por ejemplo?. Como puede ver, el asunto no es sencillo.


En el tercer párrafo usted comenta que está en contra de todo separatismo. Yo también. Pero ¿qué podemos hacer cuando dos o más pueblos son incapaces de entenderse en los asuntos de la convivencia?. ¿Les obligamos a seguir juntos o les permitimos que cada uno vaya por su lado?


En el cuarto párrafo comenta una cosa muy interesante y que forma parte de la raíz del problema. Dice usted: “Mientras la ciudadanía no tenga, casi en toda su totalidad, los datos suficientes para juzgar con claridad la realidad en la que estamos...”. Habla usted de realidad. Le hago una pregunta ¿Cuál es la realidad hoy en España? ¿Estamos saliendo de la crisis o seguimos en ella?. Probablemente usted diga que seguimos en ella, porque por sus circunstancias (su situación personal, su ideología, el lugar en el que vive, sus aspiraciones en la vida, etc) le hagan ver que la realidad sigue siendo de color oscuro. Preguntémosle ahora a un broker que opera en el Ibex35. Seguramente le dirá todo lo contrario, porque por sus circunstancias (su situación personal, la interpretación de los datos macroeconómicos que conoce, el lugar en el que vive, etc, etc) le hacen ver que se esta viendo una luz intensa al final del túnel. Voy a entrar un poco en el terreno filosófico pero en mi opinión, la realidad no es una sino múltiple, y por tanto no la podemos conocer. Lo que es la realidad desde su punto de vista, por sus circunstancias, puede ser absolutamente diferente a lo que es la realidad para Emilio Botín y por tanto, no es adecuado hablar de realidades, sino de percepciones. Y esta es la madre del cordero. La percepción que tienen algunos Catalanes es que el Estado Español es injusto con Cataluña, y la percepción que tienen los Españoles es que los Catalanes son unos egoístas, ¿cuál es la realidad?. Pues seguramente las dos.


En ese mismo párrafo usted comenta que mientras no sepamos con certeza lo que nos puede pasar si hacemos ciertos cambios es una aventura que no podemos correr. Yo creo que hay ciertas cosas que no se pueden conocer hasta que no se hagan. Una de ellas es esta. ¿Cómo podemos saber si a Cataluña le puede ir mejor o peor por su cuenta?. Podemos intuirlo, podemos pronosticarlo, pero asegurar con certeza que le va a ir mejor o peor no es posible. Aquí entra entonces en juego la libertad, que ellos puedan elegir su propio destino.


Por último, en su último párrafo habla del “sentimiento patriotil”. Aquí no se que decirle, porque no comprendo lo que es ser patriota. No se que es eso de amar a la patria. Yo no amo a un territorio, amo a personas, animales, pero no a un territorio. Si de Asturias se fuera toda mi familia y todos mis amigos probablemente me iría de Asturias y no tendría motivos para añorarla.


Un saludo.
#8

Estimado otruLlastrín. En primer lugar (perdóname el tuteo) quiero manifestarte que desde un principio he dicho que no me gusta ningún separatismo de los pueblos, porque mi objetivo es que toda la humanidad sea un solo pueblo. Un solo pueblo JUSTO y sin discriminaciones. Hoy existe todo lo contrario; cada vez más pueblos separados y más INJUSTICIA y discriminaciones.

No voy a exponerte las cosas con las que no estoy de acuerdo en tu última intervención, por no alargar esta cuestión; ya que creo que todos aquellos que nos lean tendrán ya muy claro cuál es nuestra postura al respecto. Solo voy a referirme a una de las intervenciones; aquella en la que dices: " Entiendo entonces que usted es partidario de que todos los españoles y no solo los catalanes voten sobre la independencia de Cataluña." Yo no quiero, obviamente, que ninguno de los dos lo haga. Lo que sí quiero y deseo, que tanto unos como otros participen en convertir esta sociedad en otra sociedad infinitamente más justa, más solidaria, más democrática y con muchísimo más amor del que hay, porque lo que se observa es más odio y avaricia sin limites para ser el más rico, caiga quien caiga. Esa es mi posición, mi lucha política y mi condición de ciudadano.

Te pongo el siguiente debate. Estoy seguro que te va a gustar.

Un saludo de Hazas

Fort Apache | ¿Cataluña se va de España?
#9

Estimado Hazas, a veces es difícil expresar con precisión el pensamiento que uno quiere trasladar, pero creame que estoy absolutamente de acuerdo con lo que tú (te tuteo yo también ;-)) planteas. Estoy absolutamente de acuerdo al igual que tú en tratar de conseguir un mundo sin barreras, en el que haya justicia en todos los rincones, en el que cada persona tenga oportunidades de tener una vida digna independientemente de donde viva, en que España y Cataluña sigan juntas. Pero en mis anteriores intervenciones, lo que pretendía era plantear una solución a un escenario hipotético, ya que a mi juicio, creo que es necesario hacerse la siguiente pregunta: “Cuando dos pueblos conviven juntos y alguno de ellos tiene problemas insalvables en la convivencia, y después de mucho dialogar y negociar han agotado todas las vías de entendimiento para solucionar los problemas, ¿qué hacemos?”. Sólo hay dos soluciones posibles: Obligarles a seguir juntos o permitirles romper la convivencia. Ante esta pregunta, el PP y Upyd muestran una postura absolutamente clara: “Seguir juntos, la secesión de ninguna de las maneras”. Ambos partidos plantean la obligación de vivir juntos incluso cuando no hay voluntad para ello. En mi caso, yo planteo que cuando resulta imposible la convivencia lo mejor es que decidan si quieren romperla, porque para convivir es necesaria la voluntad, y en el caso de España y Cataluña, es Cataluña la que no la tiene. Y en mi opinión, quien debe decidir si se rompe la convivencia es Cataluña porque es la que no está conforme con las condiciones para vivir juntos


Por tanto, estamos de acuerdo en nuestras pretensiones antes de que se produzca ese escenario, es decir, estamos de acuerdo en que lo mejor es vivir juntos, con entendimiento, sin hostilidad, tratando de dialogar y negociar todo lo posible para entenderse y formar una sociedad justa, etc, etc. Y como tú eres una persona inteligente y con un gran sentido de la política, me gustaría conocer tu opinión respecto a la decisión que habría que tomar en ese hipotético escenario; si llega el momento después de agotar todas las vías de diálogo y de negociación de que no hay manera de entenderse... ¿seguimos juntos obligatoriamente o permitimos la ruptura?, y si permitimos la ruptura, ¿quiénes tienen que tomar esa decisión? ¿sólo los que no están conforme con la convivencia o todos?


Muchas gracias por el enlace, lo veré este fin de semana que tendré más tiempo.


Saludos.
#10

Estimado otruLlastrín, no me pides poca cosa. Ni tengo la inteligencia suficiente ni la preparación política necesaria para poder permitirme el lujo de idear el escenario más adecuado en esta situación. No obstante. sí me atrevo a decirte qué pasos daría yo en el supuesto de que de mí dependiera el asunto. perdóname la insolencia y el estúpido atrevimiento.

Lo primero que haría es contactar con la Universidad, para que organizase una comisión formada por los más documentados en la historia, la sociología, la economía, el derecho y la política de de España y Cataluña. Todos los informes serían remitidos a los dos Parlamentos. Estos, después de debatir los asuntos de un modo exhaustivo tendrían que llegar a unas conclusiones; conclusiones que tendrían que someterse a votación de sus respectivos parlamentos y siendo aprobadas por los dos tercios.

Durante ese largo proceso habría que facilitar la máxima información a todos los españoles (catalanes y no catalanes), explicada ,con el fin de que tuviéramos un concepto más sólido y veraz del que ahora tenemos. Puede que durante ese largo recorrido, el pueblo
estuviera más maduro, con más capacidad para poder aceptar una cosa de entre varias alternativas: a) seguir igual, b) un modelo federal, c) otro modelo que nos contentara a todos, y d) que Cataluña salga, si es que la mayoría decide en un referéndum, sobre la autodeterminación, salir; pero este paso ha de ser después de haber agotado el proceso previo. Al referéndum tendrían que haber asistido, como mínimo, el 80%, y de este 80% tendrían que haber votado, la salida, las dos terceras partes.

A mí lo que menos me gustaría es que en este trayecto se sigan emponzoñando más los odios "proyectados" históricamente por ambas partes; por eso pido y quiero que haya información exhaustiva, para que el pueblo sosegadamente y con ánimo de ser objetivo analice intelectualmente el asunto y que luego decida. Y tampoco me gusta que por decreto se recurra a "solucionar" los asuntos entre hermanos a palos. Hay que agotar hasta el final todas las vías que facilite el diálogo, pero el diálogo de verdad. Hace ya muchos años que yo definía el diálogo, así: "Arte por el cual uno dice a otro lo que no piensa, mientras que éste finge oír lo que no escucha: ¡viva la comunicación...!

Un saludo afectuoso
Hazas

Edito de nuevo.
Creo que es interesante este añadido: Imaginémonos que, agotado el proceso, se llega a la resolución de la autodeterminación por parte de Cataluña. ¿Qué pasaría después? Cataluña consigue sus deseos; pero es que automáticamente también los va a conseguir el País Vasco; en un futuro también lo puede lograr Galicia, Andalucía, Asturias, Extremadura, etc. No es esto un asunto baladí. Por eso hay que dialogar y negociar mucho, pero mucho, y hacerlo honrada, ética y sinceramente. Deben ser escasas las comunidades de vecinos donde reine a la perfección la convivencia, pues una nación es la suma de todas las comunidades de vecinos que viven en su ámbito... Necesitamos un reciclaje en convivencia, una buena reeducación no nos vendría mal. Y como decía el filósofo: "Con tu persona: haz de fiscal, de abogado defensor, y si es preciso, condénate, haciendo de juez "
Hazas


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