¡Bienveníos a los foros de Llastres! ¿Ya te registraste? No ye necesariu, pero si lo haces, podrás debatir y formar parte de la comunidad online más antigua de Llastres. Ye gratis!

Pa los usuarios antiguos >> Cómo recuperar vuestra cuenta antigua (porque no os acordáis de vuestra contraseña o email)

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

De nuevo al líder del PP se le ve el plumero
#1

POLÍTICA [Imagen: 0000008983.jpg]
De nuevo al líder del PP se le ve el plumero
Las “firmes convicciones” de Rajoy consisten en calificar de “coñazo” lo que hace un año era “feliz día de la nación”
Supimos hace unos cuantos años, en 1996, cuando cortejar a Jordi Pujol era condición sine qua non para que el PP gobernara España, que José María Aznar llegó a decir que él incluso hablaba catalán en la intimidad. Tamaña revelación se produjo después de que uno de los gritos de guerra de los populares viniera siendo aquel tan cheli, casposo o grosero de “¡Pujol, enano, habla castellano!”
<!-- La pol&iacute;tica compulsivamente tacticista o, si se prefiere, oportunista o cortoplacista la practica la derecha espa&ntilde;ola desde los tiempos de la Transici&oacute;n hasta la actualidad. Hace ahora un a&ntilde;o y dos d&iacute;as tan s&oacute;lo Mariano Rajoy quiso emular al Jefe del Estado y envi&oacute; un mensaje -a trav&eacute;s de un video, bastante cutre por cierto- exhortando a la ciudadan&iacute;a a participar con miles de banderas al viento en el desfile de la Fiesta Nacional.

&ldquo;Nosotros somos Espa&ntilde;a&rdquo;
&ldquo;Mi deseo &ndash;afirmaba pomposamente el candidato de la derecha a las elecciones generales tan cercanas- es que este a&ntilde;o, por razones que todo el mundo conoce, los espa&ntilde;oles celebremos de manera especial esta fiesta&rdquo;. Circulaba entonces un slogan del PP apropi&aacute;ndose de Espa&ntilde;a. Que nadie se asombre: la apropiaci&oacute;n indebida de s&iacute;mbolos y de lo que m&aacute;s convenga en cada coyuntura es uno de sus deportes favoritos. &ldquo;Nosotros somos Espa&ntilde;a&rdquo;, repet&iacute;an los conservadores y se quedaban tan anchos, como si los progresistas o la gente de izquierdas fu&eacute;ramos marcianos o habitantes del planeta Saturno, por ejemplo.

Cabeza bien alta
Rajoy animaba al pueblo a exhibir &ldquo;la bandera que aprobamos en 1978; la que exhiben nuestros deportistas con orgullo; la que cubre el f&eacute;retro de nuestros soldados&rdquo;. Y en tono m&aacute;s grandilocuente a&uacute;n, Rajoy a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Para que todo el mundo sepa lo que los espa&ntilde;oles sentimos por Espa&ntilde;a. Y que sabemos proclamarlo sin aspavientos pero con orgullo y la cabeza bien alta&rdquo;.

Intenso calent&oacute;n
Preso de un intenso calent&oacute;n patri&oacute;tico, el l&iacute;der del PP conclu&iacute;a su alocuci&oacute;n as&iacute;: &ldquo;Y yo me adelanto ya y digo a los espa&ntilde;oles: &iexcl;Feliz d&iacute;a de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;. O sea, palabrer&iacute;a de charlat&aacute;n de feria, mezclada con t&oacute;picos sensibleros y un af&aacute;n descarado por sacar tajada en las urnas del 12 de octubre. Su discurso, sin embargo, cay&oacute; en saco roto.

Bronca en el desfile
En Madrid, y menos todav&iacute;a en el resto del Estado, banderas hubo las m&iacute;nimas, el entusiasmo de la multitud fue perfectamente descriptible por inexistente y, eso s&iacute;, algunos fan&aacute;ticos al servicio de G&eacute;nova 13 le montaron una bronca, con aspavientos, al presidente del Gobierno, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, justo en el momento m&aacute;s emotivo del desfile, cuando se rend&iacute;a homenaje a los soldados muertos en misiones de paz y humanitarias.

En fin, un plan apasionante&hellip;
Ayer conocimos, s&aacute;bado 11 de octubre -gracias a un micr&oacute;fono abierto sin que Rajoy hubiera ca&iacute;do en la cuenta-, que toda la prosopopeya del pasado a&ntilde;o, protagonizada por tan excelso patriota fue una inmensa tomadura de pelo. Resulta que ir al desfile es para el jefe de la derecha un &ldquo;co&ntilde;azo&rdquo;. &ldquo;Ma&ntilde;ana tengo el co&ntilde;azo del desfile&hellip;, en fin, un plan apasionante&rdquo;, le coment&oacute; jocoso Rajoy a su subordinado Javier Arenas. Ni ardores guerreros, ni banderas para victoriosos deportistas, ni f&eacute;retros de militares muertos cubiertos por la ense&ntilde;a bicolor, ni firmes convicciones patrios que fomenten el orgullo espa&ntilde;ol, ni cabezas altas, ni feliz d&iacute;a de la naci&oacute;n, ni la biblia en pasta.

Pol&iacute;ticamente, un desastre
Rajoy pol&iacute;ticamente es un desastre. Lo ha vuelto a demostrar con el episodio descrito. Carece de sentimientos cuando la pol&iacute;tica es tambi&eacute;n pasi&oacute;n. Se le nota a primera vista que interpreta un papel que ni &eacute;l mismo se lo cree. Es un veleta, que cambia en funci&oacute;n de por donde sopla el viento. Su nota de rectificaci&oacute;n es pat&eacute;tica. A la desesperada vuelve a &ldquo;animar&rdquo; a los ciudadanos a &ldquo;celebrar con entusiasmo&rdquo; la fiesta nacional. &iquest;A qui&eacute;n trasmite confianza un bur&oacute;crata como &eacute;ste? Se lanz&oacute; a salvar Navarra &ndash;es conveniente recordar su imagen en la manifestaci&oacute;n de Pamplona- y lo &uacute;nico que ha conseguido es que se le rompa su partido all&iacute; donde insist&iacute;a el PP que pod&iacute;a romperse Espa&ntilde;a.

No nos tomen por tontos
Al patriota de hojalata el desfile le parece un &ldquo;co&ntilde;azo&rdquo;. &iquest;&ldquo;Firmes convicciones&rdquo; adornan a los dirigentes del PP? Venga, no nos tomen a los dem&aacute;s por tontos. Aznar presumi&oacute; de catal&aacute;n porque intentaba llegar a la Moncloa como fuere. Y si le hubieran pedido en CiU que cantara Els Segadors lo habr&iacute;a hecho. Rajoy pens&oacute; que monopolizando el patriotismo &ndash;y nada mejor para ello, seg&uacute;n debi&oacute; de imaginar, que aprovecharse del 12 de octubre- a&uacute;n podr&iacute;a ganar en las elecciones. Pero perdi&oacute; y un a&ntilde;o m&aacute;s tarde califica de &ldquo;co&ntilde;azo&rdquo; lo que defendi&oacute; antes. &iquest;Cinismo? &iquest;Insoportable levedad del ser? Sea lo que fuere, a Rajoy, otra vez, se la ha visto el plumero.

Enric Sopena es director de El Plural

-->La política compulsivamente tacticista o, si se prefiere, oportunista o cortoplacista la practica la derecha española desde los tiempos de la Transición hasta la actualidad. Hace ahora un año y dos días tan sólo Mariano Rajoy quiso emular al Jefe del Estado y envió un mensaje -a través de un video, bastante cutre por cierto- exhortando a la ciudadanía a participar con miles de banderas al viento en el desfile de la Fiesta Nacional.

“Nosotros somos España”
“Mi deseo –afirmaba pomposamente el candidato de la derecha a las elecciones generales tan cercanas- es que este año, por razones que todo el mundo conoce, los españoles celebremos de manera especial esta fiesta”. Circulaba entonces un slogan del PP apropiándose de España. Que nadie se asombre: la apropiación indebida de símbolos y de lo que más convenga en cada coyuntura es uno de sus deportes favoritos. “Nosotros somos España”, repetían los conservadores y se quedaban tan anchos, como si los progresistas o la gente de izquierdas fuéramos marcianos o habitantes del planeta Saturno, por ejemplo.

Cabeza bien alta
Rajoy animaba al pueblo a exhibir “la bandera que aprobamos en 1978; la que exhiben nuestros deportistas con orgullo; la que cubre el féretro de nuestros soldados”. Y en tono más grandilocuente aún, Rajoy añadía: “Para que todo el mundo sepa lo que los españoles sentimos por España. Y que sabemos proclamarlo sin aspavientos pero con orgullo y la cabeza bien alta”.

Intenso calentón
Preso de un intenso calentón patriótico, el líder del PP concluía su alocución así: “Y yo me adelanto ya y digo a los españoles: ¡Feliz día de la nación española”. O sea, palabrería de charlatán de feria, mezclada con tópicos sensibleros y un afán descarado por sacar tajada en las urnas del 12 de octubre. Su discurso, sin embargo, cayó en saco roto.

Bronca en el desfile
En Madrid, y menos todavía en el resto del Estado, banderas hubo las mínimas, el entusiasmo de la multitud fue perfectamente descriptible por inexistente y, eso sí, algunos fanáticos al servicio de Génova 13 le montaron una bronca, con aspavientos, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, justo en el momento más emotivo del desfile, cuando se rendía homenaje a los soldados muertos en misiones de paz y humanitarias.

En fin, un plan apasionante…
Ayer conocimos, sábado 11 de octubre -gracias a un micrófono abierto sin que Rajoy hubiera caído en la cuenta-, que toda la prosopopeya del pasado año, protagonizada por tan excelso patriota fue una inmensa tomadura de pelo. Resulta que ir al desfile es para el jefe de la derecha un “coñazo”. “Mañana tengo el coñazo del desfile…, en fin, un plan apasionante”, le comentó jocoso Rajoy a su subordinado Javier Arenas. Ni ardores guerreros, ni banderas para victoriosos deportistas, ni féretros de militares muertos cubiertos por la enseña bicolor, ni firmes convicciones patrios que fomenten el orgullo español, ni cabezas altas, ni feliz día de la nación, ni la biblia en pasta.

Políticamente, un desastre
Rajoy políticamente es un desastre. Lo ha vuelto a demostrar con el episodio descrito. Carece de sentimientos cuando la política es también pasión. Se le nota a primera vista que interpreta un papel que ni él mismo se lo cree. Es un veleta, que cambia en función de por donde sopla el viento. Su nota de rectificación es patética. A la desesperada vuelve a “animar” a los ciudadanos a “celebrar con entusiasmo” la fiesta nacional. ¿A quién trasmite confianza un burócrata como éste? Se lanzó a salvar Navarra –es conveniente recordar su imagen en la manifestación de Pamplona- y lo único que ha conseguido es que se le rompa su partido allí donde insistía el PP que podía romperse España.

No nos tomen por tontos
Al patriota de hojalata el desfile le parece un “coñazo”. ¿“Firmes convicciones” adornan a los dirigentes del PP? Venga, no nos tomen a los demás por tontos. Aznar presumió de catalán porque intentaba llegar a la Moncloa como fuere. Y si le hubieran pedido en CiU que cantara Els Segadors lo habría hecho. Rajoy pensó que monopolizando el patriotismo –y nada mejor para ello, según debió de imaginar, que aprovecharse del 12 de octubre- aún podría ganar en las elecciones. Pero perdió y un año más tarde califica de “coñazo” lo que defendió antes. ¿Cinismo? ¿Insoportable levedad del ser? Sea lo que fuere, a Rajoy, otra vez, se la ha visto el plumero.

Enric Sopena es director de El Plural
Responder


Posibles temas similares…
Tema / Autor Respuestas Vistas Último mensaje

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)