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Del gal a la crisis economica
#1

ARTÍCULOS DE OPINIÓN
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  • GERARDO RIVAS

    12/02/2010




Grosso Modo
Del Gal a la crisis económica
Hace año y medio escribí que cuando el país es conducido por advenedizos más tiempo del que la derecha considera soportable, despliega todo su arsenal para hacerse con el control del mismo a costa, incluso, de poner en peligro al propio país y a sus ciudadanos. Así lo hizo a partir de las elecciones de 1993, que otorgó el poder por cuarta vez al PSOE, y así lo volverá a hacer en esta legislatura que ya es la segunda que ha ganado Zapatero y su partido.

Los síntomas están a la vista de todos los que quieran verlo y son muy semejantes a los que se produjeron a partir de la última legislatura de Felipe González como presidente. En aquella ocasión una conjura muy heterogénea de personas, pero muy unida por comunes intereses, llevaron a cabo una operación de acoso y derribo del Gobierno de la nación que fue, más tarde, denunciada por el periodista Luis María Anson, uno de los autores de la confabulación, en unas declaraciones al semanario Tiempo cuando ya estaba gobernando el señor Aznar.

En febrero de 1998 el señor Anson hacía en dicha revista las siguientes declaraciones: “Felipe González era un hombre con una potencia política de tal calibre que fue necesario llegar al límite y poner en riesgo el Estado con tal de terminar con él”. Anson explica que “la cultura de la crispación existió porque no había manera de vencer a Felipe González con otras armas. Ese era el problema”

Pero toda esta operación tenía que fundamentarse en algún acontecimiento real que pudiese achacarse a los gobiernos socialistas. Y aquí es donde se saca el GAL de la chistera. Asunto prácticamente amortizado socialmente -como el Batallón Vasco Español o la Triple A- y que fue reabierto para proceder a un linchamiento político, mediático y judicial perfectamente orquestado.

La derecha que había aplaudido con las orejas el terrorismo de Estado en los años que ETA mataba con la impunidad que le proporcionaba el santuario francés -recuérdese que Fraga dijo en sede parlamentaria que el mejor terrorista era el terrorista muerto- se olvidó de los aplausos y se entregó como una posesa a explotar el filón que le ofrecía el GAL.

Lo que se lleva comentado hasta aquí es historia. ¿Pero se están reproduciendo en la actualidad situaciones análogas? Con anterioridad se ha comentado que existen síntomas parecidos. Y, efectivamente, así es. El problema real para ser utilizado, ahora, contra el PSOE, de la misma forma que lo fue el GAL, entonces, es el de la crisis económica.

La artillería mediática al servicio del PP está a pleno rendimiento y culpabiliza al Gobierno de todas las consecuencias de la situación económica sean o no de su responsabilidad. Pero lo que más llama la atención es la tenacidad empleada, el regodeo con el que lo hace y la desmesura con la que se manifiesta. La campaña está servida. La economía y el dinero son pacientes muy sensibles y en nada beneficia crear una atmósfera de catastrofismo absoluto, pero de eso se trata. Si en aquella ocasión no dudaron, en palabras del señor Anson, en poner en peligro la estabilidad del Estado no se van a achantar ahora por poner en riesgo la economía. El señor Rajoy acude al Parlamento y dice con solemnidad que lo que la economía española necesita es confianza, pero a renglón seguido dibuja un panorama tan exageradamente devastador y afirma con tanta contundencia sobre la total ineficacia de cualquier medida que el Gobierno haya tomado o tomará, que lo que menos genera, justamente, es tranquilidad y sosiego.

Pero lo más paradójico de ambas situaciones -la que se dio a partir de1993 y la de ahora- es que de la misma forma que cuando el GAL, la derecha no estaba libre de culpa por su tácito consentimiento con los crímenes de esta banda y por su eventual protagonismo en anteriores organizaciones similares, ocurre que tampoco la crisis económica que nos afecta en la actualidad es ajena a su responsabilidad.

La situación de crisis le ha estallado al gobierno del PSOE. ¿Pero puede alguien pensar, con seriedad, que las singularidades de nuestra economía que la hace más sensible a los efectos de una crisis internacional -como es la preponderancia del ladrillo en la actividad económica- han sido fruto exclusivo de la política seguida por los socialistas en los últimos años? De hecho, en octubre de 2003, Zapatero advirtió de que si estallaba bruscamente la burbuja inmobiliaria, fruto de la política del suelo y la vivienda de los gobiernos del PP, “los efectos sobre la economía española serían funestos”. Podría yo desarrollar ahora, como teórico experto en Económica, variadas razones técnicas sobre esta cuestión, pero entiendo que basta el sentido común para dar respuesta a la pregunta.

En cuanto a los protagonistas del contubernio que, en esta ocasión, llevan las riendas de esta nueva operación de acoso y derribo a un gobierno socialista -ahórrense las gracietas sobre el “contubernio judeo masónico” los admiradores del dictador-, nos tendremos que enterar por el Luis María Anson de turno que lo cuente cuando Rajoy, Aguirre, o cualquier otro dirigente del PP, esté cómodamente sentado en el salón de su casa usufructuada de la Moncloa.


Aclaración: Este artículo, como se ha indicado al principio, fue escrito y publicado en este mismo periódico, aunque con mayor extensión, el 13 de septiembre de 2008 y, a pesar de haber transcurrido casi año y medio, no me desdigo ni un ápice de su contenido. Antes al contrario, pienso que el desarrollo de los acontecimientos posteriores han ratificado, desgraciadamente, las afirmaciones que entonces se hicieron.

Un último comentario: cuando la mayoría de un pueblo, como parecen indicar los últimos sondeos de intención de voto, elige a unos gobernantes que, desde una labor de oposición desleal, han dado la espalda a los gravísimos problemas de la ciudadanía, porque han preferido utilizar el sufrimiento y el dolor que éstos producen para realizar una política partidista generadora de división y de crispación que sólo a ellos beneficia; ese pueblo tiene el Gobierno que se merece. ¡Con su pan se lo coman, aunque a los demás nos toque, democráticamente, apechugar con las consecuencias!

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas


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