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el esperpentode juan jose cortes
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El Plural / Artículos de opinión
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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

* Gustavo Vidal Manzanares
*
GUSTAVO VIDAL MANZANARES
29/03/2010 EL PLURAL




Entre Columnas

El esperpento de Juan José Cortés

Si mi admirado Ramón María del Valle-Inclán levantara la cabeza lo primero que contemplaría es a Mariano Rajoy, experto en leyes y nada menos que registrador de la propiedad, contratando como “asesor jurídico” a un lego en Derecho que se dedica (o dedicaba) a predicar la Biblia.

“Me han robado el esperpento” clamaría, inflamado de ira, el sanguíneo Valle-Inclán flameando su barba. Vaya por delante que con la expresión “esperpento” nunca me refiero al predicador, sino a la situación esperpéntica de un “asesor jurídico” que nada sabe de leyes.

Verán, desconfié del padre de la niña Mariluz la primera ocasión que lo escuché. No di mayor importancia al asunto, toda vez que siempre recelo de quienes se presentan con la Biblia en la mano.

Si, además, las referencias a Dios y los Evangelios vienen embutidas en palabrería empalagosa se me disparan todas las alarmas… siempre tengo la impresión de encontrarme ante un farsante. Y rara vez me equivoco.

Añadiré que, por motivos que a nadie importan, he tenido que tratar con estafadores, ladrones, homicidas, narcos, embaucadores… pues bien, los sujetos más retorcidos, cínicos, codiciosos, crueles y manipuladores no los he encontrado entre aquellos sino entre los individuos religiosos de Biblia en mano y palabra meliflua con los cuales, por razones que tampoco interesan, me ha tocado también lidiar.

Confieso que la primera vez que escuché hablar al padre de la niña Mariluz exclamé: “¡Vaya tío más cínico!”. Me indignaba que intentase derramar toda la culpa en un magistrado juez, máxime cuando—si no me equivoco—su niña de siete años deambulaba sin compañía por un barrio conflictivo donde todos sabían que residía un pederasta. Entiendo, salvo que me demuestren lo contrario, que los padres deben vigilar a sus hijos menores para que éstos no salgan solos a la calle. Lo contrario me parece una conducta negligente.

En una, a mi juicio, espiral de descaro, este individuo clamó para que ese Juez fuera sancionado, soslayando su propia responsabilidad que, al menos en mi opinión, fue la desencadenante de aquel trágico cúmulo de circunstancias. Sorprende que pocos, hasta ahora, se hayan atrevido a plantearlo así en los medios. De hecho, no sé si soy el primero en hacerlo.

Por lo demás, a Juan José Cortés se le ha explicado por activa y por pasiva que ningún magistrado, con la actual sobrecarga de la justicia, puede materialmente revisar la ejecución de todas las sentencias. Da igual, al padre de la niña Mariluz parece que le interesa creer que todo vino ocasionado por un “error judicial”. También se le ha explicado que, aunque se hubiera ejecutado aquella sentencia, el asesino ya habría estado en la calle cuando acaecieron los hechos.

Pero no importa, el señor Cortés ha decidido que la culpa fue de un juez por más que, al menos en mi opinión, el factor desencadenante de aquella desgracia fuera la presunta negligencia que se supone en los padres cuando una niña de siete años circula sola por la calle.

También conviene matizar que si Juan José Cortés supiera una sílaba de Derecho y una línea de Criminología, no ignoraría que la solución al delito nunca pasa por penas más severas. Pero es que, además—el esperpento continúa—la cadena perpetua que este individuo demanda ya existe en España aunque no se la denomine así.

En este sentido, léanse los límites legales al cumplimiento de penas establecidos en el artículo 76 y siguientes del Código Penal.

¿Qué conclusión extraigo de este episodio esperpéntico? No deseo ser cruel, pero contemplo a Juan José Cortés como un individuo deseoso de medrar, de vivir lo mejor posible. El trágico suceso que ha sacudido su vida representa el trampolín hacia un status que se presentaba inalcanzable pero que, a día de hoy, merced al garbancerismo político le resulta asequible…
Finalmente, sabedor de lo descarnado de este artículo, pido disculpas si me encuentro en un error. De hecho, me aliviaría encontrarme equivocado… pero lo dudo.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
Blog de Gustavo Vidal Manzanares
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Último comentario: 29/03/2010 17:29
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