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España"del "ladrillo" al "molinillo"
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España: del “ladrillo” al “molinillo”

General Sin Comentarios Hace unos días recogíamos en un post las razones de porqué en España la crisis podría ser más intensa. Justificábamos nuestros argumentos desde las previsiones de la CECA.
Ahora es el Banco de España en su Boletín Económico de marzo de 2009 en el “Informe de proyecciones de la economía española” quien habla de “recesión profunda” de la actividad y “reanudación incipiente” del crecimiento en 2010.
Pronostica una caída del PIB del 3% en 2009 y tasa de paro del 17% e incluso del 19% en el 2010. Si bien, al mismo tiempo advierte que “el grado de incertidumbre que acompaña siempre a la elaboración de proyecciones macroeconómicas es, en esta ocasión, excepcionalmente alto”.
La caída del PIB se justifica en el descenso de todos los componentes de la demanda nacional, salvo el consumo público. En cuanto a la inversión, el informe también indica que los sectores de la actividad productiva más afectados serán la inversión residencial y el de bienes de equipo, debido este último a la disminución de la demanda nacional y externa y la gran incertidumbre sobre las perspectivas económicas, que cercenan la puesta en marcha de nuevos proyectos de inversión.
Para muestra de la caída de la actividad industrial por el efecto arrastre de la construcción, basta con comprobar los últimos datos disponibles del comportamiento de la actividad empresarial observados en el 4º trimestre de 2008. Los datos reflejan una caída del valor añadido bruto (VAB) del -1,8%. En el detalle de sectores, el Banco de España indica que la contracción afectó prácticamente a todos y fue especialmente intensa en el sector industrial, con una caída del VAB del -10,5% que contrasta con el crecimiento del 7,3% del año anterior.
La negativa evolución del sector industrial se explica por la pérdida de dinamismo de la construcción y del automóvil. Por la especial intensidad del deterioro destacan los subsectores del vidrio, cerámica y metales, fabricación de material de transporte y otras industrias manufactureras. Señala también el Informe que “la pérdida de dinamismo de la actividad industrial se ha ido intensificando a medida que avanzaba el año, afectando a su vez a un número de subsectores cada vez mayor”. En sentido contrario, el subsector de industria de material y equipo eléctrico, electrónico y óptico fue el único que consiguió mantener un comportamiento expansivo en 2008, registrando un incremento del VAB superior al del año anterior (12,8% frente al 2,8%).
Me pregunto, ¿será finalmente la solución a la crisis económica llenar España de “molinillos” y “espejos” hasta que vuelva el dinamismo del “ladrillo”? o por el contrario, ¿comenzaremos a potenciar sectores con mayor valor añadido y aprenderemos de los errores del pasado?


Mar

30


Gestión de crisis: vigile su tesorería

General Sin Comentarios La famosa frase del economista Keynes “a largo plazo, todos muertos” cobra una especial relevancia en una situación económica como la actual. Las empresas, y especialmente las pymes por sus mayores debilidades financieras y de garantías, deben vigilar muy de cerca la gestión del corto plazo y no conformarse con esperar que esta crisis sea pasajera y vivir en la ilusión de una recuperación rápida.
En este blog quiero comentar cómo a través de unos simples ratios económicos-financieros podemos detectar y prever posibles tensiones de liquidez. Una empresa puede ser solvente a largo plazo y verse obligada a entrar en un proceso concursal al día siguiente.
Como bien es sabido, los principales bloques de un balance son el activo y el pasivo. El activo, contiene, por un lado, el “activo circulante”, que recoge los medios que generalmente utiliza la empresa en el corto plazo (tesorería, inversiones financieras temporales (IFT), derechos de cobro y existencias); por el otro lado, el activo contiene el “activo fijo”, que son aquellos bienes que perduran en la empresa y que suelen ser el pilar fundamental para que lleve a cabo el conjunto de sus actividades productivas (maquinarias, inmuebles, bienes intangibles, entre otros).
Por su parte, el pasivo, comprende el exigible a corto plazo (proveedores, deudas de vencimiento cercano, tales como préstamos, Hacienda Pública, Seguridad Social) y, por otro, el exigible a largo plazo y los recursos propios.
La liquidez, que es lo que nos ocupa en este blog, es la capacidad que tienen las empresas para atender a sus compromisos de pago a corto plazo descritos anteriormente. Por regla general, salvo excepciones, una empresa tendrá liquidez, siempre y cuando el activo circulante (AC) sea mayor que el pasivo circulante (PC).
  • AC>PC
Cuando se da esta situación, la empresa tiene un “fondo de maniobra” o capital circulante positivo. Sin embargo, aunque este indicador sea positivo, no se confíe, ya que todas las partidas del activo circulante no son igualmente líquidas (rapidez en transformarse en dinero) para hacer frente a los pagos inmediatos. Por tal motivo, en situaciones de crisis, evaluar la liquidez de “forma acumulativa” es fundamental.
El primer indicador de liquidez es el ratio de tesorería. Es decir la caja “pura” (T), que es lo que realmente dispone la empresa en sus cuentas bancarias, a la que podríamos añadir las inversiones financieras temporales (IFT) realizables en muy corto plazo (pocos días), para hacer frente a sus pagos inmediatos:
  • (T+IFT)/PC
Si teniendo a la vista el indicador anterior, diseñamos una gestión de control de caja “cuasidiaria” y bajo previsión a un mes vista, podremos atisbar posiblemente situaciones de iliquidez y tener cierto margen de maniobra para buscar posibles soluciones.
Cuando al ratio de tesorería anterior, le sumamos los derechos de cobro (DC), principalmente de clientes y tenemos en cuenta el momento de entrada del dinero, podremos tener mayor confianza para poder hacer frente a nuestros pagos. Pero, no se fíe, en épocas de crisis como usted bien sabe, los clientes también padecen el “efecto arrastre” de impagos y nos pueden llegar a trasladar “su problema”. Así, en crisis, no alargue plazos y haga un “buen marcaje” a sus clientes, que también a usted se lo harán sus proveedores, no lo dude.
  • (T+IFT+DC)/PC
Por último, si al cálculo anterior le sumamos las existencias (E) en almacenes listas para la venta. Es decir, realizables a corto plazo, tendremos una aproximación de la liquidez de la empresa. Pero tampoco se confíe mucho, las existencias son más difíciles de transformar en ventas (generalmente derechos de cobro y luego, en dinero) cuando cae el consumo y, posiblemente, si se necesita liquidez habrá que darles salida a un menor precio en el mejor de los casos.
  • (T+IFT+DC+E)/PC
En definitiva, la “calidad del activo circulante” tiene una gran importancia en la gestión de crisis en el corto plazo. En una coyuntura como la actual vigile la caja (previsiones de ingresos y pagos), no acumule existencias ni derechos de cobro en demasía y maximice la tesorería y las IFT hasta donde le sea posible. Siempre que su AC sea mayor que su PC y siga el consejo anterior, podrá tener ciertas garantías para cumplir con sus obligaciones de pago, lo que le permitirán seguir “durmiendo tranquilo” y no se cumplirá, en su caso en concreto, la famosa frase de Keynes “a largo plazo, todos muertos”.


Mar

22


¿Por qué en España posiblemente la crisis sea más intensa y duradera?

General Sin Comentarios
Hasta el post anterior una crisis de carácter internacional, pero ¿qué pasa en España a diferencia de otros países?
La evolución de la economía española y las previsiones para los próximos años, podrían concretarse gráficamente en la siguiente figura:
[Imagen: imagen1.png]
A finales de 2009 previsiblemente nos podamos encontrar en la parte baja de la recesión, mientras que, la duración de parte plana de la figura, previa al inicio de la recuperación, dependerá de las medidas adoptadas y de la rapidez de sus efectos.
Hagamos un breve repaso de la situación económica española siguiendo, por ejemplo, los Apuntes de Coyuntura Económica de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA):
  • Las previsiones de FUNCAS apuntan a una caída del PIB del 3% en 2009.
  • La demanda interna se ha frenado prácticamente en todos los sectores de actividad, con especial intensidad en la construcción residencial y en la industrial.
  • La tasa de paro se elevó hasta casi el 14% a finales de año. Los datos de afiliación y paro registrado de enero ahondan en el deterioro del mercado laboral y apuntan a una tasa de paro superior al 17% en 2009.
  • Los planes de estímulo junto con el deterioro económico elevarán las necesidades financiación del sector público español hasta el 6%.
  • La inflación mantiene una su senda de moderación, hasta situarse en el 0,8% en enero.
  • Indicadores de la demanda como son la matriculación de automóviles, la confianza del consumidor y el nivel de pedidos industriales también son francamente negativos. A ello se une el pesimismo que recogen indicadores tales como la producción industrial, clima industrial, consumo de cemento y número de viviendas visadas, todos en franco retroceso.
Pero bueno vamos a ver, si la tasa de crecimiento del PIB en España en los últimos años ha sido siempre superior a la media de la Eurozona y estábamos en la ¡“Champions League” de los países más desarrollados!, tenemos un sistema bancario expuesto en menor medida a los “activos tóxicos”; entonces, ¿por qué el desplome de la economía española está siendo tan intenso o más severo que en otros países?
Tres factores explican principalmente esta situación:
  1. El crecimiento pasado del PIB, por encima de la media de la Eurozona, estuvo basado en la vitalidad del sector inmobiliario de la construcción.
  2. La existencia de un continuo diferencial positivo de la tasa de inflación.
  3. El déficit por cuenta corriente acumulado.
El crecimiento del PIB español desde finales de los noventa se ha sustentado principalmente en la construcción, especialmente en la rama residencial. Todo ello apoyado y fomentado por una gran liquidez del sistema financiero y unos reducidos tipos de interés que incentivaban la adquisición de vivienda en propiedad. Las familias han incurrido en un excesivo endeudamiento bajo el planteamiento práctico de que “era más barato comprar que alquilar” máxime en un escenario de subida libre de precios y el sector inmobiliario y de la construcción “hicieron el agosto” con la demanda de viviendas.
De acuerdo con los datos del INE, en el año 2007, el 10,8 % del PIB a precios de mercado procedió de la construcción y contaba con aproximadamente 2,7 millones de empleados. Según SEOPAN, se atribuye a la construcción un 23,4% del total de empleo generado entre empleos directos e inducidos en el año 2006. Además, la variación de su actividad tiene un efecto arrastre nada desdeñable en el resto del conjunto de la actividad productiva. La SEOPAN indica, citando como fuente al INE (tabla input-output), que un aumento de la demanda del sector de la construcción en un millón de euros tiene un efecto multiplicador total sobre el valor añadido del resto de sectores de un orden de 0,69 millones de euros, al tiempo que cada empleo generado en la construcción, induce a la creación de otros 0,44 empleos en el resto de sectores. Aunque ceteris páribus, en caso de reducción de la actividad, claro está.
El clima de crisis internacional, la falta de liquidez, el incremento del Euribor en el pasado reciente y los precios desorbitados han parado técnicamente la actividad. No debemos olvidarnos, llegados a este punto, que esta actividad, la de construcción, se caracteriza por ser intensiva en mano de obra y aporta un bajo valor tecnológico y reducida capacidad competitiva de cara al exterior.
Bajo el entorno de la Eurozona, si el crecimiento del PIB hubiera ido asociado a un incremento de la capacidad competitiva de nuestras empresas, quizá las previsiones no serían tan pesimistas. Sin embargo, al estar basado el incremento diferencial de nuestro PIB dentro de nuestras fronteras, aún a pesar de la demanda residencial extranjera, el resultado ha sido una economía “engordando en sí misma” con baja proyección internacional.
Ya tenemos aquí las “pistas” del hasta hace poco mayor crecimiento del PIB español respecto de la media de la Eurozona, que justifica su mayor caída en estos momentos y el creciente incremento de la tasa de paro. La única solución posible es que otro sector de la actividad “tome el relevo de la construcción” ¿usted conoce alguno?
Segundo componente, el diferencial positivo de la tasa de inflación. El mayor crecimiento de los precios en España que en la media de la Eurozona, eleva más los costes en el interior y resta capacidad competitiva a nuestras empresas. Además, nos hemos dedicado a invertir en vivienda y no a mejorar la eficiencia de los procesos productivos de otros sectores, también el turismo se ha visto afectado por los mayores precios hoteleros. De tal modo que, no solo no somos competitivos en precios, sino que nuestros productos por lo general, tampoco gozan de una específica ventaja comparativa.
Tercer componente, el déficit de nuestra Balanza de Pagos. La Balanza de Pagos es un documento contable que recoge sistemáticamente el conjunto de transacciones económicas de un país con el resto del mundo durante un período de tiempo determinado. En el año 1992 el déficit por cuenta corriente y de capital era poco más del 3%, mientras que en el tercer trimestre del 2008 el déficit fue del 8,3% respecto del PIB. Cuando existe déficit por cuenta corriente y de capital la nación tiene necesidad de financiación internacional y hay una disminución de reservas netas si no se compensa con entradas netas de capital exterior. Llegado su momento, cuando el país en cuestión tiene el control de su política monetaria, la crisis de la balanza de pagos llevará asociada la devaluación de la moneda, tal y como sucedió en varias ocasiones en 1992. De no haber formado parte del Euro a buen seguro que los mercados hubieran forzado devaluaciones de la ya olvidada peseta, dado el déficit existente.
Por lo que ya todos sabemos, el boom inmobiliario ha tocado techo, la vivienda ya no se revaloriza de un día para otro (todo lo contrario) y se ha “cerrado el grifo” de la financiación tanto nacional como internacional con la existencia de un fuerte endeudamiento internacional de nuestras entidades financieras. Queramos o no, el ajuste está servido. “Ajuste” implica reducción del crecimiento, de la capacidad productiva y del empleo.
La situación en la que nos encontramos, ¿tiene solución? En mi modesta opinión, el ajuste es inevitable. La economía deberá tocar fondo hasta que el sobredimensionamiento inmobiliario desaparezca y el sistema financiero recobre la confianza suficiente para reconducir financiación a familias y empresas. Estas últimas, deberán asumir el papel protagonista en la recuperación de nuestra economía.
Las autoridades públicas, dentro del marco de actuación permitido por la UEM, tienen un papel fundamental que cumplir para incentivar la actividad productiva de las empresas. Algunas medidas podrían ser las siguientes:
  • Actuación coordinada de los países para la inyección prevista al sistema financiero con el fin de que las entidades participantes recobren la confianza recíproca que conduzca a la reducción del diferencial del Euribor respecto del tipo oficial del dinero impuesto por el BCE.
  • Que de nuevo la financiación vuelva a las empresas y a las familias con los análisis de riesgos preceptivos sin los excesos de antaño.
  • Reducción del impuesto de sociedades para rentabilizar en mayor medida la inversión.
  • Deducciones fiscales para fomentar la inversión empresarial.
  • Contemplar en las políticas públicas medidas de apoyo a los procesos de concentración empresarial para la mejora de la capacidad competitiva y de crecimiento de nuestras empresas.



Mar

19


CRISIS FINANCIERA Y ECONÓMICA: REGENERACIÓN DE VALORES.


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