Avisu Septiembre 2020: aquellos usuarios que estén rexistraos y no puedan entrar en la su cuenta, que se pongan en contactu con nosotros en [email protected] x

¡BIENVENÍU A LOS FOROS DE LLASTRES, Invitado! Somos la primera comunidad llastrina que se formó en internet, allá por 1998. Puedes registrate de forma gratuita y empezar a debatir, estamos encantados de que formes parte de esta comunidad Smile x

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

La administracion a dieta
#1

Lne.es » Opinión
[Imagen: anterior.jpg] [Imagen: siguiente.jpg]



La Administración, a dieta



El Estado debe perder peso, pero sin perder salud




[Imagen: reloj.gif] 09:19 VOTE ESTA NOTICIA [Imagen: estrella.gif][Imagen: estrella.gif][Imagen: estrella.gif][Imagen: estrella.gif][Imagen: estrella.gif]
[Imagen: enviar.jpg]
[Imagen: imprimir.jpg]
[Imagen: textomas.jpg]
[Imagen: textomenos.jpg]


[URL="http://javascript<b></b>:fAbrirVentana('/servicios/lupa/lupa.jsp?pIdFoto=3085693&pRef=2010021700_52_874413__Opinion-Administracion-dieta','lupa','width=700,height=950,scrollbars=YES')"][Imagen: 2010-02-24_IMG_2010-02-17_01.43.00__3745937.jpg]
[/URL]
La Administración, a dieta







ANTONIO OCHOA Las cabezas pensantes que gobiernan la economía mundial nos han mirado de arriba abajo y nos han dicho que en todos estos años de excesos nos hemos abandonado un poco y que tenemos que ponernos a plan. Nuestro pobre Estado español ha engordado en exceso y tiene todos los indicadores por las nubes. Y es verdad que hemos estado viviendo muy por encima de nuestras posibilidades y que nos hemos permitido demasiadas alegrías. Hemos de ponernos a dieta, pero, como muchos han aprendido a costa de su salud, no todas las dietas son efectivas y las que lo son no siempre resultan saludables. De hecho, algunas de las que nos están proponiendo me parecen más peligrosas que la propia obesidad.

La receta del Gobierno, sin ir más lejos, de eliminar funcionarios aleatoriamente, aprovechando las jubilaciones, es totalmente absurda. Es como si, después de decidir que pesamos un veinticinco por ciento de más, el médico propusiera quitarnos uno de los dedos, un trozo de tripas, ocho dientes, medio riñón y así sucesivamente. Pensaríamos que está loco y saldríamos huyendo en busca de otro. Lo que hay que eliminar, tanto en la Administración como en el cuerpo, es el sebo sobrante, no todo lo demás. Por otro lado, las recetas liberales que suelta de cuando en cuando la oposición no son especialmente tranquilizadoras. Un Estado anoréxico no es mejor que uno obeso. Un Estado tan débil que es incapaz de ofrecer protección a sus ciudadanos nos dejaría a merced de la ley de la jungla y eso, salvo que uno se crea león, no es muy deseable.

Aunque a nuestra querida Administración le sobre algo de peso, no podemos lanzarnos a hacer liposucciones al tuntún. Antes hay que preguntarse dónde se acumula la grasa sobrante. Preguntarse, por ejemplo, si el glorioso invento de las autonomías tendrá algo que ver. Si influirá el hecho de que, donde antes había dos docenas de ministros, ahora haya centenares de ministrinos y que los cargos políticos se hayan multiplicado por mil. Pero lo peor es que la cosa no acaba ahí. Un cargo político cualquiera colocado en un puesto de la Administración al cabo de un año habrá creado a su alrededor una capa (innecesaria) de funcionarios; al siguiente, otra capa más grande y así año tras año. Es por eso que cuanto más tiempo llevan más difíciles son de ver. Es más, si se les deja tiempo suficiente, van creando nuevos cargos políticos subordinados que multiplican el efecto.

Eso, en la Administración central, con un número relativamente bajo de cargos políticos y un tiempo de permanencia en los mismos no demasiado prolongado, no resulta especialmente oneroso, pero en las administraciones autonómicas, con un número muchísimo más alto y una permanencia casi eterna, los resultados son terroríficos. A finales de los setenta, todas las oficinas del Gobierno en Asturias hubieran cabido en una villa como Pola de Allande. Hoy, después de tres décadas de autonomía, no cabrían ni en Tineo y Cangas juntas. La calidad de los servicios, en cambio, no ha crecido de igual modo porque el número de empleados públicos de primera línea (los que realmente los prestan) sigue siendo casi el mismo. Lo que se ha desmadrado es el número de cargos políticos y de empleados de la «retaguardia», y ahí es donde habría que recortar. Pero, ¿se va a atrever el Visir Zapatero a poner coto a los despilfarros de los reyezuelos de taifas autonómicos?LA NUEVA ESPAÑA 17-2-10







Anuncios Google
5 kilos a la semana? Los kilos se deshagan como


Posibles temas similares…
Tema / Autor Respuestas Vistas Último mensaje



Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)