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la derecha mediatica atiza fuegos peligrosos
#1

ARTÍCULOS DE OPINIÓN
ENRIC SOPENA
03/03/2010



Cabos sueltos

La derecha mediática atiza fuegos peligrosos en torno a los militares

Agustín Muñoz-Grandes Galilea, teniente general del Ejército de Tierra (2ª Reserva), escribió el lunes pasado un artículo en La Tercera de ABC. El texto viene a ser una advertencia severa. “Creo que gran parte de la familia militar a la que pertenezco, junto con otros muchos españoles, se siente inquieta al sucederse hechos que, apoyados en disposiciones legales que parecen ignorar valores, sentimientos y arraigadas tradiciones, permiten interpretaciones sesgadas de la historia que reavivan pasiones ya enterradas”, sostiene este teniente general, cuyo apellido es un relevante e histórico referente político y militar de la dictadura.
En tono solemne, Muñoz-Grandes Galilea proclama: “El silencio al que nos empujan las virtudes de la lealtad, disciplina y obediencia, que siempre hemos cultivado los militares, no debe interpretarse como un signo de aceptación o sumisión. Hoy, ante los últimos hechos, rompo mi silencio (…)”.

Miguel de Unamuno
Y lo rompe en cascada. Critica el cambio de nombre en dos calles de Toledo y ensalza como gesta histórica la resistencia del Alcázar. Reprueba la decisión del “Ayuntamiento de La Coruña” de retirar la estatua del general Millán Astray, fundador de la Legión e hijo predilecto de la ciudad. Muñoz-Grandes Galilea precisa que entre 1936/39 era ese general una figura simbólica, “tuerto y manco de sus heridas de guerra”, lo que no le impidió, sin embargo, montar la que montó en el acto académico del 12 de octubre de 1936, presidido por el rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, mientras resonaban los gritos de falangistas y legionarios: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia”. Fue entonces cuando Unamuno sentenció de forma honorable y lúcida: “Venceréis pero no convenceréis”. El autor del artículo muestra además su desacuerdo con las condecoraciones otorgadas recientemente por el Gobierno a los integrantes de la Unión Militar Democrática (UMD).

“Un pequeño grupo…”
Pone en duda el citado teniente general que el reglamento de concesión de estas condecoraciones “difícilmente encaja con su actuación”. “En 1974 –puntualiza-, cuando el deterioro físico de Franco era evidente, un pequeño grupo de oficiales rompió sus promesas de lealtad y disciplina [y] despreció a sus superiores, a los que tenía el deber de elevar sus lícitas inquietudes (…)”. Y, finalmente, Muñoz-Grandes Galilea cuestiona la ley de la Memoria Histórica y alerta acerca de la próxima Ley de la Carrera Militar y Reales Ordenanzas.

Virtudes castrenses
En todo caso, no deja de sorprender que Muñoz-Grandes Galilea, ferviente defensor –según parece- de “las virtudes de la lealtad, disciplina y obediencia, que siempre hemos cultivado los militares”, achacando a sus compañeros de la UMD que rompieran sus “promesas de lealtad y disciplina”, no recuerde lo ocurrido hace 74 años. No es verdad que “siempre” los militares hayan cultivado tales “virtudes”. No lo hicieron muchos de ellos al sublevarse el 17/18 de julio de 1936, vulnerando gravemente su lealtad, disciplina y obediencia a la II República. El artículo 237 del Código de Justicia Militar, vigente por aquellas fechas, decía literalmente lo siguiente: “Son reos del delito de rebelión los que se alcen en armas contra la Constitución del Estado Republicano, contra el Presidente de la República, la Asamblea constituyente, los Cuerpos Colegisladores o el Gobierno constitucional y legítimo”.

Legalidad republicana
Pero más horroroso todavía es que los militares que cumplieron con su deber y se pusieron al servicio de la legalidad republicana no sólo traicionaran sus promesas o juramentos, sino que fueron fusilados por el ¡delito! de no auxiliar a los golpistas o de oponerse al alzamiento. Entre ellos, el católico general Domingo Batet, el más católico aún general Escobar, de la Guardia Civil, o el general Miguel Campins, incluso amigo de Franco.

Otro frente
La aparición en escena del teniente general Muñoz-Grandes Galilea coincide de forma significativa con los intentos de ciertos medios de derecha extrema, empeñados en movilizar a los militares y sus entornos, abriendo así otro frente –y nunca mejor dicho- al Gobierno Zapatero y, muy concretamente, a la ministra Chacón. La Gaceta, por ejemplo, cuenta con un colectivo de uniformados que escribe periódicamente bajo la denominación de El Centinela. Ayer le tocó el turno y el escrito respondía a su título: Rumbo a la deriva.

Dislate ininteligible
El amontonamiento de munición pretendidamente patriótica fue, a la postre, un inmenso dislate ininteligible. Más claro resultó el editorial. Cargó contra la UMD –como Muñoz-Grandes Galilea- acusándola de supeditar “el bien general a sus fines particulares”. Los malos, pues, eran los militares demócratas y los buenos, los otros. La derecha mediática tiende a contemplar el mundo al revés. Mientras, atiza fuegos peligrosos en torno a los militares. Al fin y al cabo, todo vale por lo visto para liquidar a Zapatero.

Enric Sopena es director de El Plural


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