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La falacia de la institucion familiar
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La falacia de "la institución familiar" [Imagen: printButton.png] [Imagen: emailButton.png] Los artículos de Gustavo Vidal Manzanares Saturday, 02 de January de 2010 [Imagen: megaphone40x40w.gif]
[Imagen: moscalupa.gif]Gustavo Vidal Manzanares, España
El domingo 27 de diciembre se celebró, en la Plaza de Lima madrileña, una concentración de “familias cristianas” que concluyó con una misa y la conexión vía satélite con el Papa Ratzinger. Antes, el cardenal Rouco Varela alertaba sobre el apocalipsis de “una Europa sin hijos”, omitiendo que su iglesia impone el celibato a los sacerdotes y que él, sin ir más lejos, carece de descendientes directos.
En realidad, esa manifestación constituyó un simple pretexto para oponerse al derecho de terceros a constituir nuevas formas de familia, así como un ataque a recientes leyes del Gobierno español, aunque emanen de la soberanía popular expresada en las urnas.
Dado que el acto estaba impulsado por grupos ultraconservadores, no podía faltar la apelación a principios etéreos, gaseosos, evanescentes (patria, familia, valores, etc.)
Así, para atacar al Presidente del Gobierno español, y a quienes no piensen como ellos (objetivos reales de todas estas concentraciones) se nos presenta una visión irreal, mítica, dulzona, de la “institución familiar”. Pero hay mucho fraude en este cuadro idílico. Veamos…
LA INSTITUCIÓN FAMILIAR”: RENCILLAS, ABUSOS SEXUALES, ABANDONOS…
En primer lugar, la familia puede dividirse en dos grandes grupos: de origen y voluntariamente adquirida.
La familia de origen (abuelos, padres, tíos, hermanos…) no se escoge. Lejos de plasmar una estampa sublime, anidan terribles desavenencias en su seno. Desde matrimonios por interés y padres que abandonan y maltratan a sus hijos hasta millones (sí, he dicho millones) de casos de abusos sexuales…
Así, se estima que el veinte por ciento de la población femenina ha sufrido agresiones sexuales en su infancia y adolescencia, y que aproximadamente el setenta por ciento de esos abusos sexuales se han perpetrado por los padres, tíos o abuelos.
Estos hechos sobrecogedores suelen mantenerse en secreto, por vergüenza, como cánceres enquistados. Pero todo es real. Aterradoramente cierto. Y desmonta la visión edulcorada de la “institución familiar” que pretenden vender los autodenominados “defensores de la familia” como pretexto para impedir otras formas familiares.
Y qué decir de ancianos que se pudren sin las visitas de sus hijos (aunque no estaría de más preguntar a los hijos cómo fueron esos padres), o hermanos sin espíritu de apoyo y fraternidad, que no se soportan y dejaron de hablarse hace muchos años. Cuadros que, lejos de ser esporádicos, resultan muy habituales.
GUERRAS EN LOS JUZGADOS, MALOS TRATOS, ASESINATOS…
Ciertamente, no deseo ser mal interpretado (aunque me consta que lo seré) y por ello nunca niego que la familia puede atesorar episodios muy positivos. Pero también encierra escenarios terroríficos que destrozan la visión idílica que los ultraconservadores pretenden utilizar.
En el otro gran grupo, la familia voluntariamente adquirida (cónyuge e hijos), observamos que la mitad de los matrimonios concluyen en divorcio. Y el porcentaje aumenta a medida que se incrementan los niveles de renta. Por otra parte, no hay más que dar una vuelta por los Juzgados para desmitificar la “institución familiar”.
Sí, los Juzgados de Violencia Familiar se saturan, los jueces no dan abasto firmando órdenes de alejamiento, las cárceles revientan alojando sujetos que han machacado la cara y costillas de su pareja o que, en no pocos casos, la han acuchillado o estrangulado, los pleitos por cuestiones hereditarias se apilan en Juzgados de Primera Instancia y Audiencias Provinciales, los altercados con lesiones se multiplican cuando las familias se juntan en fiestas…
ENCUENTROS EN FAMILIA”
Por razones de trabajo cultivo numerosas amistades entre los Jueces de Instrucción, Fiscales y Comisarios. Con mucha frecuencia charlo con ellos y…todos odian trabajar en las fiestas navideñas. El motivo: la cantidad de altercados y lesiones que han de atender derivados de los “dulces encuentros familiares”.
No pocos de esos “encuentros en familia” son la única vez que se encuentran muchos parientes al año. Gran número de ellos miran la hora con disimulo esperando que pase “el trago de todos los años”, otros tantos acaban en discusiones aceradas y, muchos, muchísimos, en el hospital o en los Juzgados.
Por consiguiente, el lema de la concentración del pasado 27 de diciembre: “El futuro de Europa pasa por la familia” me parece un insulto a la inteligencia. El futuro no puede jamás pasar por algo aleatorio, que puede salir bien o convertirse en una tragedia. El futuro de Europa, y del mundo, pasa por una democracia real, la justicia social, la igualdad de oportunidades, el librepensamiento, el bienestar social, el acceso de todos a la riqueza, la cultura, la educación, la sanidad, el respeto al medio ambiente… Pretender suplantar todo esto por la familia que pueda caer en suerte me parece, repito, un insulto—y grave—a la inteligencia.
Por cierto, somos cada día más, los que empezamos a hartarnos de ofensas de este tipo, y siempre disparadas desde el mismo sector.
LA IRREALIDAD AL SERVICIO DE LA INTOLERANCIA
¿Significa todo lo anterior que la familia resulte perversa? Por supuesto que no. Pero la familia es una institución compuesta por seres humanos y en ella concurre, sin distinción, lo bueno y lo malo de las personas. La realidad. Simplemente.
Por ello, pretender excluir realidades sociales humanas en su configuración (bodas del mismo sexo, divorcios, familias monoparentales, adopciones por parejas homosexuales, etc.) implica vivir fuera de la realidad.
Pero muchos necesitan creerse su irrealidad para propiciar esa intolerancia y por ello se instalan en una entelequia que les justifique predicar la exclusión. No quieren aceptar la realidad, que es dura, porque ésta contradice sus prejuicios. Necesitan construirse mitos que les hagan más llevadera la existencia.
Por supuesto, pueden refugiarse en una visión mitificada e irreal de la familia si eso les supone unos miligramos de seguridad artificial en dosis de mañana, tarde y noche. Nadie debe impedírselo. Pero sí debemos imposibilitar, con todas nuestras fuerzas, que, enarbolando su irrealidad e intolerancia, cercenen el derecho de otras personas a constituir diferentes modelos de familia. Ahí está la línea roja. Y ahí nos van a encontrar.
gustavovidalmanzanares.blogspot.com

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