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La verdadera PINZA
#1

Hola amigos:

El objetivo es elaborar un texto colectivo, breve y sencillo, que sea accesible para una gran mayoría cómo se ha utilizado la integración europea, el Euro y el Estado autonómico como tapadera (programa oculto) para desarrollar política económicas de derechas confundiendo a la opinión pública. España ha perdido soberanía vendiendo sectores claves de la economía al capitalismo internacional, delegando la política monetaria al Banco Central Europeo (BCA), en la práctica un consorcio privado de Bancos, etc. ¿A dónde nos conducirá este proceso? A una pérdida notable de soberanía política y economica. Presionados por el FMI, la Comisión Europea, los gobiernos de derechas de Francia y Alemania, Grecia e Irlanda se han visto "obligados" a realizar ajustes salvajes como los que padeció América Latina en los años 80, la decada perdida. La "reformas" de Zapatero anuncian este futuro siniestro. Existe el riesgo de que España y Portugal sufran esta misma suerte.
Pero la opinión pública española parece dormida, no es consciente de estos peligros. Habrá que hacer un esfuerzo para superar
las barreras que entorpecen la visión de los problemas sociales, económicos y políticos a los que tenemos hacer frente.
Esta tarea serviría, también, para coordinar mejor las tareas de formación, elaboración de programas y propaganda, áreas que constituyen un todo coherente con algunas matizaciones. Por poner un ejemplo: más del 60% del accionariado del Banco Santander es capital extranjero. Así pues, el 60% de las subvenciones que el gobierno de Zapatero ha concedido a este Banco benefician a ciudadanos extranjeros, generalmente con alto poder adquisitivo. Mientras tanto, niega 400 euros a los parados nacionales. Pero pueden darse todavía situaciones más conflictivas. Supongamos que entre los accionistas del Banco de Santander o de otros bancos españoles subvencionados con fondos públicos, haya un fondo de pensiones privado extranjero; se da, entonces, la paradoja que nuestro gobierno está regalando dinero a pensionistas extranjeros, mientras recorta brutalmente las pensiones publicas a sus propios ciudadanos. Más indignante todavía es que esos fondos de pensiones están presionando a las agencias de calificación para que rebajen la calidad de la deuda pública del Gobierno de España, para cobrar intereses usureros a un Estado tan espléndido y benevolente con ellos. Estudiar a fondo la composición del accionariado de las "multinacionales españolas" sirve, entre otras cosas, para elaborar propaganda convincente.


Un saludo Fernando


Juan Francisco Martínez Seco, “La Pinza” Editorial El Viejo Topo, El dinero y los hechos diferenciales, p. 300.

En este proceso centrífugo se están usando argumentos carentes del menor rigor científico, como cuando se pretende señalar lo mucho que algunas Comunidades contribuyen a las arcas públicas por el mayor volumen de recursos que se ingresa en las respectivas Delegaciones de Hacienda. Los que así argumentan se olvidan de que los sujetos pasivos de los distintos impuestos -que no tienen que ser los contribuyentes- ingresan la recaudación en su respectivo domicilio fiscal. Eso implica que las grandes empresas abonan allí donde se encuentra su oficina central, los impuestos soportados por sus trabajadores o por consumidores extendidos por le territorio nacional. No nos puede extrañar que entre las Delegaciones de Madrid y Barcelona se recaude más del 50% de todas los ingresos públicos. (El Mundo, 17-IV-1996)


Juan Francisco Martínez Seco, “La Pinza” Editorial El Viejo Topo, Irresponsabilidad fiscal, p. 301-4.


Cuando reclaman autonomía normativa lo hacen con el único fin de tener la posibilidad de reducir tributos y practicar así la cara más amable de la política. A las pruebas me remito. Durante estos años, las distintas haciendas autonómicas han podido incrementar sus impuestos, particularmente través de los recargos a los que los facultaba la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA). Ninguna lo ha hecho; por el contrario, han preferido dejar la ingrata tarea de elevar la presión fiscal al Gobierno Central y reclamar de éste más y más financiación, o incrementar su endeudamiento, bien entendido que las arcas del Estado habrían de venir antes o después en su auxilio. Así, se está dando la paradoja que mientras la Administración central se empobrece progresivamente y se deterioran los servicios esenciales de la sociedad desde la justicia hasta las pensiones, algunas Comunidades Autónomas se mueven con bastante desahogo, rayando a menudo en el despilfarro sobre todo cuando se trata de obtener determinadas rentabilidades políticas para los partidos en el poder.

Juan Francisco Martínez Seco, idem, p.302.

Además, la autonomía en materia normativa puede dañar gravemente el potencial recaudatorio de nuestro sistema fiscal. Si en el contexto europeo la existencia de un mercado único con libre circulación de capitales, pero dispares sistemas retributivos según los Estados, conduce irremisiblemente al dumping fiscal y, por tanto, a la desfiscalización de las rentas empresariales y de capital, qué no ocurrirá cuando se plantee el mismo escenario dentro de un entorno más restringido como es el de nuestro país, donde resulta infinitamente más sencilla la emigración de capital y de empresas de unas Comunidades a otras. Fenómenos tales como los de Euskadi o Navarra, reduciendo el gravamen del impuesto de sociedades y practicando por tanto una competencia desleal al resto de Comunidades, abren un proceso de consecuencias imprevisibles, o mejor dicho, perfectamente previsibles pero muy negativas. Y lo mismo podría afirmar de la autonomía normativa que en materia de los impuestos de sucesiones, patrimonio y renta se va conceder a las Comunidades por los proyectos de ley que ahora se encuentran en trámite parlamentario.

Sólo desde la más candorosa inconsciencia o desde el interés de aquellos que consideran dañina toda acción redistributiva del Estado, se puede juzgar positiva tal competencia entre Comunidades Autónomas, en pugna por ver quién reduce más los impuestos al capital o quién se da más prisa en disminuir la progresividad fiscal. Para la mayoría de la población los efectos serán perversos. Antes o después, el descenso de la recaudación tendrá que compensarse con el incremento de los tributos indirectos o con el desmantelamiento de los servicios y prestaciones sociales.


Juan Francisco Martínez Seco, idem, p.303.

Estamos en presencia de una auténtica contrarrevolución liberal dirigida a un solo objetivo, dinamitar al Estado como agente económico y social. Mercados tan grandes y potentes como sea posible, y unidades políticas tan pequeñas y restirngidas como convenga, el mínimo necesario para mantener el orden y garantizar los intereses del caciquismo local.


Juan Francisco Martínez Seco, idem, p.304.

Pero este esquema no podía por menos que tener su traslación a las relaciones entre los distintas regiones de un mismo Estado. En presencia de un mercado común europeo, parece razonable que el norte de Italia, por ejemplo, se cuestione su obligación de financiar a las regiones pobres del Sur cuando Bélgica o Alemania no se les impone la misma carga, o que Cataluña se resista a una política redistributiva con Andalucía y Extremadura, que tampoco se le exige a Francia.
Quizás no seamos conscientes de la importancia del fenómeno al que nos estamos enfrentando, una profunda metamorfosis social de consecuencias inimaginables. El proceso de integración europea y las fuerzas centrífugas autonómicas son las dos caras de una misma moneda. Por una y otra vía, se llega a la desintegración del Estado, al menos en su acepción más perfecta, como social, única instancia capaz de corregir al anarquía del mercado y el darwinismo que tratan de introducir las fuerzas económicas. (El Mundo, 16-XI-1996)




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