Avisu Septiembre 2020: aquellos usuarios que estén rexistraos y no puedan entrar en la su cuenta, que se pongan en contactu con nosotros en [email protected] x

¡BIENVENÍU A LOS FOROS DE LLASTRES, Invitado! Somos la primera comunidad llastrina que se formó en internet, allá por 1998. Puedes registrate de forma gratuita y empezar a debatir, estamos encantados de que formes parte de esta comunidad Smile x

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

LOS"deshechos" del juez MANGLANO
#1

Los 'desechos' del juez Manglano

Rosendo Naseiro, en el Supremo, en octubre de 1994 (L.M.)

Por alguna extraña coincidencia, el conflicto judicial que envuelve ahora al PP tiene puntos de referencia en su tesorero y en su organización de Valencia, exactamente igual que en 1990, cuando la investigación se centró en el entonces tesorero Rosendo Naseiro. Aparte de los propios comportamientos y actividades investigados en un caso y otro, también hay una extraña coincidencia en la rudeza judicial (poco frecuente en otras ocasiones en que se trata también de aforados) percibida por los investigados. El relato de PILAR URBANO es de hace 19 años:

*** NIEGA el juez Manglano haber concedido entrevistas o respondido a preguntas de periodistas; sin embargo los redactores Juan Carlos Sanz de Ayala, de 'Época', y Fernando Vicente, de 'Tribuna', no sólo sostienen que fueron recibidos por el magistrado en su despacho -por separado y en días diferentes- y que, tras identificarse como periodistas, mantuvieron las conversaciones que después se han publicado, sino que además conservan la grabación.

En una de esas entrevistas, Luis Manglano afirma que decidió inhibirse del caso Naseiro y elevarlo a la Sala Penal del Tribunal Supremo "cuando constaté que había personas aforadas...". Pero eso no coincide con la cronología real del proceso. La Policía le hizo su primera entrega de cintas, con conversaciones telefónicas intervenidas a los hermanos Rafael y Salvador Palop, que utilizan el mismo teléfono, (3513618) el 25 de enero de 1990. Y ya en esas grabaciones aparece la voz de Angel Sanchís Perales que, por ser diputado, tiene condición de "aforado".

Se trata de una conversación sostenida el 12 de diciembre de 1989. A partir del 25 de enero y al menos hasta el 6 de abril, continúan las escuchas policiales y las entregas de cintas al juez. Cuando, el 9 de abril, Manglano ordena las detenciones de seis de los presuntos implicados, han transcurrido 74 días, pues, desde que pudo tener conocimiento de que Sanchís estaba en el asunto investigado. Luego siguieron los interrogatorios; y entonces ya, sin ninguna duda, la personalidad del diputado Sanchís estaba cabalmente identificada. Pese a ello, el juez Manglano no remitió los autos al Supremo hasta el día 16 del mismo mes. La sensibilidad judicial debió advertirle, cuando interrogó por vez primera a Palop, el 9 de abril, que ese caso se salía de su competencia.

En esas mismas declaraciones a 'Tribuna', en respuesta a las críticas por haber aplicado la detención con incomunicación, el juez dice: "Se olvidan que la incomunicación es el adjetivo del sustantivo, que es la detención. ¿Por qué ponen tanto énfasis en la incomunicación, cuando el verdadero problema es la detención? Privar a una persona de libertad es grave". Ciertamente lo es: cercenar el mayor derecho de todo hombre, después de la vida. Y, en este suceso concreto, los detenidos e incomunicados no estaban todavía en ninguna de las cuatro situaciones jurídicas posibles: ni condenados, porque no había sentencia judicial; ni acusados, porque no se había producido escrito acusador del fiscal; ni procesados, porque no había auto de procesamiento; ni siquiera inculpados, porque aún no se conocían los cargos. Y a fecha de hoy, la situación sigue siendo la misma.

Le extraña al juez la reacción de asombro que ocasionó lo que él califica de adjetivo, "la incomunicación". ¿Ignora que ser encalabozonado sin saber por qué, sin poder avisar a la familia y sin disponer del consejo de un abogado de confianza, añade a la detención un ingrediente "atormentante" de desconcierto, de inseguridad, de miedo... que, "cuando se desconoce la amenaza ante la que hay que defenderse", puede degenerar en auténtica angustia? Ese, exactamente ése, fue el estado (¿sustantivo? ¿adjetivo?) en que permaneció Rosendo Naseiro durante 5 días: "Me tuvieron recluido, encerrado en un calabozo infame... Asqueroso el colchón y mala la comida, aunque yo no tenía estómago para sentir ganas de tomar nada... Por la noche entraban los funcionarios y me miraban la cara... Yo ni sabía cuánto tiempo me tendrían allí, ni... ¡ni por qué estaba allí!".

El psiquiatra, José Miguel López Ibor, por encargo de Ruiz Gallardón (PP), examinó a Salvador Palop y a Rosendo Naseiro, inmediatamente después de ser puestos en libertad. A Palop le vio por vez primera a las 5 de la mañana del día 13 de abril, en la Clínica La Luz, de Madrid, y todavía, continúa atendiéndole psiquiátricamente. El diagnóstico inicial era de "estrés" fuerte, alteración nerviosa y emotiva con "serios síntomas de pánico". En tanto que Naseiro mostraba el cuadro "síndrome de Estocolmo", y manifestaba, sin disimularlo, rapport de sintonía y gratitud hacia el juez Manglano "porque me sacó de aquel calabozo... me trató con amabilidad... me hizo un interrogatorio breve... claro que yo no ofrecí resistencias...".

He podido saber que el relato tragicómico, pero patético, del comportamiento de Salvador Palop "llorando como un niño... paseando por el despacho sin estarse quieto, como un león enjaulado... sentándose en las rodillas del juez... intentando meterse en un armario... sin arrestos, acobardado, sin querer acordarse de nada... y cambiando de estado de ánimo, porque, del llanto, pasaba a querer irse de copas", lo transmite al exterior Naseiro, una vez puesto en libertad, y al desahogarse con su mujer y su hija. ¿Cómo pudo saberlo, si él y Palop no se habían visto? Según un testigo de la primicia de esa narración, "a Naseiro se lo contó así, exactamente así, ¡el mismo juez Manglano!".

El magistrado negó todo eso, en su entrevista de 'Época'. Sin embargo, el propio Palop, y sin haberse comunicado con Naseiro, hizo un relato idéntico sobre estos hechos, durante las 26 horas de interrogatorio. Los "descansos" no suponían ni cambio de ambiente ni de compañía: Interrogador e interrogado pasaban a otra dependencia contigua, y allí o almorzaban o seguían conversando: "sin bajar la guardia", "sumergidos los dos en la misma tensión, aunque hablásemos de temas triviales". Y, además de escuchar todas las conversaciones, dedicaron no poco tiempo a desbrozar qué grabaciones correspondían a la voz de Salvador y cuáles a su hermano Rafael. Y a este tramo corresponden las respuestas "no recuerdo eso. No sé de qué se trata".

También niega Manglano que "en el interrogatorio de Palop hubiese ni una sola referencia sexual". No dice eso Palop. Por el contrario, al doctor López Ibor le contó que su desmoronamiento moral se produjo en el momento en que el juez le hizo escuchar cierta conversación grabada entre él y una mujer con quien tenía una vinculación afectiva, (Marta), de índole tan íntima y escabrosa que fue la causa de que se sometiese voluntariamente a unas pruebas y tests psicológicos muy delicados, de los que López Ibor concluye: "Pese a su aspecto aniñado, de efebo al que un pintor renacentista podría tomar como modelo, Palop no es homosexual. Y si dentro de unos días alguien afirma que ha mantenido relación homosexual con Palop, yo seguiré diciendo que no lo es".

Esa conversación fue clave para desmontar y quebrantar el ánimo del detenido, según estima el psiquiatra. "Hasta el punto que todo lo que se le imputaba como delictivo, le traía sin cuidado: su desesperación y su única obsesión era conseguir que tal cinta desapareciera del Sumario. ¿Qué se ha hecho de esa grabación? En presencia de Palop no fue borrada; y él sigue roto moralmente, por ello".

Cuatro doctores en psiquiatría estudiarán el informe de López Ibor cuando esté concluido. "Todavía me falta leer en su integridad el Sumario; hablar con familiares de Palop; y escuchar las cintas: una transcripción, al no incorporar ni los tonos de voz, ni los matices, puede sugerir algo muy distinto de lo que se dijo...".

Al margen de que los médicos, encuentren, o no, "factores de presión psíquica sobre la voluntad y la libertad, durante los interrogatorios", lo cierto es que dos hombres como Palop y Naseiro, tan distintos por sus caracteres y sus envergaduras morales están, uno y otro, desarbolados, sometidos a tratamiento medicamentoso fuerte (Tranquimazim y Alción), padeciendo insomnios, pesadillas de miedo y crisis de tristeza... Algo más rehecho, Naseiro. En cambio, Palop ha expresado varias veces que le ronda "la tentación del suicidio".

Así han quedado. Estos son los despojos humanos que salieron del despacho del juez Manglano. ***

(El artículo 'Los 'desechos' del juez Manglano' fue publicado por Pilar Urbano en EL MUNDO el 13 de mayo de 1990)


Posibles temas similares…
Tema / Autor Respuestas Vistas Último mensaje



Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)