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los jovenes no deben ser la carne de cañon
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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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ENRIC SOPENA
04/03/2010




Cabos sueltos

Los jóvenes no deben ser la carne de cañón del capitalismo sin rostro humano

Los padres burgueses, a finales del siglo XIX y a lo largo de muchos años del XX, pagaban al Estado la llamada cuota u otras denominaciones para evitar así –legalmente- que sus hijos hicieran la mili y, sobre todo, para que no embarcaran como soldados en las guerras coloniales de Cuba, Filipinas o Marruecos.

Allí, miles y miles de soldaditos valientes, reclutados a la fuerza entre los hijos de los pobres -obreros miserables de las fábricas emergentes merced a la revolución industrial-, murieron sin piedad alguna. Fueron jóvenes, anónimos héroes nacionales, que, sin su consentimiento, sirvieron de carne de cañón a las hazañas bélicas que apoyaban reyes, generales, presidentes de Gobierno, ministros, monseñores y patronos de pronto enriquecidos.

La Semana Trágica
La Semana Trágica de Barcelona - tras la primera Exposición Universal, La ciudad de los prodigios que con tanta exactitud como brillantez describió Eduardo Mendoza- comenzó una mañana radiante del día 26 de julio de 1909. Iban a salir los barcos de guerra y las bandas de música llenaban de sonidos patrióticos el puerto, hasta que estalló la revuelta popular. Se oyeron los gritos de madres atribuladas, de padres iracundos: “¡Que vayan a la guerra también los hijos de los ricos!”.

Rebelión social
Durante una semana, Barcelona fue escenario de una rebelión social inconmensurable, que se debe entender en función de una estructura terrible, injusta y, ciertamente, abominable. No se puso coto a los desmanes de los mandamases y eso en buena parte explica muchas de las tremendas tragedias que acompañaron a los españoles durante muchas décadas del siglo XX.

Una infamia
Ahora, paulatinamente, los jóvenes en España –como en otros países; por ejemplo, Francia- parecen destinados otra vez a ser carne de cañón de un sistema económico, el capitalismo sin rostro humano, basado más en la rapiña que en la prosperidad colectiva. Los jóvenes que tuvieron la suerte de nacer en familias adineradas tienen una protección mayor y sin duda más potente. Pero los otros jóvenes, millones de jóvenes, y no digamos los jóvenes inmigrantes, están cada vez más en la cuerda floja. La propuesta del director de Relaciones de la CEOE, José de la Cavada, es sencillamente una infamia.

Indecente provocación
O una indecente provocación dirigida contra los jóvenes. Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de los empresarios, ha dicho que eso no era una propuesta, sino un “ejemplo”. ¡Menudo ejemplo! ¡Estremecedora hipótesis de trabajo! Los directivos de la CEOE –cuyo presidente no es más que un especulador y un aventurero, sin escrúpulos y sin complejos, que en todo caso ha amasado una gran fortuna- pretenden imponer a los jóvenes un régimen laboral semejante a la que se aplicaba a los niños en la Inglaterra de mediados del XIX narrada por Charles Dickens.

Admirador de Aguirre y Rajoy
Díaz Ferrán es un admirador confeso de Esperanza Aguirre. También, en estos últimos tiempos, ha declarado públicamente que coincide al máximo con el modelo de política económica del Partido Popular. Sabemos que la aspiración -en absoluto oculta- de la CEOE es el despido laboral gratis o algo muy similar. Acerca de los jóvenes, los representantes del empresariado parecen dispuestos, aunque lo nieguen, a considerar si los despojan de todos sus derechos laborales.

En nombre del liberalismo
Gracias a la lucha de los desvalidos, lo que les costó a muchos de ellos todo género de sufrimientos y de represiones, incluida la muerte, una parte de la humanidad al menos ha conseguido lo que se conoce como Estado del Bienestar. Las políticas de izquierda o progresistas han contribuido de forma decisiva a modificar unas situaciones bochornosas, en las que los poderosos vivían instalados en machacar a los débiles. En nombre del liberalismo –al que en este caso hay que añadir el vocablo “salvaje”-, hace ya mucho que la esclavitud, generalizada y hasta legalizada, desapareció del mapa democrático. Los trabajadores han logrado derechos básicos.

Señores medievales
Todo esto viene siendo diabolizado por una derecha liberal, que intenta actuar como si sus dirigentes fueran los señores medievales y todos los demás, los villanos. El ataque a los jóvenes es singularmente ilustrativo. Disparan contra un colectivo débil y esperan así enviar un aviso a navegantes más fuertes. Ni Mariano Rajoy ni Esperanza Aguirre han levantado la voz para protestar por este acoso caciquil. Habrá que tomar nota y recordarlo en las elecciones.

Patriotas de…pitiminí
Este país que es España hace más de treinta años que enterró las semanas trágicas a través de políticas socialdemócratas, de desarrollo económico y de cohesión social. Algunos quieren volver a las andadas. Se equivocan y demuestran su egoísmo en clave de futuro. Castigar a los jóvenes, aparte de repugnante, equivale a cerrar las puertas del futuro. Lo más indignante es que, encima, se proclaman patriotas. Rajoy, Aguirre y Díaz Ferrán, vaya tridente de patriotas… de pitiminí.

Enric Sopena es director de El Plural


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