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los pueblos de madrid donde actuo la trama
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Los pueblos de Madrid donde actuó la trama Gürtel están arruinados y divididos políticamente
• Disipado el humo aparecen los destrozos que dejó el asalto. ‘Gürtel’, la trama de corrupción vinculada al PP, prendió mecha en varios ayuntamientos madrileños y dinamitó la vida de sus habitantes. Pozuelo, Boadilla y Arganda suman una deuda de más de 200 millones que los vecinos pagan en impuestos.

Reportaje por: Eva DÍAZ / Joaquín VIDALINTERVIU.ES
Fotografías por: Todo buen fantasma que se precie ha de tener una imagen bonachona, una actitud fanfarrona y unos buenos amigos que le den palmadas en la espalda para aumentar su ego. Eso ocurría con Jesús Sepúlveda, Guillermo Ortega, Arturo González Panero y Ginés López. Fueron aplaudidos por los ciudadanos hasta en los días que dimitieron como alcaldes imputados en el sumario de Gürtel. Nadie creía que su alcalde respectivo, que un día prestó la bufanda a una anciana para que no pasara frío, se reiría de sus votantes en su cara. Pasado casi un año, la petrificación en estos municipios madrileños acentúa el eco en sus cajas fuertes. “Ahora nos cuidamos mucho –dice un alcalde de la zona–, se acabaron los tiempos de cruzar la acera sin mirar. Ni regalos ni contratos raros”. Atrás quedan solares vacíos, obras sin acabar y proyectos colgados. También los obreros que llevan desde febrero encaramados en una de las obras paralizadas en Pozuelo.
“Panero pasea por la calle aguantando los gritos de ladrón y sinvergüenza –cuenta Javier Rojo, presidente de la asociación de vecinos La Encina, de Boadilla del Monte–, pero a él le da igual, está hasta moreno, y nosotros, fastidiados”. Javier Rojo explica que el centro de salud se ha quedado pequeño: “Con la crisis la gente ha dejado de pagar médicos privados. Había un solar con carteles que anunciaban la construcción del nuevo centro, pero los carteles desaparecieron cuando explotó el ‘caso Gürtel’; ocurrió lo mismo con el centro de mayores”.
El Ayuntamiento está endeudado y ha tenido que pedir un crédito de 30 millones de euros. Ya no paga ni las clases de sevillanas a los mayores, y tampoco reclama un dinero que le pertenece. Para Pablo Nieto, concejal socialista de Boadilla, es indignante que el consistorio esté de brazos cruzados ante los 14 meses de demora que lleva la obra de la Ciudad del Deporte, adjudicada a Hispánica: “El Ayuntamiento puede sancionarla por retraso y pedirle 2,2 millones de euros, pero no ha hecho nada”.
Para muchos, el actual equipo de gobierno no deja de representar la historia de Isabel y Fernando. Tanto monta, monta tanto. Tras la salida de Arturo González Panero, el PP corrió banquillo. El actual alcalde, Jesús Siguero, fue concejal de Economía y Hacienda con el ex alcalde, y Elena Cerezo continúa siendo la jefa de gabinete. Si algo ha cambiado, es que el dinero hizo mutis por el foro. Las asociaciones se reúnen en los bares porque el Ayuntamiento no les da locales, el club deportivo sobrevive con 1.500 euros al año, y los locales destinados a impulsar el comercio están intervenidos judicialmente. “Se le adjudicaron a Rústicas MBS, empresa de Ramón Blanco, también imputado, así que el Ayuntamiento está perdiendo 800.000 euros por no poder alquilarlos”, explica Nieto.
A pesar de las quejas, los vecinos de Boadilla están divididos. Del Ayuntamiento viven unas 480 familias. Gürtel ha dejado un ambiente intoxicado entre los que prefieren esconder la cabeza y esperar a que pase el tufo de la corrupción y los que piden un cambio pero no se atreven a gritarlo. Mientras, el ex alcalde se deja ver en las calles con su nueva novia. Ya no finge. La responsabilidad de acudir a los plenos se acabó, al igual que hacer acto de presencia en la misa del domingo.

Agujero de cien millones
No se sabe si va a misa el anterior alcalde de Arganda del Rey, Ginés López, que dejó un agujero de cien millones de euros en el Ayuntamiento. “Eso que sepamos, puede que incluso más”, insiste la portavoz socialista, Victoria Moreno. Allí la oposición trabaja a medias. Controla lo que hace el Ayuntamiento, que lleva desde 2003 sin presentar las cuentas, y mira con asombro cómo gasta el dinero la empresa municipal. “Tres gigantescos árboles de Navidad y una pista de nieve, y luego el consistorio no puede ni pagar a los clubes deportivos ni dar ayudas para los libros”, critica la concejala.
La Sociedad de Fomento se creó en 1997 y estuvo primero presidida por Benjamín Martín Vasco, después por Ginés López, ambos imputados en el caso Gürtel, y ahora por el actual alcalde, Pablo Rodríguez Sardinero. “La empresa es un cortijo donde el gerente, Juan Fernández Caballero, contrata, hace, deshace y trapichea, gestionando prácticamente todo sin dar cuenta a la oposición”, asegura Victoria Moreno.
Para ella, la obra por excelencia de la trama fue la rehabilitación de los polígonos, adjudicada a Hispánica –empresa bajo investigación– y tasada en 12 millones de euros: “Allí solo hay farolas y aceras”. Aunque Gürtel dejó peores regalos, como la obra de la piscina de La Poveda, de Hispánica, parada desde hace más de un año, o la nueva Ciudad del Fútbol, del grupo Dico, donde el Arganda no puede jugar porque no hay ni agua caliente.
El caso contrario lo viven los vecinos de las urbanizaciones de la Finca y Somosaguas, a las afueras de Pozuelo de Alarcón, a los que no les falta ni el agua caliente para lavar los Mercedes. Allí se cobijan, bajo lujosos chalés herméticamente cerrados, algunos con aspecto de yate de lujo, futbolistas del Real Madrid, Emilio Botín, Jesús Sepúlveda y, antes, Francisco Correa. “Sin embargo, el centro de la ciudad va camino de convertirse en un gueto”, cuenta Eva Izquierdo, portavoz socialista.
Casas viejas, mercados descuidados, aceras levantadas y carreteras mal asfaltadas. La situación del centro del pueblo contrasta con los algo más de 34 millones de euros que el consistorio gastó en obras adjudicadas a empresas de la trama para pavimentar calles, acondicionar parques o construir colegios. “Y ahora nos cobran impuestos por todo –dice indignado Domingo Cabezuelo, dueño de un céntrico bar–; el último es el del alcantarillado, que nos lo han colado de una manera muy guarra en la factura del agua”.
Pozuelo es el segundo municipio madrileño con el Impuesto de Bienes Inmuebles más alto. Más de 110 euros anuales pagan de media los ciudadanos, casi el doble de lo que se paga Madrid. Este año también tienen que convivir con los parquímetros. “De qué vale quejarnos si no se va a reflejar en las urnas –lamenta Francisca Cano mientras sorbe un café caliente en un bar cerca de la estación–. Los afectados somos los 7.000 habitantes que vivimos en el pueblo, pero los más de 70.000 que viven en las afueras votarán al PP”. Allí, la dimisión forzosa del alcalde Sepúlveda provocó una guerra de sucesión. El actual alcalde, Gonzalo Aguado, es un seguidor de Sepúlveda. A quien pidió alternancia, se le mandó a un edificio municipal auxiliar, lejos del centro de poder.
Han pasado unos cuantos años y la foto ya amarillea. Un Alejandro Agag con gafas, Jacobo Gordon, Alberto López Viejo, Lucía Figar y Sigfrido Herráez, entre otros. El clan de Becerril. Zapatos con borlas y corbatas Hermès, lo propio de los años de oro de Aznar. Toda una forma de entender la política que se retrató con el levantamiento de la trama Gürtel. De todos ellos, solo sobreviven los más sinuosos, lejos de la política. Alejandro Agag, en su exilio londinense, o Sigfrido Herráez, que escapó de la mancha Gürtel.

El nuevo rey es Sigfrido
Herráez, arquitecto de profesión, dejó extemporáneamente el equipo de Ruiz-Gallardón en 2005, cuando era presidente de la Empresa Municipal de la Vivienda. Nadie sospechó entonces de un par de contratos, uno con Special Events y otro con Uicesa, aliado posteriormente a Ploder, la empresa de su suegro, por valor de 34 millones de euros para hacer un hospital en Vallecas. Ahora Ploder ha tomado el relevo en Pozuelo y Boadilla, donde campa y reina, aunque con dificultades. La constructora es, paradójicamente, una de las beneficiadas en Boadilla por el Plan E del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero para urbanización y asfaltado de gran parte de la ciudad.
Bajo sus carteles, también está empantanado el centro de Pozuelo, con la obra emblemática de peatonalización y parquin por valor de 30 millones de euros y una concesión de aparcamientos de pago por 80 años. Empantanado o colgados, que es como están los obreros de una de sus subcontratas, en protesta por los impagos.
Cambian los nombres, no las intenciones. Pero las lluvias han embarrado los accesos, y esta es una metáfora de lo encenagado de la obra estrella del nuevo alcalde, Gonzalo Aguado. “Esperábamos que la obra no se paralice”, dice con dosis de buena voluntad la concejala socialista Eva Izquierdo, que desde su despacho ve la inmensa zanja. La constructora está en concurso de acreedores.
Sigfrido Herráez dispone de un par de empresas de consulting urbanístico y ha sido visto visitando asiduamente los ayuntamientos de la milla de oro popular. De hecho, era amigo personal de González Panero y de Jesús Sepúlveda.
Las empresas que trabajaban con Gürtel no han quedado menos arruinadas que los pueblos. Constructora Hispánica sobrevive, absorbida por una multinacional francesa, cambiado su nombre. Teconsa, la otra todopoderosa, de José Martínez Núñez, está en venta, con graves apuros, igual que Begar, de José Luis Ulibarri. Se repartieron los adinerados municipios en una desafortunada partida de Risk, dejando el tablero devastado. INTERVIU 15-3-10


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