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Nos duele Haití
#1

¡Hola!
Estoy totalmente de acuerdo con este artículo de Carlos Aznárez





"Nos duele Haití"

Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano



Como nadie, como nunca, como siempre, nos duele Haití. Sus calles hoy llenas de escombros, de muertos, de terror, en esta ocasión "por culpa de un terremoto", o mejor dicho por culpa de las causas -no climatológicas- que provocaron cientos de años de iniquidad e indolencia imperial en un país arrasado por la voracidad de los sucesivos invasores. Nos duele el Haití de hoy, golpeado por un sismo de 7 grados, pero que no es distinto al que durante años fue maltratado, violentado, masacrado, torturado, humillado, por otras tantas catástrofes provocadas por gobernantes déspotas, militares asesinos, civiles cómplices, ejércitos de ocupación extranjera, como el que ahora está alli, de la mano de la ONU y que incluye, para vergüenza de la Patria Grande de Bolivar y Pettion, a tropas mercenarias latinoamericanas.

Nos duele este Haiti con olor a muerte, las que provocó este resquebrajamiento de la tierra, pero también esas otras, tan cotidianas, como las del compañero Jn. ANIL LOUIS-JUSTE, intelectual asesinado ayer mismo al salir de su querida Universidad, donde tantas veces había peleado por la dignidad haitiana.

Ahora vendrán las condolencias, las ayudas (las mejores y más efectivas son las que siempre han dado Cuba y Venezuela, solidaridad pueblo a pueblo y no caridad de ocasión), y los lamentos por todo lo que no hicimos por ese país que en estos años de bicentenario deberíamos reverenciar por ser el primero en liberarse, lanzando el primer grito antiesclavista del continente.

Sí, Haití nos duele en las entrañas, en la piel, en las palabras. Pero no es suficiente. No vale recordar a ese hermoso pueblo, empobrecido por los mismos que hoy desde Washington, Paris o la ONU, derramarán lágrimas de cocodrilo, si no le ayudamos revolucionariamente a expulsar a sus ocupantes, a sacudirse de una vez y para siempre a quienes tanto mal le ha causado.

No le echemos la culpa a los sismos, sino a quienes provocan estos y todos los males de una tierra ultrajada a golpe de trasnacionales y crueldad capitalista. Lo demás, es pura hipocresía, como tan bien lo explica ese otro rebelde planetario llamado Evo Morales.

Asesinan a conocido intelectual de izquierda

En medio de un Haití arrasado por el terremoto, con miles de víctimas, ha llegado a nuestra redacción la ingrata noticia de que el paramilitarismo fascista no se detiene. Ayer, al salir de la Universidad, fue asesinado de dos balazos el escritor Jn. ANIL LOUIS-JUSTE, autor de numerosos ensayos denunciando la ocupación de Haití por parte de fuerzas de la ONU, y en defensa de la autodeterminación del pueblo haitiano.

Anil Louis-Juste es el autor de un trabajo ("Haití y su lucha por la vida") que integra el libro "Haití: La ocupación militar y la tercerización del Imperialismo", recientemente presentado en Montevideo, Uruguay, y editado por la Universidad Popular Joaquín Lencina. En esa ocasión, hablaron el dirigente del Comité Democrático Haitano, Henry Boisrolin, el Embajador de Ecuador en Uruguay, Edmundo Vera Manzo, el historiador Gonzalo Abella, la dirigente uruguaya de la Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites, el director de "Resumen Latinoamericano", Carlos Aznárez y el dirigente politico Helios Sarthou. Todos ellos destacaron la importancia del libro escrito, entre otros, por el intelectual haitiano ahora asesinado.
#2

[Imagen: pdf_button.png] [Imagen: printButton.png] [Imagen: emailButton.png] Hace cuatro años escribí este artículo. Ahora mi alma tiembla de nuevo pensando otra vez en tanto sufrimiento.
Haití: el infierno es este mundo
Cuando escribía estas líneas se calculaba que más de mil setecientas personas habían muerto en Haití a causa de las lluvias. Las organizaciones internacionales de ayuda que trabajan allí estiman que las muertes se multiplicarán cuando se extiendan las infecciones.
Es lógico que esto último ocurra en un país que apenas si tiene sistema sanitario. En 2002, el gasto en salud per capita fue de 56 dólares, cuando en España fue aproximadamente de 1600.
Sin que ocurran las desgracias de estos últimos días, la esperanza de vida sana en Haití es de las más bajas del mundo: unos 43 años, mientras que en España es de más de 72 años. La mortalidad infantil fue de 139 por cada 1000, cuando en España es de poco más de 4. En nuestro país tenemos unos 4 médicos por cada 10.000 habitantes, en Haití hay 0,2. ¿Alguien puede extrañarse entonces de que las lluvias, por suaves que fueran, se conviertan en una auténtica masacre? Para colmo, el Fondo Monetario Internacional impuso recortes en los gastos sociales y la deuda externa (a veces para pagar créditos que ni siquiera llegaron a Haití) es económicamente extenuante. Sólo para hacer frente a los intereses se dedica el doble que lo que se gasta en sanidad.
Como siempre que ocurren estas cosas, la tendencia general es a pensar que se trata de una desgracia natural más que cae sobre territorios o naciones que por su intrínseca miseria y pobreza están siempre condenados al sufrimiento y a la necesidad.
Esto es cierto en el caso de Haití pero sólo desde un cierto punto de vista.
Es verdad que hoy día Haití es el país más pobre del hemisferio norte. De sus ocho y pico millones de habitantes se calcula que unos 3,8 no disponen de ingresos suficientes para sobrevivir y que 2,4 están en situación de insuficiencia alimentaria crónica. El 50% está desempleado y un 52% en situación de pobreza. Los que trabajan no están en mejores condiciones. En la capital, Puerto Príncipe, el 92% de los empleos son informales; en el conjunto del país un 60%.
Las imágenes que vemos del país son las de un territorio miserable, sin riqueza alguna, lleno de suciedad y hambre.
Por eso a mucha gente le resulta sorprendente saber que Haití no fue siempre un país pobre ni muchísimo menos. Todo lo contrario. Cuando era colonia francesa proporcionaba a Francia más ingresos que todas sus demás colonias juntas. Allí florecían las artes y era la colonia más rica del mundo. Su ciudad emblemática, Cap Français (ahora Cap Haitien), era conocida como el París del Nuevo Mundo.
La dominación española había sido tan desastrosa y cruenta que despobló el país casi por completo y los franceses lo repoblaron con esclavos negros. En 1789 las ideas de la libertad, la igualdad y la fraternidad estallaron en la metrópoli y los esclavos tuvieron la ocurrencia de creerse que eso iba también con ellos, los negros. Después de levantamientos y revueltas en 1804 se abolió la esclavitud. Antes incluso que en Inglaterra, que lo hizo tres años más tarde aunque, por cierto, con tan escasa convicción que hubo de reiterar la abolición en 1832. Este año se ha cumplido, por tanto, el segundo centenario de su independencia, de la proclamación del primer jefe de estado negro de la historia moderna. Se ha celebrado con sangre.
A partir de entonces comenzaron los grandes dramas de Haití. La igualitaria y revolucionaria Francia no le reconoció la independencia y le exigió altísimas compensaciones. Estados Unidos la combatió desde el principio y decretó sucesivos bloqueos y embargos. El por otro lado tan reputado Thomas Jefferson dijo que "había que confinar la peste en aquella isla". En 1915 fue invadida por Estados Unidos que en 1918 obligó a cambiar su Constitución porque prohibía vender tierras a los extranjeros. Cuando lograron cobrar las deudas de sus bancos los norteamericanos dejaron Haití en manos de dictaduras sangrientas y miserables, como la de los Douvalier padre e hijo, durante la que murieron asesinadas centenares de miles de personas. En Haití ha habido 42 presidentes y de ellos 29 han sido asesinados y sólo 2 han sido elegidos legítimamente. Como dice Eduardo Galeano, "a Haití, los marines siempre regresan, como la gripe".
Con los marines llegaron además las políticas neoliberales. Ya con Douvalier se obligó a que desaparecieran las defensas comerciales y eso permitió que Estados Unidos colocara allí sus excedentes agrícolas. Era lo que buscaban. Cuando era colonia, Haití producía mucho para proporcionarle ingresos a la metrópoli, ahora importa el 70% de los alimentos que consume. Ha pasado de ser productor y gran exportador a convertirse en el cuarto importador mundial de arroz, sobre todo procedente de Estados Unidos. Eso es lo que provocó que la población que trabajaba en el campo, un 70% del total, se arruinara casi por completo.
Las empresas norteamericanas utilizan su mano de obra baratísima en industrias de embalaje y de poco valor añadido, en las llamadas maquilas, que son verdaderos antros de explotación y muerte. Según un informe del National Labor Comitte de Estados Unidos, más de la mitad de las plantas maquiladoras están contratadas por firmas como Sears, Wal-Mart o Disney que pagan menos de la mitad de lo estipulado, exigen jornadas semanales de hasta 70 horas y contratan habitualmente a niños. No respetan el medio ambiente y los ecosistemas están destrozados. Aunque el nombre de Haití significa "tierra de montañas" hoy día sólo le queda un 3% de su antigua superficie forestal.
Mientras tanto, y según el ex embajador en La Dominicana, desde Haití sale un 40% de la cocaína que se consume en Estados Unidos, en operaciones procedentes casi siempre de Colombia y de las que los servicios secretos deben tener buen conocimiento. El Washington Post llegó a publicar el nombre de los militares y matones implicados en el tráfico. Quien quiera entender lo que ocurre en Haití debe analizar, pues, la naturaleza y vinculaciones de los circuitos internacionales del crimen y la droga. Y los poderes que hay detrás de todo ello.
Es materialmente imposible resumir en unas líneas la historia de infamias, saqueos, crímenes y desgracias que jalonan la historia de este hermoso país, de la perla que encandiló a Colón y que ahora sufre de nuevo. Aquellos esclavos creyeron que el sueño de la libertad estaba escrito también para los negros y sus amos blancos no se lo perdonaron nunca. Crearon un infierno donde se matan entre ellos y en donde, además, los destroza una lluvia que en lugar de apagarlas aviva las llamas.
ComentariosAñadir nuevoBuscarRSSNuestro papel en el trance hai
José Luis Vivas (Unregistered) 2010-01-14 11:32:18
En este sentido, Pete Hallward, autor de un excelente libro sobre el reciente golpe en Haití (Damming the Flood: Haiti, Aristide, and the Politics of Containment), que ha pasado prácticamente desapercibido en los medios españoles, acaba de publicar un artículo sobre la reciente catástrofe: Rebelion. La pobreza agrava las catástrofes naturales (original en Our role in Haiti's plight | Peter Hallward | Comment is free | The Guardian) no es una catastrofe
juan (Unregistered) 2010-01-14 12:06:50
No es una catastrofe , es una verguenza y que ahora vengan los gobiernos pidiendo ayuda para este desastre. Me averguenzo de estar en una sociedad tan hipocrita. Y el vaticano pidiendo que se rece por las victimas, donde esta su moral y no denunciar los abusos que se han cometido con ese pais. Pero lo mas lamentable de todo es que despues de unos meses no cambiara nada. UNA VERGUENZA "Haití, se jodió!"
Barto (Unregistered) 2010-01-14 18:10:52
El autor de esta conocida frase no es ningún dios ni la madre naturaleza sino el mismísimo Jose Mari Aznar, que debió oirsela a G. W. Bush en alguna de sus borracheras, allá en el rancho grande, para reproducirla después como la más fiel e inocente de las mascotas del pistolero. La que fuera en otros tiempos joya de la corona francesa ha pasado a convertirse en la mejor representación del infierno de Dante, y no se puede culpar de ello a la naturaleza, por mucho que hoy la golpee donde más duele.
Como señala Juan, el gran pecado de los haitianos fue creer que negros esclavos también eran hijos de la ilustración y protagonistas de los procesos revolucionarios que se hicieron en su nombre. La burguesía lleva siglos castigandoles por tal insolencia, de la que no parecen haber escarmentado todavía. En el año 2004, la oligarquía y el imperio tuvieron que recurrir nuevamente a la fuerza por el atrevimiento de un presidente negro, Aristide, que, con el apoyo de la inmensa mayoría de los haitianos, apostó por la construcción de escuelas y centros de salud, la subida del salario mínimo unos pocos céntimos de dólar/día (hasta dejarlo por debajo del dólar/día) o el rechazo de las políticas neoliberales de las grandes instituciones capitalistas (FMI, BM, OMC).
La burguesía quiso dar un castigo ejemplar a la chusma que le ayudó en su lucha contra las instituciones del aintiguo régimen y lo hizo del modo más cruel en Haití poniendo en práctica un libre mercado sin cortapisas en que el estado apenas tiene otras funciones que las policiales al servicio de la oligarquía. El país más pobre del hemisferio norte es quizá el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir cuando se deja al mercado actuar libremente con patente de corso, que era como actuaban los piratas del Caribe.
La proximidad geográfica, histórica y emocional entre el pueblo cubano y el haitiano debe servirles de reflexión. Ambos fueron inmensamente ricos y ambos se creyeron dueños de su destino. Hoy Haití es una nación de esclavos a los que se explota en jornadas semanales de más de 70 horas por unos céntimos de dólar, sin derechos sociales de ningún tipo y ni tan siquiera de un derecho a la vida protegido (no es dificil encontrarse cadáveres en las calles, devorados por perros vagabundos ,que nadie reclama o asiste por temor a correr la misma suerte). Lamentablemente, hay que reconocer que los cubanos podrían correr la misma suerte si, engañados por los señuelos capitalistas, un día cambiaran el estado por el mercado, el socialismo por el capitalismo. Sería muy triste que la brillante descripción que Juan hace en su artículo sobre lo que hoy es Haití mañana se tuviera que hacer de otro pueblo insolente y pobre que hasta 1959 formó parte del patio trasero de los grandes imperios.
Ojalá este terremoto sea el revulsivo que el pueblo haitiano necesita para sacudirse el yugo capitalista e incorporarse al Alba como una sociedad libre dispuesta a ser dueña de su destino. Y en vista de que el acceso al socialismo por la vía pluripartidista sigue siendo muy caro (por no decir imposible), ojalá que lo consigan mediante una revolución, lo más incruenta posible, que, como en el caso de Cuba, no permita la entrada de los caballos de Troya de esa clase traidora y mentalmente enferma que tiene reservado al pueblo un papel servil para poder vivir plenamente su enajenación mental. la misma suerte para sudaméri
alex (Unregistered) 2010-01-14 19:29:40
Totalmente de acuerdo con Barto, en cuanto si se deja a los yankies entrar en Cuba, la aplastarían sin piedad al igual que están haciendo en Iraq, llevando a ese país a la edad de piedra.
La burguesía mundial nunca perdona que les levanten la voz, se creen intocables, y si alguién como en el caso de Haití se atreviese a responderles!, inmediatamente lo machacarían tal como hicieron con el pobre pueblo Haitiano.
Si USA ataca a Venezuela , Ecuador u otro país socialista de Sudamérica, acabarían con todo lo logrado por las revoluciones Socialistas de éstos países.
La frase que dijo Barto del genocída Aznar, esa la dijo a Chávez, cuando él ( Aznar) quería convencerle que se una a su grupo junto con Bush, y que juntos jodieran a Latinoamérica.

Chávez le preguntó y que va a pasar con Haití, y Aznar dijo "esos, ya están jodídos" dando a entender , que a él le importaba un comino lo que pasara con Haití, y lo que a él ( Aznar) le importaba solamente era explotar a los pueblos de Latinoamérica.
Triste historia de Haití, espero también que haya una revolución ahí, y que se una al Alba. Pero como sabemos, si eso sucediera, inamediatamente enviarían a los marines yankies, a organizar la matanza.
#3

¡Hola!
Un artículo de Fidel Castro sobre Haití



La lección de Haití; una reflexión de Fidel Castro

[Imagen: ledif.jpg]


InSurGente.- "Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe".




El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.

Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.

Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas.Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.

La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.

A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.

Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.

Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.

La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.

Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.

Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.

Es justo expresar a todos los países e institucionesque han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.
No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.

En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.

Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.

También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.

La jefa de nuestra brigada médica informó: “la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas”. Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.

Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes,poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.

¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!

Fuente: Cubadebate.
#4

Un luchador para cambiar a America Latina

http://www.youtube.com/watch?v=O_QXOG1rDLs&feature=fvw
#5

¿Por qué tiene "El País" tanta manía a Cuba? ¿Les va más "la gusanera"?

En un cuadro sobre “ayuda financiera y equipos de asistencia”
El País oculta 344 sanitarios cubanos en Haití

Pascual Serrano
Rebelión



El diario El País de ayer 15 de enero, en la página 3 de su edición de papel adjuntaba a su crónica sobre el terremoto de Haití un cuadro titulado “Ayuda financiera y equipos de asistencia” donde se detallaba la ayuda de 23 países más la ONU. En él se observa que el país que más personal sanitario tiene en Haití es Perú con 250 personas, seguido de Francia con 85.

[Imagen: 98749_1.jpg]
Observamos que El País no incluye a Cuba entre los países que están ayudando a Haití. Por eso es bueno contar que los primeros en ofrecer asistencia sanitaria fueron “los 344 médicos y paramédicos cubanos que desde hace doce años colaboran en la paupérrima isla caribeña”. El Gobierno cubano “envió otros 30 especialistas con material de emergencia tras el terremoto. (…) En Puerto Príncipe, se encontraban 152 facultativos en el momento del terremoto. Su primera reacción fue levantar dos hospitales de campaña en su residencia porque el edificio donde trabajaban se derrumbó”.
Los datos los ofreció el corresponsal del grupo Vocento M. L. de Guereño, y se publicaron también el 15 de enero en periódicos regionales españoles como El Diario Montañés.
La información la confirmó a un servidor el Ministerio de Relaciones de Cuba, quien añadió que sus facultativos están prestando atención en 6 centros sanitarios y la noche del día 14 llevaban atendidos a dos mil pacientes y realizadas 111 operaciones quirúrgicas.
Pero para El País, que sí cita, por ejemplo, dos profesionales turcos y dos rusos, los 344 sanitarios cubanos no están en Haití.
Www.pascualserrano.net
Pascual Serrano acaba de publicar “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo” . Editorial Península .
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
#6



inSurGente.

- Soldados de Estados Unidos han conminado esta noche a los periodistas extranjeros a abandonar el aeropuerto de la capital haitiana antes de las ocho de la mañana de este jueves hora local (14.00 horas en la península española), según informaron a Efe informadores españoles instalados en el campamento del aeródromo de Puerto Príncipe, donde tienen su base las agencias humanitarias internacionales que han llegado a Puerto Príncipe tras el terremoto del pasado martes. Sin explicar los motivos, los militares les comunicaron que se trata de una disposición que afecta a toda la prensa internacional. Mientras, Zapatero desde Bruselas, elogiaba el despliegue de la tropa yanqui en Haití hace apenas unas horas.



http://www.insurgente.org/modules.php?na...&sid=19044


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