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nuevo capítulo para despistar
#1

[Imagen: p_01_11_2008.jpg]

Estoy de les elecciones de EE.RR. hasta el eje de la calva.
#2

Buenos dias !

Asi como la vez anterior discrepaba y sigo discrepando de aquello contigo,en esta ocasión secundo tu propuesta.Respecto de que estas harto de las elecciones de E.E. R.R.,interpreto que es de las U.S.A.,yo tambien , si no es asi aclaramelo por favor.


UN SALUDO.
#3

Serán los EE (estados) RR (reunidos) Geiper?

!Hala!Uno mas que está hasta los nes-jo-Co.

Hasta los nes-jo-Co de Javier Fernández, del Psoe, de Iu, de Jesús Iglesias, de Noemi Martín, de Aurelio Martín,de Ovidio Sánchez, de Gabino,del PP,de Morales,de Tini Areces, de Rogelio Pando, de la Migoya y de, y de ....su p.m.y del D.Q.L.C.

Lokeaykoy.
#4

El próximo martes va a ganar el sistema capitalista de los EE.RR. (NO IMPORTA LA PIEL, IMPORTA EL $$$$$$ ).

Los EE.RR. pueden (si quieren) darle vuelta a lo que dice Santiago Alba (pero me temo que le den vuelta a lo último del comentario...), siguiendo igual el resto:



"
<TABLE class=tborder id=post2545 cellSpacing=0 cellPadding=6 width="100%" align=center border=0><TBODY><TR><TD class=thead style="BORDER-RIGHT: #d1d1e1 0px solid; BORDER-TOP: #d1d1e1 1px solid; FONT-WEIGHT: normal; BORDER-LEFT: #d1d1e1 1px solid; BORDER-BOTTOM: #d1d1e1 1px solid">[Imagen: post_old.gif] hoy, 18:16 </TD><TD class=thead style="BORDER-RIGHT: #d1d1e1 1px solid; BORDER-TOP: #d1d1e1 1px solid; FONT-WEIGHT: normal; BORDER-LEFT: #d1d1e1 0px solid; BORDER-BOTTOM: #d1d1e1 1px solid" align=right> #4 (permalink) </TD></TR><TR vAlign=top><TD class=alt2 style="BORDER-RIGHT: #d1d1e1 1px solid; BORDER-TOP: #d1d1e1 0px solid; BORDER-LEFT: #d1d1e1 1px solid; BORDER-BOTTOM: #d1d1e1 0px solid" width=175><!-- google_ad_section_start(weight=ignore) -->Hazas<!-- google_ad_section_end --><SCRIPT type=text/javascript> vbmenu_register("postmenu_2545", true); </SCRIPT>
Con el cupu

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</TD><TD class=alt1 id=td_post_2545 style="BORDER-RIGHT: #d1d1e1 1px solid"><!-- google_ad_section_start -->El día 4 de noviembre<!-- google_ad_section_end -->
<HR style="COLOR: #d1d1e1" SIZE=1><!-- google_ad_section_start -->El próximo martes va a ganar el sistema capitalista de los EE.RR. (NO IMPORTA LA PIEL, IMPORTA EL $$$$$$ ).

Los EE.RR. pueden (si quieren) darle vuelta a lo que dice Santiago Alba (pero me temo que le den vuelta a lo último del comentario...), siguiendo igual el resto:



"

La superioridad del capitalismo


<TD>Santiago Alba Rico</TD>
La Jiribilla



<STYLE>&nbsp</STYLE>¿Qué es una crisis capitalista? Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.
Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.
Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.
Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.
Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.
Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.
Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.
Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?
Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.
Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas -que habrían invalidado cualquier otro sistema económico- no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con la desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas -la de la riqueza y la de la destrucción- para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, el capitalismo la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.
¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más deprisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4.700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, sólo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo -con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos- debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizás también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza.
Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón sin duda en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso -el mundo que ha producido el capitalismo- la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.
Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento. "



Felipe, creo que ya sabes lo de "RR"


LoKe; todavía me dura el mexaderu de risa (que los "Martín" te sean leves)

No te preocupes. Ahora se acaba la injusticia de la vivienda: todos los parados van a disfrutar de ella gratis. La izquierda progresista va a dar grandes muestras de ello: Creo que está anunciada ¡YA! una huelga general en contra de todo este desmadre...¿Será verdad?

Los ahorradores son los que lleven les perres al BANCO. Ésti creese el putu amu de elles (están manejando al orden de 200 BILLONES de pesetes-en España-). Después, "esa mercancia" especulen y manéjenla como yos sale de los cataplines. GANEN, GANEN, GANEN y no se fartuquen. Y para más inri, los gobiernos de ESTADOS ESQUELÉTICOS inyéctenyos más tonelades de pasta eurofera dollalera. ¿Cómo (después, en viajes por esos mundos de Dios) no vamos a oir a republicanos de izquierdas decir babayades apologísticas sobre les monarquíes...

Un saludín muy afectuosu de Hazas<!-- google_ad_section_end --></TR></TBODY></TABLE>
La superioridad del capitalismo

<TD>Santiago Alba Rico</TD>
La Jiribilla



<STYLE>&nbsp</STYLE>¿Qué es una crisis capitalista? Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.
Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.
Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.
Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.
Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.
Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.
Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.
Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?
Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.
Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas -que habrían invalidado cualquier otro sistema económico- no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con la desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas -la de la riqueza y la de la destrucción- para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, el capitalismo la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.
¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más deprisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4.700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, sólo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo -con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos- debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizás también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza.
Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón sin duda en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso -el mundo que ha producido el capitalismo- la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.
Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento. "



Felipe, creo que ya sabes lo de "RR"


LoKe; todavía me dura el mexaderu de risa (que los "Martín" te sean leves)

No te preocupes. Ahora se acaba la injusticia de la vivienda: todos los parados van a disfrutar de ella gratis. La izquierda progresista va a dar grandes muestras de ello: Creo que está anunciada ¡YA! una huelga general en contra de todo este desmadre...¿Será verdad?

Los ahorradores son los que lleven les perres al BANCO. Ésti creese el putu amu de elles (están manejando al orden de 200 BILLONES de pesetes-en España-). Después, "esa mercancia" especulen y manéjenla como yos sale de los cataplines. GANEN, GANEN, GANEN y no se fartuquen. Y para más inri, los gobiernos de ESTADOS ESQUELÉTICOS inyéctenyos más tonelades de pasta eurofera dollalera. ¿Cómo (después, en viajes por esos mundos de Dios) no vamos a oir a republicanos de izquierdas decir babayades apologísticas sobre les monarquíes...

Un saludín muy afectuosu de Hazas
#5

Buenes tardes!
Anda ,por favor ......, no me dejeis asi .....,explicaime lo que ye eso de E.E. R.R., lo otru ya lo se tou, por ciertu ¿como va ALONSO ?

tal uego
#6

No todo va a ser EE.RR., también existen EE.PP. (NO CONFUNDIR...)

Me encanta la ironía de Belén:

"

Glosa

Belén Gopegui
Rebelión



Voy a leerles un fragmento de un poema de A. Román, comentándolo luego de un modo posible aunque insuficiente. La versión original está en gallego y lo que sigue es sólo una traducción literal.
El destino del hombre
se llama socialismo
sirve para ser
imaginada y ordenadamente
dioses perdidos en la tierra
(...)
pero nadie crea
lo que siempre estuvo ahí (...)
Como bien sabemos, los medios de comunicación trabajan cotidianamente para que creamos tanto lo que nunca estuvo ahí como, a veces, lo que sí está: la falta, por ejemplo, de viviendas en Cuba. No es éste, sin embargo, un dato que quiera ocultar la revolución cubana. El canciller Felipe Pérez Roque lo explicó en su reciente visita a España: el gobierno tenía previsto construir este año cincuenta mil viviendas. Los últimos huracanes han causado destrozos en cientos de miles de casas, pero además han hecho que se vengan abajo por completo sesenta y cinco mil, de manera que en Cuba hay, efectivamente, importantes problemas de vivienda que tienen su origen en el bloqueo, en la colonización, en la pobreza, en la mala gestión de los recursos, en los desastres naturales, etcétera. Según ha señalado Santiago Alba, lo que no hay en Cuba y sí hay en los países que han exprimido a Latinoamérica durante años, son viviendas vacías por millones mientras otras personas no tienen casa.
Sin embargo, cualquiera puede jugar a sentirse economista por un día y aventurar qué tendría que hacer el gobierno de un país pobre, explotado y bloqueado para convertirse en un país del primer mundo y, recuerden, lograrlo sin explotar a otros. Quizá el economista repentino descubriese que el problema planteado concierne a más de un país y a más de un gobierno. Aun cuando sea un gobierno revolucionario. ¿Revolucionario? Sí, a no ser que sigamos la pauta del poema diciendo: nadie crea que en Cuba hubo una revolución. Nadie crea, por ejemplo, que ese elevado porcentaje de universitarios y universitarias cubanas que tantos defensores encuentra entre la derecha europea, logró su formación gracias a que un país se alzó en armas contra quienes estaban privándoles de sus derechos más elementales. No, qué va. Por el contrario, y como bien se sabe, en Ecuador o en Bolivia o en Guatemala hay, proporcionalmente, muchos más universitarios que en esa isla que tuvo el atrevimiento de querer conquistar su propio destino.
Fidel dijo una vez que el talento es masivo. Hay quien no está de acuerdo y seguramente tiene razón. A veces pasa que cuando diez mil personas estudian química, es más fácil que aparezcan cien químicos buenos, bastante más fácil que cuando son sólo cien personas quienes estudian, pero esto es pura casualidad, no tiene nada que ver con que las facultades de las personas puedan desarrollarse. Y si también pasara que cuando millones de niños tienen acceso al deporte y a la cultura, apareciesen no sólo mil buenos deportistas, sino generaciones enteras cultas y formadas, sería algo rarísimo. Así que nadie crea que esto ha ocurrido en Cuba.
Nadie crea que en Cuba hay un valioso “capital humano” codiciado por sus supuestos salvadores, los que quieren comprarlo por treinta monedas, los que sueñan con una Europa llena de cubanos cualificados que venderían muy baratos sus servicios cuando los grandes defensores de la libertad para explotar en Cuba lograran que se desmantelase todo lo que aquel pueblo en armas empezó a construir hace cincuenta años. Por supuesto que no. Cuba es una isla sin apenas recursos naturales, fue colonizada y saqueada igual que el resto de Latinoamérica y, como no hizo una revolución, por eso no hay en ella apenas cubanos ingenieros ni cubanas ingenieras, ni médicas, ni biólogos.
Por eso también ocurre que en España interesan una barbaridad los blogs de autores paraguayos y las numerosísimas películas del cine uruguayo y la abundante literatura haitiana y los miles de músicos guatemaltecos y los cientos de escritores salvadoreños, interesan desde luego mucho más que el inexistente cine cubano -porque en una isla pobre y reprimida, cómo va a haber cine- y que la famélica literatura cubana -porque en una isla pobre y reprimida, cómo va a haber voluntad de fomentar la reflexión, la capacidad que ofrece la literatura para construir un abanico de imaginarios-, etcétera.
Dice la Constitución de la República de Cuba que este país hace suyos los principios del internacionalismo proletario y la solidaridad combativa de los pueblos. Dice que reconoce la legitimidad de las guerras de liberación nacional y de la resistencia armada a la agresión y la conquista, pero esto no son más que palabras huecas. Que nadie las crea. Esas historias de cubanos que murieron en Angola, o de jóvenes procedentes de países pobres que estudian en Cuba, o lo de los médicos, y enfermeros y técnicos cubanos repartiendo solidaridad por el mundo... son bulos solamente. Y el mayor bulo de todos es la resistencia armada a la agresión y la conquista. Por el contrario y como se sabe, la población cubana fue la más dócil del universo, nadie crea que se rebeló una y otra vez contra cada opresor de su país. Nadie crea que hoy sigue luchando contra el bloqueo, argumentando contra lo injusto, reconstruyendo los hogares derribados.
Y nadie crea que a los países conquistadores, a los que están acostumbrados a invadir y saquear y matar, les preocupa que Cuba hiciera una revolución, rechazando el expolio. Eso no es más que una invención. Cuba no se rebeló nunca. Lo único que pasa hoy es que los países conquistadores, productores y traficantes de armas, con su riqueza han paliado el hambre, la incultura y la miseria de los países saqueados, y ahora también quieren hacerlo en Cuba. ¿Alguien dice que Cuba ayudó a países como Pakistán, Haití, Bolivia, Timor Oriental, y a tantos de África? No, nadie lo crea. Esos y otros países habían sido salvados por los países ricos. Hace ya mucho tiempo que los países occidentales con generosidad y grandes campañas de alfabetización y de extensión de la salud pública, eliminaron la miseria dentro y fuera de sus fronteras. El único país pobre que queda, y recalcitrante, es Cuba. Por eso hablan de él, lo sancionan y vigilan. No es que quieran hacer negocios en Cuba. No es que quieran aprovechar su capital humano. No es que quieran aplastar la idea de la solidaridad combativa de los pueblos. Nadie lo crea.
En cuanto al socialismo que siempre estuvo allí, en cuanto a la posibilidad de que los seres humanos sean libres y justos y felices, nadie la crea. El capitalismo es mejor porque nos permite alimentar la mezquindad y la autoestima al mismo tiempo. El hombre nuevo es una creación del capitalismo. Es aquel hombre profundamente injusto, intensamente explotado y sin embargo rebosante de autoestima. Éste es el horizonte que tenemos. Nadie crea nada más.

Texto leído en una mesa redonda sobre Cuba organizada por Espacio Alternativo en Madrid el 31 de Octubre de 2008 con la participación de Carlos Fernánez Liria y José Manuel Martín Medem

Felipe, EE.RR. yo les doy el nombre de EE.(...) sigue muy, pero que muy latente todavía. Yo sé que tú ya lo sabes. Como sabes que no me estoy refiriendo a Ricos, ni Rojos; como tampocu me refiero al PP cuando hablo de EE.PP.

Un saludo afectuoso de Hazas





















.








<CENTER></CENTER>


<CENTER></CENTER>
#7

“¡Abrid las ventanas que la negra huele mal!”


<TD>Koldo Campos Sagaseta</TD>
Rebelión





Son tan desagradecidos los emigrantes a los que se ha hecho el favor de acoger en el Estado español, que ni siquiera se preocupan de imitar los clásicos e higiénicos modales de quienes los reciben, por cierto, con los brazos abiertos, y andan por ahí, despendolados, de cualquier manera, sin cepillarse los dientes ni aliviarse los sobacos, contaminando con sus pestilencias naturales los más insignes espacios del país. En su lamentable ingratitud han llegado, incluso, a exponer a sus fétidos efluvios los propios tribunales de justicia, los más inmaculados espacios del reino español cuya fragancia, la misma que se exhala desde el fondo de las togas, es fama no conoce ni se ha visto nunca envuelta en asuntos malolientes.

En un juzgado de Logroño, el fiscal Eduardo Peña, poco antes de que entrara en la sala una nigeriana que iba a ser juzgada por un caso de violencia familiar, tuvo a bien hacer una solicitud: “¡Abrid las ventanas, que la negra huele mal!”

No obstante la prudencia del pedido, dada la pestilencia del contexto, no sólo no se le ha agradecido al fiscal Peña la adopción de tan sensatas medidas preventivas que evitaran en la augusta sala vómitos o desmayos, sino que ha sido sancionado por el fiscal superior de la región, Juan Calparsoro, con una… amonestación. Sé que algunos pensarán que se trata de una falta leve que no requiere sanción, y que podía haberle ido peor de no coincidir con su pituitaria los criterios de su superior, pero es lamentable que en lugar de galardonar en público reconocimiento la iniciativa del fiscal, se le haya sometido a la indignidad de una amonestación.

La mujer había pasado dos días encerrada en un calabozo de la policía sin que se le permitiera asearse y tal circunstancia había sido revelada al fiscal por un funcionario del juzgado. Enterado del hecho el diligente fiscal Peña, así fuera un pretexto de la negra o fuera cierto, como representante de la justicia, lo único que le competía hacer era pedir que se abrieran las ventanas “que la negra huele mal”. Y así se hizo.

Ahora sólo falta que la ciudadanía, animada por el ejemplo de tan pulcros e higiénicos representantes, exija que en todas las audiencias y tribunales, además de las ventanas, también se abran las puertas, que la justicia huele mal. Es más, apesta.


Ta luego! como diría nuestro amigo Felipe
Hazas
#8

Estados Pontificios ?

Estados Rasurados?

ta luego




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