Avisu Septiembre 2020: aquellos usuarios que estén rexistraos y no puedan entrar en la su cuenta, que se pongan en contactu con nosotros en [email protected] x

¡BIENVENÍU A LOS FOROS DE LLASTRES, Invitado! Somos la primera comunidad llastrina que se formó en internet, allá por 1998. Puedes registrate de forma gratuita y empezar a debatir, estamos encantados de que formes parte de esta comunidad Smile x

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Piñera:su poder y sus limites
#1

Tribuna
Viernes 29 de Enero de 2010
Piñera: su poder y sus límites


Genaro Arriagada Herrera
Las recientes elecciones presidenciales han sido un proceso ejemplar, que nos enorgullece como nación. Nuestra democracia funcionó de manera que despertó admiración mundial.
Pero felicitarnos por la democracia significa asumir tanto las oportunidades que ella entrega al gobernante como las limitaciones que le impone; porque la mayor característica de la democracia no es conceder el poder, sino precisar el marco en que se ejerce. Las dictaduras y monarquías absolutas también asignan el gobierno; pero sólo la democracia le fija límites.

En ese acto ejemplar el pueblo expresó tres cosas: primero, le entregó a Piñera un respaldo para impulsar su programa; segundo, el país se pronunció por una alternancia en el poder, y, tercero, el pueblo no barrió a la Concertación, sino que le entregó un enorme poder para que cumpla la función de oposición. Un resultado claro, pero complejo: invistió a Piñera, con absoluta legitimidad, en la Presidencia de la República, pero dejó a las fuerzas políticas que lo acompañan en una situación levemente minoritaria en el Senado y, también, en la Cámara.
Si estuviéramos por preguntas simples y respuestas simplistas podríamos plantear lo siguiente. Cuando un Presidente obtiene el 51,6 por ciento del respaldo ciudadano y habida cuenta de que es minoría en ambas ramas del Congreso, ¿cuánto puede llevar adelante de su programa? La respuesta simplista —y hubo alguien que una vez así lo planteó— es que no más del 51,6 por ciento de aquél. Es una contestación que no comparto, pero que aun en su rudeza y en su error es una buena advertencia en contra de desviaciones antidemocráticas que vemos en la región, donde presidentes afirmados en circunstanciales mayoría electorales deciden atropellar el Estado de Derecho o las prerrogativas del Parlamento para impulsar el cien por ciento de su revolución bolivariana o ciudadana. Descartemos, también por innecesaria, la idea que algunos han planteado de un gobierno de unidad nacional. En rigor, gobiernos de ese carácter son necesarios sólo en situaciones límites como una guerra o para enfrentar una crisis o catástrofe de enormes dimensiones; en circunstancias de normalidad, como las que hoy el país vive, sería visto como un arreglín, un “macrocuoteo” y una nueva y poderosa razón de desprestigio de la política.
En estas condiciones, ¿cuánto puede hacer avanzar su programa el nuevo gobierno?

Lo primero es entender que una débil mayoría institucional no significa que el gobierno esté bloqueado, sino que se le hace más evidente y necesario un único camino, que es el de una democracia madura.
Desde luego, ese camino supone una enorme capacidad negociadora en el Congreso para lograr acuerdos que serán, casi siempre, parcialmente satisfactorios, tanto para el gobierno como para la oposición. A favor del Primer Mandatario jugará el enorme prestigio que esa dignidad tiene entre los chilenos, lo que lo hace —si se maneja con grandeza— un intérprete privilegiado (¡cuidado!, no el único, sino el primero) de los intereses nacionales. El Presidente tiene una capacidad de articulación de acuerdos que puede estar más allá de mayorías parlamentarias y un poder de convocatoria que ningún otro dignatario posee. Lo anterior supone lograr compatibilizar la doble naturaleza que el cargo tiene en un sistema presidencial, pues en una misma persona confluyen, a la vez, el Jefe del Estado y el Jefe del Gobierno. Lo primero tiende a ubicarlo por sobre la contingencia política para ser “el Presidente de todos los chilenos”; lo segundo lo hace el principal impulsor de un programa de gobierno que no representa a todos, sino a la mayoría. Su éxito no radicará en optar por una u otra posición, sino en lograr un justo equilibrio.

Pero esta enorme fuerza y capacidad del Presidente lleva una pesada carga: el tipo de relación entre gobierno y oposición será fundamentalmente su responsabilidad. Guerreros tendrá en todas partes: al frente y a su lado. De su habilidad política dependerá que ellos, por el bien del país, no marquen ni la agenda ni el tono de la lucha política… porque lucha política siempre, bajo todo gobierno, ha habido y va a haber.

[Imagen: registro.gif]


Posibles temas similares…
Tema / Autor Respuestas Vistas Último mensaje
Último mensaje por Grullos
16-04-15, 13:49



Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)