Avisu Septiembre 2020: aquellos usuarios que estén rexistraos y no puedan entrar en la su cuenta, que se pongan en contactu con nosotros en [email protected] x

¡BIENVENÍU A LOS FOROS DE LLASTRES, Invitado! Somos la primera comunidad llastrina que se formó en internet, allá por 1998. Puedes registrate de forma gratuita y empezar a debatir, estamos encantados de que formes parte de esta comunidad Smile x

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Prusia La centenaria
#1

Hola,
Pongo equi esta historia veridica, sobre una paisana de llastres. Yo no la conoci, pero solo de escribir la historia apeteciame llorar. Los datos son de unos apuntes que me dio un señor de lastres todavia vivu.Si alguien la conocio o sabe algo que lo comente, que a mi parecer es un tema interesante.




“Prusia, La Centenaria”<?xml:namespace prefix = o ns = "urnConfusedchemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>

<o:p></o:p>
Se llamaba Prudencia y hacia honor al nombre por su circunspección, mas era como nativa de pueblo marinero en el que al más y al menos le apellidaban con sobrenombres gráficos; a ella la correspondió ese diminutivo bonito que la halagaba como un titulo de prosapia. No en vano era de un antiguo reino, grande y poderoso, la conocí siempre anciana y derecha cual un huso, a pesar de su aventajada estatura. Apergaminada su cara oval; el cuerpo tal como un sarmiento de vid. El continente serio y reposado, y en la hermética fisonomía un rictus de amargura contraía sus labios exangües, indicio de su estado de animo, siempre decaído.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Parca en palabras y ademanes en un ambiente bullicioso y desenfadado, se semblante adusto e impenetrable sorprendía al observador menos sagaz, haciéndolo sospechar que su vida austera y silenciosa como una oración, tenia complejo de inquietante y desde luego interesantísimo.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Invariablemente porto su desca de policromos peces, con la misma hierática actitud de esfinge, tres cuartos de siglo. Nunca se alteraba cual sus compañeras cuando las compradoras de su mercancía la ofrecían poco por ella; solo el entrecejo fruncido denotaba se contrariedad. Tampoco usaba de sus artilugios para encajársela a las parroquianas porque la faltaba la elocuente gracia la mímica expresiva de ellas.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Tan ágil y erguida se conservaba como pulcra y atildada, que hasta que la extrema vejez, no la aparto de la vida de corredora de pescado; casi nadie la supuso tan caduca como en realidad era, al verla subir sin desfallecer las escarpadas cuestas del pueblo empinado cual nido de águilas, cuando la que había sido su compañera de fatigas bastante mas joven y locuaz, se abatía claudicante como un pobre despojo de la vida en la casuca acogedora, remanso de paz en su atormentada existencia desde el que único hijo varón que tenia durmiera su sueño eterno en el fondo del mar, victima de una galerna espantosa…<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Un día alguien me contó detalladamente la tragedia de la mujer sombra, que no dejo impresión perdurable de conmiseración por ella.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Había tenido por esposo un hombre brutal que la maltrato despiadadamente, hasta que la muerte de el la liberto de aquella lucha denodada en la que ella era siempre la única victima. El se había casado joven y enamorado de su gentil figura y de sus magnificas cualidades, mas según “Prusia” a la parentela, las malas compañías le alejaban del hogar que era para él la taberna; y la familia sus amigotes; mientras ella la imperturbable, con ojos enjutos le veía salir a deshora y volver embriagado o colérico, vomitando incurias soeces y blasfemias horripilantes que el rebaño de hijos chiquitines oía trémulo y empavorecido, mientras se asían a las faldas maternales.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Nunca les falto el sustento por ella, la andariega infeliz, se lo procuro sin faltar un solo día, con aquella entereza de animo que era su gran virtud, sin desmayo, sin lanzar siquiera una queja, sin abandonar jamás sus ímprobas tareas a pesar de los castigos crueles de aquel hombre bárbaro.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Crecieron los rapacinos todos fuertes, sanos de cuerpo y espíritu, mientras el hombrón llevaba impresas los estigmas del repugnante vicio, según la pobre mujer las huellas del infortunio.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Súbitamente enfermo para no curar mas el vicioso marinero, y ella compasiva se desvivió porque o careciese de cuanto precisaba para combatir la enfermedad, una hemoptisis, a pesar de redoblarse en él todos sus malos instintos que la torturaban incesantemente. Llego a escupirla en el rostro como si fuese una mala mujer, lanzándola con los salivazos las frases más hirientes, las burlas más procaces.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
La comida que ella se quitara mas de una vez de la boca para alimentarle, se la rechazaba despectivamente, cuando no se la azotaba iracundo, exasperado por la dolencia, sin lograr abatirla, ni menos desmoralizarla.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Y cuando se vio libre, reemprendió su vida sencilla y laboriosa hasta desempeñar las deudas contraídas durante la larga dolencia, llegando a reunir para el ajuar de boda de todos sus hijos con su esfuerzo callado y constante. Aun acogió, al quedar huérfanos a una gran prole de nietezuelos a los que su tatuela crió rollizos y hermosos, y que al declinar su vida la rodearan de risas y caricias con descendencia numerosa. Hoy todos lloran, porque con el vegetar tranquilo y la aureola de sus sacrificios humanitarios, se había trocado su carácter de huraño y reservado, en simpático y afable.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Contando locuaz las costumbres de antaño y los hechos de sus contemporáneos, atraía a la multitud de oyente; olvidaba sus pesares, rememoraba las horas dichosas.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Cumplió los 101 años, en fecha inefable, La Anunciación de Nuestra Señora, 25 de Marzo, y a los dos meses, menos dos días, se extinguió su vida como una débil llama, suave y calladamente; según fue su transito por el mundo. A tal vivir, tal morir.<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
Al Ángelus de una tarde primaveral, las campanas de la iglesia tañeron lugobramente por la bondadosa centenaria; y una bandada de gaviotas surco el cielo plomizo, para descender sobre el muelle en el que tantas veces “Prusia”, cargara su desca repleta de pescado encima de su cabeza que soportaba estoica todas las vicisitudes del destino…<o:p></o:p>
<o:p></o:p>
<o:p></o:p>

Maria Antonia González<o:p></o:p>
“El Descanso” Lastres 25 de Mayo de 1950.<o:p></o:p>




Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)