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Silencio y mordazas
#1

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A sorbos.
Silencio y mordazas
Al Rey le ha salido un grano con nombre y apellidos y dignidad eclesial.

11/03/2010 Cármen Gómez Ojea

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Tras la declaración de los jerarcas servilones de la Iglesia privilegiada y oficial que lo consideran un ser divinal y aparte, como los mandamases de otrora a los locos, y en consecuencia no objeto de excomunión igual que todos los demás coautores y partidarios de la nueva ley del aborto, por la que tanta gente, en pro y en contra, se tira a la calle, de forma similar a la que se manifestaba de modo público, dándole al comienzo de la democracia el sí o el no a la del divorcio, que había sido abolida por Franco, al Rey le ha salido un buen golondro en el sobaco, un divieso en el escroto o un grano en salvasealaparte , ya que al culo de las majestades hay que llamarlo con eufemismos y palabras mayores, tan largas como su pedigrí y su árbol genealógico.

Y ese grano purulento en las partes recónditas o pudendas del monarca no es un tumorcillo insignificante del tamaño de una lenteja, sino todo un señor don grano que tiene nombre y apellidos y dignidad eclesial, como que es Juan Antonio Reig y Plá, obispo de Alcalá, que al modo de un nuevo Tomás Becket, arzobispo de Canterbury enfrentado a Enrique Plantagenet, a quien sin contemplaciones excomulgó, tuvo la lengua suelta para afirmar que el monarca es un servidor del Mal, es decir, de Luzbel, si sanciona esa ley infernal.

Resulta ameno y divertido que un miembro de la alta jerarquía eclesiástica alce su puntiagudo tocado de sacerdote de Mitra por encima de la corona bárbara de su rey terrenal, sobre todo porque una censura así es bastante sorprendente, ya que aquí sobre la familia Borbón sólo pueden hacerse panegíricos y hagiografía. De lo contrario, meter a esa gente en otros patatales literarios como la sátira, el epigrama, la novela negra, el entremés o el sainete puede suponer, en el más benévolo de los casos, una buena multa, absolutamente desestabilizadora siempre de todo bolso, y mucho más ahora con esa fiera patronal y sus planes leoninos, porque, además, el autor de esa clase de literarura sólo tiene uno tirando a flaco y no varios bolsos llenos y rellenos, como los del caso Gürtel o pandilla Correa y puntos parecidos, que no se dedican a escribir y cogen la pluma de la más alta gama de Montblanc enjoyada por Van Cleef nada más que para firmar cheques y documentos que los hacen más ricos aún; y en el caso de que les diera por novelar, tendrían negras y negros y ellos pondrían la cara y el nombre.

En lo que concierne a cadenas y castigos por tocar a las personas tabúes y a sus ídolos y enseñas, hemos dado unos pasos adelante desde los tiempos de susto continuo e incesante sobresalto, en que sucedían cosas tan chuscas y aterradoras como que, al espectador que, presenciando una procesión, sonreía al paso de la imagen de la Virgen, cualquier maníaco religioso podía acusarlo de actitud burlona y blasfema ante la santa efigie de la madre de Dios, y pudrirse en una cárcel de la Inquisición.

Pero en esta España democrática quedan todavía silenciadores con mordazas, que siguen pensando que esto debe ser una teocracia, como es el caso del obispo de Alcalá que se atreve a enfrentarse al rey por razones de moral católica, lo que sería muy loable y sano, si por motivos mundanos, en público también las ciudadanas de bata y zapatillas, de lenguaje llano y sin figuras retóricas y los ciudadanos sin mitra ni tonsura, y sí de boina para el frío y pañuelo de cuatro picos para que el sol no les queme la cabeza mientras abren zanjas, dijeran lo que de verdad piensan de la monarquía y no se sintieran obligados, por miedo reverencial heredado de tiempos de tinieblas, a aplaudir a sus miembras y miembros, y a gritarles que son muy guapos, muy altos, muy sencillos, y que Dios les dé salud y vivan muchos años.

*Escritora. LA VOZ DE ASTURIAS 11-3-10



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