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Tras el golpe de San Gil, ¿llegará el líder del PP a Valencia?
#1

Ana Botella ha exhumado contra Rajoy a los “muertos” que éste lanzó hace tres años a la cara de Zapatero
Era el día 12 de mayo de 2005. Hizo ayer tres años. Se celebraba en el Congreso de los Diputados el debate sobre el estado de la nación. En su turno, Mariano Rajoy arremetió con inusitado furor contra el presidente del Gobierno. Dijo el líder de la derecha: “Si su mandato terminara aquí, usted pasaría a la historia como el hombre que en un año puso el país patas arriba, detuvo los avances, creó más problemas que soluciones, hizo trizas el consenso de 1978, sembró las calles de sectarismo y revigorizó a una ETA moribunda (…) Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento”.

<!-- Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero le rog&oacute; que retirara la frase alusiva a &ldquo;la traici&oacute;n a los muertos&rdquo;. Se mantuvo Rajoy en sus trece. La bancada popular -con Eduardo Zaplana y &Aacute;ngel Acebes al frente, mientras Rajoy intentaba cornear al &ldquo;presidente por accidente&rdquo;- lleg&oacute; al paroxismo. Millones de militantes y votantes del PP se sintieron -escuch&aacute;ndolo o vi&eacute;ndolo- intensamente reconfortados con su jefe de filas. Pensaron, por fin, que Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar no se hab&iacute;a equivocado nombrando a Rajoy heredero suyo. Sintonizaron a la ma&ntilde;ana siguiente la cadena episcopal y escucharon con atenci&oacute;n a Losantos. &Eacute;ste rebosaba satisfacci&oacute;n. No debi&oacute; de llamar, ese d&iacute;a 13 de mayo, maricomplejines al sucesor de Aznar. La libertad en el Pa&iacute;s Vasco hab&iacute;a sido defendida con enorme contundencia por Rajoy. Lo hizo frente a quien estaba dispuesto a arrodillarse ante los mandarines del terror, con el fin de entregar Euskadi a los separatistas, a cambio de una deshonrosa paz.

Regina Otaola
Ayer, la dirigente del PP vasco y alcaldesa de Lizartza (Guip&uacute;zcoa), Regina Otaola, ha lamentado que en su partido &ldquo;no se apueste, o al menos parece que no se apuesta, por la defensa de la libertad y de la dignidad de la persona, sobre todo en el Pa&iacute;s Vasco&rdquo;. Otaola, que es una mujer muy cercana a Mar&iacute;a San Gil, ha declarado su &ldquo;dolor&rdquo; porque la presidenta del PP vasco &ldquo;se haya visto obligada&rdquo; a abandonar la ponencia pol&iacute;tica, que estaba redactando, con otros dos compa&ntilde;eros, para el Congreso de Valencia. Otaola, adem&aacute;s, ha recriminado a Rajoy haber enviado al ostracismo [o al limbo] a personajes tan notables en el mundo conservador como Jaime Mayor Oreja, Zaplana, Acebes, Alejo Vidal-Quadras o Carlos Iturgaiz. Es decir, una cualificada representaci&oacute;n del n&uacute;cleo duro del fundamentalismo genov&eacute;s. O, si se prefiere, aznariano.

Botella y los principios
Pero Otaola no es la excepci&oacute;n a la regla. Todo lo contrario. Ana Botella ha arropado tambi&eacute;n a San Gil en su rechazo al nacionalismo vasco y ha proclamado: &ldquo;En el Pa&iacute;s Vasco han muerto muchas personas en estos a&ntilde;os por defender la idea de Espa&ntilde;a, y creo que la mayor&iacute;a de los votantes del PP y los militantes del partido defienden la idea de Espa&ntilde;a y vamos a luchar porque esa idea se vea reflejada en la ponencia pol&iacute;tica&rdquo;. Botella ha ido mucho m&aacute;s lejos al afirmar que este incendio &ndash;referido a la rebeli&oacute;n de San Gil- se ha provocado porque &ldquo;no se est&aacute;n garantizando los principios del partido&rdquo;.

Portavoz oficiosa de Aznar
Botella &ndash;portavoz oficiosa de Aznar- ha enarbolado la bandera de &ldquo;los principios del partido&rdquo;. La ortodoxia m&aacute;s integrista se apresta a luchar con u&ntilde;as y dientes para liquidar a quienes tratan de refundar un PP moderado, flexible, y centrista, capaz de pactar con el PNV o con CiU, por ejemplo. Ha empezado a arder el fuego purificador. Rajoy ha humillado a la hero&iacute;na vasca, la disc&iacute;pula fiel de Mayor Oreja, dos iconos para las v&iacute;ctimas del terrorismo de la AVT. Este episodio puede convertirse en el final de la escapada del que, desde hace dos meses, es considerado por muchos peperos como un traidor. &iexcl;Traidor, nada menos, a los principios sacrosantos de la derecha montaraz! Por su parte, Esperanza Aguirre ha visto que puede todav&iacute;a tener su oportunidad y se ha puesto de inmediato al lado de San Gil. Hasta Ru&iacute;z Gallard&oacute;n ha procurado templar gaitas. La debilidad de Rajoy se ha incrementado en muy pocas horas. &iquest;Est&aacute; pol&iacute;ticamente en estado de coma?

P&eacute;simo timonel
Botella ha exhumado a los &ldquo;muertos&rdquo; que Rajoy, hace tres a&ntilde;os, lanz&oacute; al rostro de Zapatero. El presidente a&uacute;n del PP es probable que no llegue, tras el golpe de San Gil, ni al Congreso de Valencia. Actu&oacute; irresponsablemente como m&aacute;ximo dirigente del PP durante la anterior legislatura. Cre&oacute; monstruos que no controlaba entonces y que a d&iacute;a de hoy controla todav&iacute;a menos. Pens&oacute; que en esta segunda vuelta podr&iacute;a pasar a la historia del PP como un h&aacute;bil domador de leones y &eacute;stos van a com&eacute;rselo crudo. O crey&oacute; que habiendo sido el cabecilla de una banda de pir&oacute;manos, podr&iacute;a acabar siendo el jefe de honorables bomberos populares. Pero est&aacute; demostrando Rajoy que no s&oacute;lo es un p&eacute;simo timonel de la derecha, sino que &ndash;a la vista de con cu&aacute;nta frivolidad maneja su propio nav&iacute;o- ser&iacute;a, de llegar a la Moncloa, un lamentable presidente de Gobierno. M&aacute;s que nada por su impericia, por su abulia o por su ineficacia.

Enric Sopena es director de El Plural

--> José Luis Rodríguez Zapatero le rogó que retirara la frase alusiva a “la traición a los muertos”. Se mantuvo Rajoy en sus trece. La bancada popular -con Eduardo Zaplana y Ángel Acebes al frente, mientras Rajoy intentaba cornear al “presidente por accidente”- llegó al paroxismo. Millones de militantes y votantes del PP se sintieron -escuchándolo o viéndolo- intensamente reconfortados con su jefe de filas. Pensaron, por fin, que José María Aznar no se había equivocado nombrando a Rajoy heredero suyo. Sintonizaron a la mañana siguiente la cadena episcopal y escucharon con atención a Losantos. Éste rebosaba satisfacción. No debió de llamar, ese día 13 de mayo, maricomplejines al sucesor de Aznar. La libertad en el País Vasco había sido defendida con enorme contundencia por Rajoy. Lo hizo frente a quien estaba dispuesto a arrodillarse ante los mandarines del terror, con el fin de entregar Euskadi a los separatistas, a cambio de una deshonrosa paz.

Regina Otaola
Ayer, la dirigente del PP vasco y alcaldesa de Lizartza (Guipúzcoa), Regina Otaola, ha lamentado que en su partido “no se apueste, o al menos parece que no se apuesta, por la defensa de la libertad y de la dignidad de la persona, sobre todo en el País Vasco”. Otaola, que es una mujer muy cercana a María San Gil, ha declarado su “dolor” porque la presidenta del PP vasco “se haya visto obligada” a abandonar la ponencia política, que estaba redactando, con otros dos compañeros, para el Congreso de Valencia. Otaola, además, ha recriminado a Rajoy haber enviado al ostracismo [o al limbo] a personajes tan notables en el mundo conservador como Jaime Mayor Oreja, Zaplana, Acebes, Alejo Vidal-Quadras o Carlos Iturgaiz. Es decir, una cualificada representación del núcleo duro del fundamentalismo genovés. O, si se prefiere, aznariano.

Botella y los principios
Pero Otaola no es la excepción a la regla. Todo lo contrario. Ana Botella ha arropado también a San Gil en su rechazo al nacionalismo vasco y ha proclamado: “En el País Vasco han muerto muchas personas en estos años por defender la idea de España, y creo que la mayoría de los votantes del PP y los militantes del partido defienden la idea de España y vamos a luchar porque esa idea se vea reflejada en la ponencia política”. Botella ha ido mucho más lejos al afirmar que este incendio –referido a la rebelión de San Gil- se ha provocado porque “no se están garantizando los principios del partido”.

Portavoz oficiosa de Aznar
Botella –portavoz oficiosa de Aznar- ha enarbolado la bandera de “los principios del partido”. La ortodoxia más integrista se apresta a luchar con uñas y dientes para liquidar a quienes tratan de refundar un PP moderado, flexible, y centrista, capaz de pactar con el PNV o con CiU, por ejemplo. Ha empezado a arder el fuego purificador. Rajoy ha humillado a la heroína vasca, la discípula fiel de Mayor Oreja, dos iconos para las víctimas del terrorismo de la AVT. Este episodio puede convertirse en el final de la escapada del que, desde hace dos meses, es considerado por muchos peperos como un traidor. ¡Traidor, nada menos, a los principios sacrosantos de la derecha montaraz! Por su parte, Esperanza Aguirre ha visto que puede todavía tener su oportunidad y se ha puesto de inmediato al lado de San Gil. Hasta Ruíz Gallardón ha procurado templar gaitas. La debilidad de Rajoy se ha incrementado en muy pocas horas. ¿Está políticamente en estado de coma?

Pésimo timonel
Botella ha exhumado a los “muertos” que Rajoy, hace tres años, lanzó al rostro de Zapatero. El presidente aún del PP es probable que no llegue, tras el golpe de San Gil, ni al Congreso de Valencia. Actuó irresponsablemente como máximo dirigente del PP durante la anterior legislatura. Creó monstruos que no controlaba entonces y que a día de hoy controla todavía menos. Pensó que en esta segunda vuelta podría pasar a la historia del PP como un hábil domador de leones y éstos van a comérselo crudo. O creyó que habiendo sido el cabecilla de una banda de pirómanos, podría acabar siendo el jefe de honorables bomberos populares. Pero está demostrando Rajoy que no sólo es un pésimo timonel de la derecha, sino que –a la vista de con cuánta frivolidad maneja su propio navío- sería, de llegar a la Moncloa, un lamentable presidente de Gobierno. Más que nada por su impericia, por su abulia o por su ineficacia.

Enric Sopena es director de El Plural
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