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Un debate con consecuencias
#1

Un debate con consecuencias ALBERTO POZAS DIRECTOR DE INTERVIU 25-2-10

ESTOY MUY DE ACUERDO CON los dirigentes del PP que se lamentan amargamente porque, al final, siempre parece que han perdido ellos. Pase lo que pase, es cierto, la principal oposición sale tocada de cualquier rifirrafe. En lo que no coincido es en lo comentado por el propio Mariano Rajoy de manera informal: que todo se debe a la mala imagen que de él da TVE. No es el tema de este artículo, pero hay que dejar constancia de que jamás de los jamases, en toda la historia de la democracia, una oposición ha sido mejor tratada y respetada desde la tele pública; ni con UCD, ni con el PSOE/González, ni con el PP de Aznar, nunca. A lo que habría que añadir que tampoco es muy habitual que el ruido mediático a favor de la oposición o en contra del Gobierno, con resultados que suman aunque algunos prefieran no echar las cuentas, es superior con creces a la postura contraria.
Con todo esto queda sentado que, una vez más y pese al drama económico que estamos viviendo, Rajoy se enfrenta a que el examen siempre es más duro para él. ¿Por qué será? Yo puedo aportar lo cazado al vuelo en la calle, al día siguiente del debate, cuando un par de ancianos comentaban lo que habían visto y oído. “Deja de engañar al pueblo y vete a tu casa”, decía uno al que, a todas luces, no le gustó Zapatero. “Es que se tenían que ir los dos”, replicaba el otro, a lo que su contertulio asentía: “Sería lo mejor para este país”.

Difícil salida para Rajoy
Me sirve esta conversación ajena para lanzar alguna que otra pregunta. ¿Quién engañó a Rajoy para que pidiera la cabeza de Zapatero? ¿No se da cuenta de que si la situación fuera tan dramática para llegar a ese punto, debería entregar la suya en el mismo altar, en sacrificio? ¿No se da cuenta de que si presentara una moción de censura, quizá quienes tienen los votos necesarios para hacerla prosperar exigieran como condición indispensable que el PP presentara a otro candidato? ¿No se da cuenta de que si la solución fuera al final una especie de gran pacto de gobernabilidad, sin Zapatero naturalmente, solo se podría alcanzar con su jubilación previa, la de Rajoy? Cualquier salida de tanto calado, señor Rajoy, pasa por su inmolación. Si ese es el camino que busca, debiera empezar el discurso con una oferta generosa: “Oiga, ZP, es usted tan nefasto para este país que si acepta retirarse, me quito yo de enmedio”, una especie del “dos por el precio de uno” que patentó en su día Felipe González para luego torear la promesa.

Y ahora, ¿qué?
La constatación de la incapacidad del Gobierno para adoptar medidas efectivas y rápidas contra la crisis era casi un clamor social. Pero es lo que tiene el llevar al poder contra las cuerdas, un debate bien solucionado cambia el panorama, y de repente nos encontramos con que ese mismo Gobierno aparece como hiperactivo, formando una potente comisión encargada de sacarnos del barro y que ya antes de empezar a hablar parece que contará con los votos suficientes para poner en marcha esos planes que hasta ahora no habían calado entre la opinión pública. Justo los votos de los diputados que necesitaría Rajoy para desbancar a Zapatero antes de tiempo; el propio Rajoy se ha encargado de que a ningún mortal mínimamente informado, por la tele pública o por cualquier otro medio, se le escape que quien verdaderamente está solo es él.
Ante esta situación, al PP no le queda más que encomendarse a que el trío Salgado-Blanco-Sebastián meta la pata a lo bestia, o sumarse a la manifestación e intentar quedarse con la parte de buena imagen que le corresponda. Se me antoja que ir muy a la contra en este momento es un suicidio, porque si la economía fuera peor aún, Rajoy no impediría que se le visualizara como parte del problema. Además, si Salgado ha sido capaz de convencer al Financial Times, Blanco ha enamorado a un hueso tan duro de pelar como Esperanza Aguirre y Sebastián tiene arrobadas a las eléctricas, con su creciente amor por lo nuclear, y a la industria del automóvil, mucho tienen que errar para que PNV y CiU se les escapen vivos.
Y encima la Gürtel sigue cual espada de Damocles. Bien hará Rajoy en leerse nuestro primer reportaje, no sea que tenga que ampliar la partida dedicada al abogado de Luis Bárcenas por vía marital.
Que disfruten de interviú.


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