Hay obras que nacen con una página en blanco esperando el pulso del tiempo para ser escritas. Pero lo que nunca nadie se imaginó es que haya tenido que pasar un siglo para verlo cumplido. Exactamente, ciento dos años, los que han transcurrido desde que se levantó la Iglesia de San Juan de Duz (Colunga), el único templo asturiano con forma de hórreo. Este templo fue construido en 1924 con un reloj de sol en su torre-campanario. Un artilugio de piedra que, durante todo este tiempo, ha permanecido mudo y despojado de sombra porque estaba incompleto. Nunca contó con la varilla que permite visualizar la hora con el movimiento solar. Sin embargo, gracias al empeño de la comunidad parroquial, el círculo de esa historia se ha cerrado recientemente, en noviembre de 2026. El ‘gnomon’ -nombre técnico con el que se conoce el estilo metálico cuya sombra proyecta las horas sobre el semicírculo- fue colocado esta semana en una tarea que no es nada fácil, devolviéndole al reloj su plena funcionalidad. Ahora, cuando los rayos del sol acarician la fachada de San Juan de Duz, la sombra proyectada por la nueva varilla recorre con precisión matemática las líneas horarias. El reloj cumple por fin el destino para el que fue concebido, fusionando la tradición arquitectónica del templo con el latir cotidiano de los colungueses.
Este es un tema de discusión derivado de la entrada https://coperibadesella.com/04/11/2026/el-reloj-de-sol-de-la-iglesia-de-san-juan-de-duz-ya-tiene-sombra-y-marca-las-horas-por-primera-vez-en-un-siglo-de-vida/